jueves, noviembre 27, 2008

José Luis censurado

El Consejo Nacional de Radiodifusión y Televisión (Conartel) prohibió a Canal Uno la transmisión del programa ‘José Luis sin Censura’. Agárrense de su control remoto. El Gobierno nos lo quiere quitar. Pretende decidir por nosotros lo que podemos o debemos ver. Empieza la censura.

Qué ironía. El primer programa censurado tiene en su nombre el calificativo “Sin Censura”. Pareciera que el Conartel lo escogió con dedicatoria.

Yo ni sabía de la existencia de este programa. Lo busqué en YouTube. Es bastante burdo, al puro estilo de Jerry Springer, Laura en América y esos talk shows basura que acaban siempre en insultos y puñetes. Pero por malo u ofensivo que pueda resultar, no le corresponde al Gobierno decidir si podemos o no verlo, sino a cada uno de nosotros. Para algo tenemos gustos distintos, sentido común, y dedos con la libertad de cambiar de canal si nos da la gana. No necesitamos que un funcionario público escoja la programación por nosotros.

El Conartel y este Gobierno no entienden lo que es la libertad de expresión. Su concepto de libertad está limitado a permitir aquello que ellos consideran correcto o moral. No entienden que la libertad de expresión implica justamente lo contrario. Permitir todo tipo de expresiones o manifestaciones. Incluso y sobre todo aquellas que no nos gustan o nos molestan. Si el Conartel va a censurar todo aquello que nos parezca ofensivo, ¿qué tal si empiezan con las cadenas de los sábados del Presidente?

Nos dirán que no están censurando nada, sino aplicando la ley que determina que el Conartel “regulará y controlará… la calidad artística, cultural y moral de los actos o programas de las estaciones de radiodifusión y televisión”. Nuestros inquisidores socialistas del siglo XXI aprendieron bien del Presidente en esto de aplicar a su gusto las leyes. Igual que cuando el Presidente persigue a quien lo “ofende” aplicando esa ley que dice que “El que con amenazas, amagos o injurias, ofendiere al Presidente de la República… será reprimido con seis meses a dos años de prisión…”, el Conartel hace las del Chacal de Don Francisco, decidiendo a su antojo quién se queda y quién se va de nuestros televisores.

Empezaron con José Luis. Ya vendrán otros. La censura como forma de control y amenaza. A ‘Buenos Muchachos’, programa en Gama TV con segmentos de sátira política, también lo sacaron del aire. Por lo visto los directivos del canal, ahora estatal, no quieren que hagan chistes del Gobierno. ¿Siguiente en la fila?

Junto a la censura que comienza, el Gobierno ya controla varios canales de televisión que poco a poco van adoptando una línea más gobiernista. A todo esto, ¿no dizque iban a vender esos canales incautados lo más rápido posible? Ya han pasado algunos meses y no veo ningún letrero de “Se Vende” en las puertas de TC o Gama TV. ¿Qué esperan? ¿Qué pasen las próximas elecciones? ¿Qué los amigos del poder reúnan la plata para comprarlos?

El Gobierno busca controlar a los medios de comunicación. Que ‘José Luis sin censura’ sea un programa basura no legitima en absoluto su prohibición. Esta censura atenta contra nuestro más elemental derecho a ver, leer o decir lo que queramos, sin que el Gobierno nos vigile o pretenda decidir por nosotros.

sábado, noviembre 22, 2008

Por culpa del euro

Hemingway y sus amigos escritores y artistas vivieron una buena época en la que los dólares sí que rendían. Basta leer las farras, banquetes y todo el trago que se tomaban en novelas como “París era una fiesta” para darse cuenta que nunca pasaron problemas de billetera. Con los chequecitos en dólares que les llegaban por sus artículos y novelas a sus apartamentos de exilio europeo les bastaba para disfrutar del viejo mundo y sus delicias. Hemingway y sus compañeros exiliados se salvaron del Euro.

Estoy de vacaciones en España. Ahora viajo en tren a Madrid. Ayer me tomaba una cerveza de 6 euros en un café de Barcelona. La tomé lentamente para que dure. Saboreando cada sorbo por cada euro que me costó. Envidio a Hemingway y sus amigos que con sus dólares se bebían Europa entera.

Estas épocas del euro fuerte, con franceses, alemanes, españoles, italianos y sus vecinos bien agarrados de las manos, han complicado los sueños de exilios europeos de los artistas americanos del Siglo XXI, que caminan con dólares y otras debiluchas monedas en sus bolsillos. Si el París de Hemingway hubiera tenido el euro de hoy, la fiesta hubiera acabado la primera noche. O quien sabe, talvez con los precios tan altos, Hemingway y compañía se hubieran emborrachado menos y escrito más. Lo cierto es que la prosperidad europea y el cotizado euro han aniquilado el sueño de nuevos artistas de nuestro lado del charco de escribir, pintar o simplemente embriagarse y soñar eternamente en París, Roma, Madrid o cualquier pueblo del viejo continente. Toca ahora quedarse en casa, viajar por el mundo en Internet, o escapar a más humildes versiones de París que siempre surgen por ahí, como Buenos Aires.

Estos días mientras viajo por España la gran noticia es la crisis financiera mundial. Las bolsas cuelgan de un hilo. Los bancos se desmoronan. Los gringos y europeos no pueden pagar sus hipotecas y deudas. Y los gobiernos han salido al rescate de los pobres banqueros. El plan de Bush alcanza los 700 mil millones de dólares. En los noticieros lanzan la cifra como si nada. Como quien comenta el estado del clima o el resultado del último partido de fútbol. ¡Pero son 700 mil millones! ¡Mucha plata! En Inglaterra nacionalizan la banca. Y aquí en España el gobierno también habla de miles de millones de euros mientras abre de par en par la billetera nacional. Y mientras escucho estas catastróficas noticias no puedo evitar soñar que con la crisis este primer mundo se vuelve algo más barato, que cada euro ya no cuesta un ojo de la cara, tomarse un trago en un bar deja de ser un golpe bajo a la tarjeta de crédito y Europa vuelve a ser una fiesta para los americanos que nos movemos al ritmo del dólar.

Mi tren está llegando a la estación. Da vueltas en mi cabeza la canción de Sabina, mientras me bajo en Atocha y me quedo en Madrid. Aunque no será por mucho tiempo. Europa sigue siendo una fiesta. Pero a ritmo de dólar ya no dura tanto. Yo ya me quedé sin un centavo. Toca volver. Allá donde podré tomar más tranquilo las próximas rondas de cerveza.


* Publicado en revista SoHo de Noviembre

jueves, noviembre 20, 2008

En buena compañía


Se ven bien esas fotos de Rafael Correa reunido con empresarios guayaquileños el martes pasado. Por un momento, esas imágenes nos hacen olvidar que se trata del mismo Presidente que despotrica contra el sector privado cada vez que puede. Y nos hace creer que sí podemos tener un presidente y un gobierno que entiende que solo uniendo fuerzas con todos los sectores, sobre todo el productivo, podemos salir adelante.

Son pocas las oportunidades que podemos ver a Correa en esa compañía. Sería bueno que fuera más seguido. Todos aprenderían de la experiencia. Se conocerían y descubrirían que no son tan malos como piensan.

Por ejemplo, al conversar con más empresarios, Rafael Correa entendería que no todos son explotadores o evasores de impuestos como él pensaba. Que hay muchos buenos empresarios que quieren ver a su país prosperar y que solo buscan trabajar, producir, generar empleo, competir, y claro, ganar dinero. Correa vería que los empresarios son sus principales aliados en la lucha contra la pobreza y en la generación de oportunidades. Comprendería, con mayor claridad, que en el apoyo y promoción del sector empresarial está la clave. Y quién sabe, después de conocer bien a más empresarios, tal vez terminaría avergonzado de tanto insulto pasado contra la clase empresarial, y haría el compromiso de dejar esa confrontación atrás.

Igual podría suceder por el lado de los empresarios si conocieran más de cerca al Gobierno. Verían que hay mucho que pueden hacer juntos. Que ese Correa conflictivo puede quedar atrás como un lejano personaje electoral, para dar paso a un presidente Correa constructivo.

Hace pocos días, Rafael Correa había dicho que esta reunión con empresarios no era para ayudarlos a ellos, sino para proteger las plazas de trabajo de miles de ecuatorianos que podrían perder sus puestos ante la crisis mundial. Dijo que apoyaría a los empresarios solo para ayudar a sus empleados, como excusándose ante sus seguidores por estar junto al sector productivo. ¿Le preocupa acaso que lo vean con esas compañías?

Esta reunión seguramente no se hubiera dado si no fuera por la crisis financiera mundial, la caída del precio petróleo y todas esas tormentas que se vienen encima. El Gobierno anunció una serie de medidas para que el sector productivo pueda superar los efectos de la crisis. Fue una reunión reactiva ante un problema. Sería bueno que estas reuniones se dieran sin necesidad de crisis. Que se dieran porque ambas partes entienden que juntos, Gobierno y sector privado, pueden lograr más.

Imaginemos. En su próxima cadena radial el Presidente dice que su gobierno cree en el sector privado y es un aliado de los empresarios. Que los empresarios son el motor de este país. Que su gobierno admira y promueve la innovación y el emprendimiento que se da en el sector empresarial. ¿Podemos imaginarlo?
A veces las crisis nos hacen despertar, ver nuestros errores y cambiar de rumbo. Este encuentro con los empresarios es una buena señal. Que no quede ahí. Que vaya más lejos. Que el próximo sábado, el Presidente no borre con alguna de sus desatinadas y destructivas declaraciones el acercamiento que se empezó a construir en Guayaquil.

Estaremos atentos a la siguiente foto.

jueves, noviembre 13, 2008

Conversaciones entre vecinos

Este martes, EL UNIVERSO organizó una cena entre los columnistas del Diario. Los temas políticos dominaron la conversación entre mis vecinos de página, como no podía ser de otra manera. Y en el tema electoral, en particular, salieron algunas observaciones interesantes.

Para empezar, será imposible tener elecciones en febrero. Hay un largo camino por recorrer. Se deben definir las nuevas reglas de juego, registrar todos los partidos y movimientos políticos e inscribir todos los candidatos. Luego viene el tiempo de campaña electoral. Además, se debe buscar un mecanismo para que voten los militares y empadronar a esos miles de jóvenes de 16 a 18 años que podrán sufragar. Y si a esto añadimos el complicado trabajo de organizar la elección para todas las dignidades, desde concejales hasta presidente, la cosa se pone color de hormiga. Mayo suena más real para votar.

Eso es una mala noticia para este Gobierno. Con el precio del petróleo bajando y una crisis mundial golpeando la billetera nacional. Con una Constitución que exige más derechos y gastos que el Estado no podrá pagar, y por los cuales distintos grupos protestarán. Con más fusibles en el Gobierno que se irán quemando con cada nalgada pública que les pega el Presidente. Con un partido de Gobierno que se irá resquebrajando entre choques de ideologías y forcejeos por candidaturas y puestos. Y con grupos políticos hoy afines a Carondelet que se van desencantando y separando, el panorama electoral no se ve tan alegre para el Gobierno como las últimas elecciones o como los comerciales sonrientes del Vicepresidente.

Con cada mes que pase hasta el momento de votar, la luna de miel con Carondelet se irá enfriando. Y como para complicarle más la vida al Gobierno, por ahí salió el chisme de la posible candidatura de un conocido personaje de la tele que tendría buena acogida.

Y hablando de posibles candidatos presidenciales, algún vecino se preguntó si existe hoy en el país ese líder que realmente nos pueda conducir por un buen camino. Otro vecino argumentó que el fin en estas elecciones no es necesariamente buscar a ese único líder. Que no debemos poner toda la confianza en una persona. Se trata de fortalecer las instituciones de este país. Esas débiles instituciones que Rafael Correa se ha encargado de debilitar aun más. Hoy en día la única institución de este Gobierno es Correa. Sin él no hay Gobierno, ni partido, ni nada.

Entonces, en estas próximas elecciones debemos apuntar a que varios buenos candidatos lleguen a la Asamblea Nacional para hacerle contrapeso a este Gobierno y obligarlo a ser democrático. Que los nuevos asambleístas sean un freno al autoritarismo y personalismo de Carondelet y generen el necesario balance de poder. Vencer a este Presidente será muy difícil, incluso con candidatos que sorprendan en las encuestas. Se puede, al menos, limitar sus excesos.

No fueron muy optimistas los panoramas políticos y económicos que salieron de esta conversación de vecinos, más allá de potenciales emociones electorales. Pero al menos es bueno saber que todavía podemos reunirnos a hablar libremente y escribir en esta página lo que queramos. Y soñar con un país con mejores temas para conversar y escribir, que no sean la democracia pisoteada, la pérdida de libertad de quien no se inclina ante la majestad presidencial, o las ironías e insultos presidenciales del sábado.

jueves, noviembre 06, 2008

Latinoamérica con Barack

George Bush demostró a su país y al mundo lo que pasa cuando un pueblo se equivoca al votar. Todos sabían que no era precisamente el candidato más brillante para manejar el destino de la primera potencia del mundo. Sin embargo, el país votó y volvió a votar por él. Y el mundo entero sufrió las consecuencias de una mala elección.

La izquierda latinoamericana, y sobre todo su rama retrógrada encabezada por Hugo Chávez, ha sido la más beneficiada del mal gobierno de Bush. Bush se convirtió en ese enemigo común que siempre viene bien para echarle la culpa de todos nuestros males. Sus ocho años en el poder desprestigiaron a su país y los valores que representa. Nuestros políticos supieron aprovecharlo.

Por eso la elección de Barack Obama es la mejor noticia para Latinoamérica este año. Sus posturas proteccionistas no nos beneficiarán. Pero eso será secundario frente a la nueva imagen que le dará a su país. Y mientras Estados Unidos tenga el respeto del mundo, los políticos populistas que se alimentan de gastados eslóganes antiyanquis y anticapitalistas tendrán menos apoyo y menos oportunidades de ganar.

Irónicamente, la “izquierda” en Estados Unidos –si se puede llamar izquierda en nuestros términos a Barack Obama y los demócratas– debilita a la izquierda latinoamericana, sobre todo a los “socialistas del siglo XXI”. No será tan fácil para Hugo Chávez y compañía ganarse aplausos insultando a Obama. No tendrán el mismo efecto que los insultos contra Bush.

Es fácil criticar al poderoso. A nuestros políticos que siguen vendiendo socialismos enterrados les encanta hablar de todo lo que anda mal en el mundo por culpa del capitalismo, la ambición y tanto cuento más. La actual crisis financiera mundial les ha dado más fuerza a sus críticas. No ven que son las sociedades capitalistas, desde Estados Unidos a Suecia, las que realmente han prosperado. Convencen a las masas desencantadas con la idea de gobiernos Robin Hood que lo resolverán todo quitándoles a unos para darles a otros.

George Bush se las puso demasiado fácil a estos políticos latinoamericanos y del mundo. Les hizo muy fácil criticar a Estados Unidos, al capitalismo y a las sociedades libres, donde es posible prosperar gracias a sus gobiernos y no a pesar de ellos. Esas sociedades donde han emigrado tantos ecuatorianos en busca de una vida mejor.

La nueva y renovada imagen internacional que ganará Estados Unidos de la mano de Barack Obama será un arma más poderosa para contagiar los valores liberales en el mundo que todas esas muertes, bombas y guerras dizque para promover la democracia con las que Bush se ganó el rechazo del planeta entero.

Se siente algo diferente en el ambiente con el triunfo de Barack Obama. Un optimismo que se contagia más allá de fronteras, nacionalidades e ideologías. Una sensación de que el mundo puede ir en una mejor dirección. Esperemos que la realidad sea tan buena como las expectativas creadas. Más allá de las políticas específicas del presidente Barack Obama hacia Latinoamérica, su sola presencia, impacto y nueva imagen que le da a su país y lo que representa, ya beneficia a nuestra región.

miércoles, noviembre 05, 2008

Revista la U. - Noviembre 2008

Ya está circulando la U. de noviembre en tu universidad!!!



Para pautar en revista la U. escribe a revistalau@yahoo.com. Envíanos tus artículos, fotos, ideas o comentarios a revistalau@yahoo.com.

lunes, noviembre 03, 2008

En guayabera por la Amazonas

Un amigo quiteño me contó que el domingo del referéndum fue a votar en guayabera. Como para que todos sepan que también en Quito hay quienes votan por el No, rechazan el gobierno de Rafael Correa y apoyan las posturas de Jaime Nebot.

Mi amigo pertenece a esa minoría de ecuatorianos que nos opusimos a la nueva Constitución. A nivel nacional llegamos solo al 28.10%. El Sí dio una paliza por donde se lo mire. El país está con Rafael Correa y seguramente lo estará nuevamente en febrero cuando lo reelijan como presidente para que inicie su primer período presidencial bajo esta nueva Constitución hecha a su medida.

Es irónico y al mismo tiempo obvio que Rafael Correa haya ganado su referéndum en todo el país menos en su ciudad Guayaquil (y en Napo). Digo irónico porque uno esperaría al menos ganar en la tierra donde uno nació y viven tu familia y amigos. Pero es también obvio porque parecería que Rafael Correa solo tiene de costeño su partida de nacimiento y su acento. Se lo ve más cómodo en Quito, donde una mayoría comparte su ideología. Está más en su salsa entre burócratas, académicos y consultores de ONGs que habitan sobre todo las calles de Quito, que entre empresarios y gente del sector privado que se concentran en Guayaquil.

Y esta marcada diferencia ideológica que se da entre la gente de Quito y Guayaquil ha marcado y marcará los destinos políticos de este país. Basta ver los números del último referéndum para encontrar las claras diferencias: en Quito el Sí obtiene casi el 68% mientras en Guayaquil se acerca al 46%. En Quito el No supera apenas el 25%, mientras en Guayaquil está prácticamente en el 47%, casi el doble que en Quito.

¿Cómo se puede gobernar un país donde se piensa tan distinto en las dos principales ciudades? La respuesta está en una palabra que este gobierno tiene mucho problema en entender: libertad. Libertad para trabajar. Libertad para invertir. Libertad para seguir el estilo de vida que uno quiera seguir. Libertad para tomar decisiones propias. Libertad para tomar un camino propio.

Y esa libertad, a nivel de ciudades y regiones, se da con un sistema de gobierno descentralizado y con autonomías. Un sistema donde cada ciudad o región pueda seguir su propio modelo de desarrollo, sin interferencia ni trabas del poder central. Este gobierno dice respetar las autonomías, pero cree en un modelo estatista con una fuerte planificación central. El estado mete sus narices en todos lados e impone su modelo e ideología, sin respetar la libertad de cada región, ciudad o individuo de seguir su propio camino.

A este país no le irá mejor porque en Guayaquil y Quito se vote igual. No seremos necesariamente más unidos, más fuertes o más desarrollados porque en estas dos ciudades apoyemos a un mismo candidato o una misma ideología. Nuestra unidad y capacidad de desarrollo se basará en la libertad que tengamos para seguir nuestros propios caminos y modelos, apoyándonos y complementándonos siempre que sea posible, pero no interfiriendo en los asuntos del otro, o tomando recursos del otro.

El poncho podrá ser bastante incompatible con la 9 de Octubre y la guayabera con la Amazonas, pero eso no implica desunión. Lastimosamente, esta nueva Constitución que Quito mayoritariamente aprobó y Guayaquil en gran medida rechazó, sí contribuirá a que esas diferencias se conviertan en problemas al implementarse un sistema más centralista que nos hará pelear por los mismos recursos, en lugar de cada uno generar y administrar los propios.

Mi amigo se siente bien caminado en guayabera por la Amazonas. Siempre habrá excepciones que muestran que sí podemos pensar igual en Quito y Guayaquil. Pero no se trata de pensar igual. No se trata de votar igual. Ahí no está el reto ni la meta para ambas ciudades. Está en avanzar, crecer y desarrollarse con su identidad propia y sus diferencias, dentro de un mismo país unido. Eso se da con la libertad que brinda un sistema de autonomías. Eso difícilmente se dará con este gobierno que venera el control y planificación del Estado central por encima de la libertad individual.



* Publicado en revista Clubes de noviembre.