lunes, abril 03, 2017

Cambio urgente

Escribo muerto de nervios y expectativas por saber lo que en este momento ya todos sabemos. Al escribir esta columna, no sé si hoy hemos despertado felices y llenos de esperanza por el triunfo del cambio. O si hemos preferido escondernos bajo las sábanas con ese terrible chuchaqui de saber que toca aguantar cuatro años más de lo mismo. O quizás, como ocurrió en la primera vuelta, el CNE aún nos tiene en suspenso y estamos alertas en las calles. No lo sé.

Una cosa es clarísima más allá de resultados. No podemos seguir igual. O cambiamos, o cambiamos. No hay alternativa si queremos salir adelante.

Esta campaña presidencial, llena de abusos de poder, ha sido una clara demostración de la necesidad urgente de ese cambio. Quedó en evidencia que para los que hoy ocupan el poder es lo mismo el Gobierno, el Estado, o Alianza PAIS. Todo les pertenece. Un día toman nuestra plata del IESS o del Banco Central, otro día usan los medios públicos e incautados a su antojo. Ya lo dijo el mismo Correa: “El presidente de la República no es solo jefe del poder Ejecutivo, es jefe de todo el Estado ecuatoriano, y el Estado ecuatoriano es el poder Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Electoral, Transparencia y Control Social, superintendencias, Procuraduría, Contraloría, todo eso es Estado ecuatoriano”. O sea, todo lo público debe estar a sus pies. Eso no puede continuar si pretendemos vivir en un país civilizado.

En esta campaña Alianza PAIS puso el Estado a su servicio, empezando por los medios incautados. Tantas veces Correa nos vio la cara ofreciendo vender esos medios. Terminará sus diez años sin hacerlo. Mientras Guillermo Lasso daba una entrevista en un canal, a la misma hora en Gama y TC Televisión interrumpían su programación habitual con un programa dedicado a atacarlo. Los noticieros de los canales incautados presentaban como supuestas noticias larguísimos reportajes dedicados a desprestigiar a Lasso y a tergiversar sus propuestas. Ni hablar de El Telégrafo. En ese periódico, supuestamente público, atacar al candidato de oposición parecía ya la línea editorial oficial. Correa, Lenín y su equipo de campaña abusaron sin control de los medios de comunicación que nos pertenecen a todos los ecuatorianos.

Pero ese nivel de abuso no se logra sin ayuda. Se requieren cómplices y facilitadores. Varios periodistas se prestaron para lanzar esos ataques disfrazados de noticias. Varios administradores y ejecutivos de esos medios permitieron que se transmitieran los programas dedicados al ataque. Ellos son tan responsables como sus jefes de Alianza PAIS. Deberán también responder por el abuso.

¿Y las instituciones de supuesto control como la Supercom? Esa sí estaba muy activa preparando una multa a los medios, pero no a los medios públicos e incautados por alinearse descaradamente con el candidato de Gobierno. No, la denuncia fue para los medios privados por no publicar un reportaje contra Lasso. Increíble. Otra vez, el Estado al servicio del partido político. Otra vez, funcionarios de instituciones supuestamente independientes flameando descaradamente la bandera de Alianza PAIS con recursos públicos.


Esta campaña puso en evidencia, una vez más, la bajeza de este Gobierno que finalmente se va. Dejó claro por qué es urgente un cambio.


lunes, marzo 20, 2017

Bienvenida, Lilian

Lilian Tintori camina por el mundo con una valentía y coraje admirables. Su esposo, Leopoldo López, lleva tres años preso por oponerse a la dictadura de Maduro en Venezuela. Y ella, incansable, siempre positiva, siempre con una sonrisa, pelea día a día para lograr justicia. Para que todos sepan del atropello del que son víctimas. Del drama diario que se vive en Venezuela. Para que su esposo recupere la libertad que el dictador venezolano le ha quitado. Para que sus dos hijos que apenas conocen a su papá por las visitas que hacen cada semana a la cárcel, muchas veces aguantando abusos y humillación de los guardias, puedan tenerlo nuevamente en casa.

Ahora Lilian viajó al Ecuador. Para continuar contando su historia. Para mostrar el infierno que millones de venezolanos viven bajo la dictadura del socialismo del siglo XXI. Pero Lilian no pudo entrar.

El dictador del socialismo del siglo XXI ecuatoriano se lo impidió. El mismo que tanto se ha llenado la boca hablando de ciudadanía universal, del libre tránsito de los seres humanos, le impide a una mujer, a una víctima del abuso político, visitar nuestro país. Como suele hacerlo, recurrió a una leguleyada para impedir su ingreso, con razones que no ha aplicado a varios amigos extranjeros de este gobierno dedicados a hacer politiquería libremente en el país.

Si alguna duda quedaba sobre el tipo de gobierno que vivimos, este nuevo abuso lo deja más claro. Aquí no se respeta la ley. Aquí no todos tenemos los mismos derechos. Aquí las instituciones sobran. Aquí el presidente, con aires de dictador, actúa como si el país le perteneciera. Él ordena y todos obedecen. Él es la ley.

Está desesperado ante las pifias de su pueblo, ante su desastroso legado que ya no puede corregir, ante el fin de ese poder que tanto ha gozado. Ahora, perdido en su vanidad e inseguridades, no sabe hacer otra cosa que abusar de ese poder que sabe pronto acabará.

Para Lilian esta es otra medalla de honor. Es otro reconocimiento a su valentía. Y una evidencia de la cobardía de quien tiembla de miedo ante lo que ella pueda decir.

Al final, este nuevo episodio de torpeza, prepotencia, abuso de poder y restricción a las libertades nos acerca más al cambio. Porque nos recuerda los peligros del correísmo y su continuismo. Porque le vuelve a quitar la máscara a los demagogos que nos gobiernan y que pretenden seguir gobernando.

Lenin, el del supuesto humor, amor y ternura, apoyó el abuso. No se atreve a contradecir al jefe de jefes. Aplaude que se humille a la esposa de un preso político, a la víctima de una dictadura.

Como siempre sucede, los dictadores caen, los corruptos deben pagar, los sinvergüenzas terminan tras las rejas. Sucederá en Venezuela. Y sucederá aquí. Lilian y Leopoldo caminarán nuevamente libres mientras sus opresores pagarán tanta corrupción y abuso.

Lilian será siempre bienvenida a nuestro país, que no es el mismo país de PAIS y su tirano. Espero ver a Lilian en la inauguración del nuevo gobierno ecuatoriano como símbolo de esa libertad recuperada. Y del fin del abuso correísta. 


lunes, marzo 06, 2017

Suficiente vergüenza ajena

Acerqué mi pluma a la papeleta. En el extremo derecho vi la imagen de la continuidad del abuso, de la prepotencia, del estatismo agobiante, de la restricción de nuestras libertades. Miré al espacio próximo en la izquierda. Ahí estaba. La cara del cambio. De una nueva oportunidad. Marqué con fuerza la línea vertical.

Me acompañaba mi hija. Pronto cumplirá diez años. Ella, que solo ha vivido bajo el correísmo, metió en el ánfora la papeleta. Me emocionó el significado de ese momento: un voto más por un país libre, con líderes decentes, que protejan su libertad, que no la avergüencen.

En ese momento no conocíamos las sorpresas que esa tarde y días siguientes traerían. El sospechoso retraso de un CNE, tan acostumbrado a atender de inmediato los antojos de Alianza PAIS y sus Pames y a ignorar los legítimos pedidos de la oposición, unió al país bajo el grito de democracia y libertad. Al final, la demora del CNE en anunciar una evidente segunda vuelta logró lo contrario a lo que esperaban en Carondelet: nos recordó que bajo el correísmo no existe institución en cuya independencia podamos confiar. Nos recordó que en esta elección está en juego nuestra libertad. Y unió a los más diversos sectores de la oposición bajo la bandera del cambio.

La reacción del oficialismo ha sido vergonzosa. Marcela Aguiñaga, exministra del error de buena fe; exportada de la revista Caras en su edición “Ministras de lujo: Las divas del gabinete” y asambleísta reelecta, mira a la cámara y dice con esos gestos tan Alianza PAIS: “Si ustedes vieran los delegados que tienen adentro, son los delegados de Chanel, de lentes de Cartier…”. Y uno no puede evitar sentir lástima y vergüenza por tan triste nivel de asambleístas que nos representan.

Pero ese odio y complejos no son aislados. Vienen desde arriba. Durante diez años los viene predicando a sus aduladores el jefe máximo. Unos días después, Rafael Correa escupe sus resentimientos en su micrófono sabatino. ¿Su gran argumento para descalificar a la oposición? Una foto en la que varias personas afuera del CNE miran a sus celulares. Para Correa esa es la “burguesía, peluconería, riqueza excesiva” que se debe derrotar. Correa no ataca la corrupción, ni la pobreza. Ataca a su propia gente. Descarga sus inseguridades contra esa foto, contra esas personas que ni conoce, contra todos aquellos cuyo respeto él quisiera tener.

Hoy somos testigos de un Correa desesperado al ver que su poder termina. De un Correa enfurecido al saber que el mundo critica su gestión. De un Correa que sabe que ni toda la publicidad del mundo, ni los noticieros mentirosos de esos canales que juró vender y mantuvo hasta el final, ni las sabatinas que le quedan, cambiarán su legado de despilfarro, abuso de poder y pésimo manejo de la economía.

Afortunadamente hemos despertado. El deseo de cambio ha sido más fuerte que las diferencias o antipatías que podían existir entre los distintos grupos de oposición. Sabemos que lo que está en juego es demasiado grande, demasiado importante, como para no estar unidos. Que ya hemos aguantado demasiada incompetencia, abuso y corrupción. Y suficiente vergüenza ajena.



lunes, febrero 20, 2017

Veneno verde flex

Lenin habla de amor y humor, pero en su campaña prefirió difundir odio y división. Lo del humor es más bien su negocio, uno muy rentable.

Estos últimos días de campaña circularon varios videos leninistas que destilaban veneno verde flex. Escenas llenas de ese resentimiento que durante diez años ha cultivado este Gobierno.

En un video vemos a una pareja en el asiento trasero de su carro quejándose de no poder comprar un auto deportivo por los altos aranceles. El chofer que los conduce los mira por el retrovisor y piensa: “Es que ahora sí les toca cumplir con la ley y pagar lo que corresponde, porque si no…”. En otro video, un grupo de empresarios reclama por los altos impuestos y tener que pagar beneficios a sus empleados. Y en otro, dos señoras lamentan no poder comprar ni un buen queso extranjero. Dicen que a este paso tendrán que irse a vivir a Miami. Los empleados que los escuchan se alegran de que ahora “les toca pagar lo que corresponde”.

Estos videos van más allá de ser simples piezas que piden el voto por Lenin Moreno. Muestran un problema de fondo con el modelo correísta-leninista: su obsesión por fomentar la división y conflicto entre ecuatorianos, creer que los pobres están mejor cuando se hunde a los empresarios, pensar que los impuestos solo afectan a los que más ganan.

Lenin no entiende que los aranceles a los vehículos no afectan realmente a esa pareja que quiere un nuevo deportivo. Afecta al padre de familia de clase media que no puede comprar su primer auto. Afecta los puestos de trabajo que se perdieron en el sector automotor. No entiende que a quien más lastiman los altos impuestos, aranceles y trabas no es al empresario, sino a los empleados que pierden su trabajo cuando la empresa deja de ser rentable. No entiende que los más pobres solo saldrán adelante con un trabajo. Y ese trabajo no llegará espantando a inversionistas y empresarios. No ve que por culpa del modelo correísta hoy son más, muchísimos más, los que han pasado de un empleo formal, con sueldo fijo y beneficios, al desempleo y la informalidad.

El verdadero empresario está pensando en buscar nuevas formas de producir y vender, ser más competitivo, resolver problemas, contratar gente valiosa. Solo espera que el Gobierno le permita trabajar, con reglas claras y estabilidad. Nada más. Los personajes arrogantes y ofensivos de estos videos parecen más bien estar inspirados en ciertos funcionarios y nuevos ricos de este Gobierno.

Hoy es un día diferente para el país. Escribo esto sin conocer los resultados de la votación de ayer. Espero que estemos celebrando el inicio de la segunda vuelta y la posibilidad de dejar esta década perdida atrás. De lo que estoy seguro es de que ayer fueron más los que votaron contra este Gobierno. Que la mayoría quiere un cambio. Un cambio hacia un país donde todos trabajemos unidos para salir adelante. No este país envenenado de odios, divisiones y resentimientos.

Que no nos vengan a hablar de esperanza, amor y humor mientras fomentan lo contrario. Que quede atrás ese país dividido. Que venga sí o sí un cambio.


lunes, febrero 06, 2017

Este 19

Después de sufrir diez años de estatismo, insultos, abusos, corrupción, despilfarro y restricciones tenemos la oportunidad de ponerle fin al modelo correísta y su socialismo del siglo XXI. Por más intentos que haga el Gobierno de vendernos eslóganes que pinten de rosa estos años grises, la gente y la historia recordarán esta década como lo que fue. Recordaremos el ataque a las libertades, el aparato propagandístico, la corrupción, las nefastas consecuencias del proteccionismo, la falta de transparencia e independencia de poderes y el cinismo de una nueva clase política que no supo manejar el poder.

Depende de nosotros que aquí termine esta década perdida. Ni un día más.

Este 19 de febrero no es cualquier 19. Es un 19 trascendental. Un 19 que nos brinda una oportunidad de esas que no se repiten así nomás. La oportunidad de iniciar el cambio en este país. De desterrar este modelo político que nos tiene hundidos.

Queremos un cambio. Necesitamos un cambio. Tanto que hasta el candidato del continuismo ha tenido la osadía de ofrecer en su campaña el “cambio verdadero” para disfrazar sus planes alineados al gobierno actual. Necesitamos un cambio de modelo económico, un cambio de actitud en el manejo del poder, un cambio de gente, un cambio profundo hacia un país que defienda nuestra libertad. Pasar de la sinvergüencería a la decencia.

La falta de empleo y oportunidades, sumados al hartazgo hacia el correísmo llevarán a un gran porcentaje del país a votar por el cambio. El fracaso del modelo correísta ha logrado algo que antes era impensable: los más diversos sectores políticos están de acuerdo, en términos generales, en el camino a seguir para sacar a este país adelante. En el reciente debate organizado por la Cámara de Comercio de Guayaquil vimos cómo los candidatos, de izquierda, centro o derecha, coincidían en aquello que necesitamos: libertad de expresión, menos impuestos, menos intromisión del Estado, separación de poderes, justicia independiente, defensa de la dolarización, menos trabas al sector privado, un Estado más delgado y eficiente. En otras palabras, coincidían en que debemos hacer lo opuesto a lo que este Gobierno viene haciendo.

El país del correísmo está en cuidados intensivos. Este gobierno terminará sus días arañando hasta el último centavo que pueda sacarnos y escondiendo a como dé lugar la corrupción bajo la alfombra de una justicia servil. La amenaza del continuismo es demasiado grande, demasiado grave, como para no votar bien.

Hoy, todas las encuestas serias que buscan informar sobre la intención de voto –no impulsar alguna candidatura– dan ventaja a Guillermo Lasso sobre el resto de candidatos de oposición para encontrarse en segunda vuelta con Lenin Moreno.


El socialismo del siglo XXI ya ha hecho suficiente daño. Venezuela está a la vuelta de la esquina si votamos mal. Ni nulo, ni blanco. Tenemos un solo voto en nuestras manos. Una sola oportunidad para hacerlo bien. El continuismo o el cambio. No hay más.


lunes, enero 16, 2017

Pensar diferente

Hace diez años un hombre revolucionó nuestras vidas. Era Steve Jobs.

El 9 de enero de 2007, Jobs presentaba a su público y al planeta entero el primer iPhone. Fue sin duda un evento importantísimo para muchos socialistas ecuatorianos y de todo el mundo que adquirieron de inmediato el novedoso teléfono diseñado en California y fabricado en China para transmitir con más eficiencia que nunca sus mensajes anticapitalistas. Solo una semana después, el 15 de enero, otro hombre que se autodenominaba revolucionario asumía la Presidencia del Ecuador.

En medio de tantas noticias de corrupción y escándalos que embarran al Gobierno ecuatoriano me encontré con esta noticia de la presentación del primer iPhone. Y fue inevitable hacer la comparación entre aquellos verdaderos revolucionarios que han cambiado el mundo desde el campo privado logrando avances sorprendentes y esos otros que desde la política les encanta hablar de revolución y autoproclamarse grandes revolucionarios logrando enormes retrocesos en sus países. Fue inevitable comparar el impacto opuesto que en estos diez años han tenido las acciones de los unos y los otros en nuestras vidas.

Mientras el iPhone ha revolucionado en esta década la forma como nos comunicamos, ha generado incontables nuevos empleos alrededor del mundo y ha abierto la puerta a grandes avances tecnológicos y nuevas aplicaciones, los dizque revolucionarios de nuestra región solo han logrado empobrecer a los países que gobiernan. Los verdaderos revolucionarios logran desde el campo privado innovaciones y cambios que benefician a millones de personas. Y lo hacen, casi siempre, en sociedades libres, abiertas, donde se fomenta, no se persigue, la iniciativa privada.

Hace diez años no existían muchas de las empresas que hoy facilitan nuestras vidas. No existían Airbnb, Uber, Snapchat, Instagram o WhatsApp. Twitter tenía menos de un año de existencia. No es coincidencia que todas estas compañías se fundaron en Estados Unidos. Nacieron en un país donde se celebran la iniciativa privada, la creación de riqueza, el éxito de los innovadores.

Hoy, socialista local que se respeta, tuitea contra el capitalismo desde su iPhone, y comparte por Instagram y WhatsApp las fotos junto con sus amigos con camisetas verde flex. No entienden que todos esos avances tecnológicos que ellos disfrutan se dan con políticas contrarias a las que ellos promueven, con más libertad, menos intromisión del Estado, menos trabas al empresario. Acá nuestro dizque revolucionario cree que despilfarrando millones de dólares para fundar Yachay tendremos mágicamente nuestro Silicon Valley criollo. No comprende que los innovadores huyen de gobiernos metiches como el nuestro y se instalan donde pueden respirar aires libres.

En diez años se puede lograr mucho. Y se puede destruir mucho también. Apple presentó un dispositivo que en esta década ha impulsado avances impresionantes y ha generado incontables oportunidades para emprendedores en todo el mundo. Steve Jobs tuvo la suerte de vivir en una sociedad libre. Tuvo la suerte de no nacer en un país donde se frenan las iniciativas de los verdaderos revolucionarios.

Steve Jobs invitaba a través del eslogan de Apple a pensar diferente. Nuestros socialistas continuarán su misión de imponernos su pensamiento, mientras clavan la mirada en el Instagram de su flamante iPhone.

lunes, enero 02, 2017

El monigote de la jueza

El monigote de la jueza ardiendo en llamas representa lo que debería ser nuestro propósito para el 2017 como país. Quemar el abuso y la prepotencia personificados en ese año viejo.

La ahora famosa jueza es solo una pequeña muestra de un problema mucho más grande en el país. Ese vergonzoso episodio que hoy todos conocemos gracias al video que hizo un policía que no se dejó intimidar, refleja un mal que vivimos como sociedad. Un mal que debemos quemar de raíz, para siempre: la prepotencia de quienes creen estar por encima de la ley y de los demás.

Fue refrescante ver en las veredas de la ciudad el monigote de la jueza con su vestido naranja entre años viejos de princesas, superhéroes, artistas y futbolistas. Porque esa es la idea original de los años viejos: representar a aquellos personajes que han sido los más populares o relevantes del año por algo negativo. Al quemar a esos monigotes no quemamos cualquier cosa. Al llegar la medianoche del último día del año quemamos lo malo que ellos representan. Los despedimos para siempre. Así nos renovamos, dejamos lo negativo atrás, nos damos una nueva oportunidad. Dejamos el pasado y miramos al futuro.

Al quemar ese año viejo de la jueza quemamos el irrespeto, la humillación, la corrupción. Quemamos el país del “tú no sabes quién soy yo”. El país del “hago lo que me da la gana porque soy pana de tal ministro o tal funcionario”. El país del “yo me paso la cola, hago trampa y no cumplo la ley porque tengo plata, porque soy muy bacán”. El país del “no sabes con quién te has metido”. El país del insulto, la violencia, la intimidación, el miedo.

El 2016 ha terminado dejándonos un sabor amargo. La elección de Donald Trump en Estados Unidos contagió de pesimismo al mundo. Aquí sufrimos un terremoto en Manabí y otro peor con su epicentro en Carondelet que viene resquebrajando durante casi diez años, y en especial este último, las frágiles estructuras de este país. Vivimos una crisis económica que el Gobierno se niega a aceptar pasándole la cuenta al próximo gobierno. Pero sobre todo, enfrentamos una profunda crisis ética, donde se defiende a corruptos y sinvergüenzas, donde muchos se creen intocables, como la jueza.

Hoy arranca la primera semana del 2017. Es un nuevo comienzo. Una nueva oportunidad para quemar lo malo, mirar adelante y escoger lo bueno. Para ser optimistas.

Empieza un año crucial para todos. Un año en el que nuestro voto tendrá quizá más importancia que todos nuestros votos pasados. Yo no recuerdo un voto tan urgente y trascendental como el del próximo febrero. Con nuestro voto podremos hacer que los que hoy abusan de su poder prueben nuestro poder. El poder de una mayoría desesperada por un cambio de rumbo.

Se han apagado los fuegos artificiales. Amanecemos renovados después del baile, el brindis, los abrazos. Con todas las ganas de que este 2017 sea un año de cambio. Desterrar a esa jueza en nosotros y entre nosotros será un buen comienzo para lograrlo.


lunes, diciembre 19, 2016

Navidad robada

Es verde, amargado y tiene 53 años. Desde lo alto mira a los habitantes del pueblo. No resiste verlos reír y compartir. Él quiere borrar sus sonrisas. Quiere amargarles la fiesta. Por eso entra a sus casas y se las vacía. Se lleva sus regalos y adornos de Navidad. Es el Grinch, el famoso personaje creado por el Dr. Seuss en el cuento ¡Cómo el Grinch robó la Navidad!

Al igual que en Villaquién, el pueblo del cuento, aquí vivimos una amenaza color verde. Pero nuestra amenaza no llega solo en Navidad. Está presente todo el tiempo. Nuestro Grinch es más malvado.
Nuestro Grinch no entra a medianoche a las casas por las chimeneas. Él entra y se mete en nuestras vidas a toda hora, en todo momento, por la tele, la radio, la cuenta de luz o como sea. Nuestro Grinch no se contenta con llevarse los regalos y decoraciones navideños. Él va más lejos, haciendo que los regalos y decoraciones sean tan caros que casi nadie los pueda comprar. Y se lleva muchas cosas más. Se ha llevado miles de millones de dólares despilfarrándolos. Se ha llevado la libertad de medios, periodistas y ciudadanos para investigar, reportar y opinar. Se ha llevado nuestros sueldos y ganancias con una interminable lista de impuestos. Se ha llevado miles de puestos de trabajo, espantando la inversión con tanta inestabilidad. Se ha llevado la justicia, evitando la fiscalización que frene la corrupción. Se ha llevado la esperanza de millones de personas que votaron por gente limpia, lúcida y ardiente y que han debido aguantar personajes sucios y prepotentes.
Y lo que es peor, no conforme con llevarse nuestro presente, se lleva nuestro futuro, endeudándonos con préstamos con tasas de chulquero que seguiremos pagando durante muchas navidades, apropiándose de nuestros ahorros depositados en bancos privados, entregando nuestros recursos públicos al que le dé algo de efectivo con tal de llegar a fin de mes.
Al final del cuento, los residentes de Villaquién dan una lección al Grinch. Él está seguro de que todos se lamentarán y llorarán al despertar y descubrir que sus juguetes y adornos navideños han desaparecido. Pero eso no ocurre. En lugar de quejas y lamentos, el Grinch escucha canciones y festejos de todos celebrando unidos la Navidad. El Grinch comprende que la Navidad es mucho más que regalos. Entonces se arrepiente y devuelve lo robado.
Con nuestro Grinch será imposible lograr que se arrepienta y devuelva toda esa plata despilfarrada. Él seguirá vaciando nuestra casa hasta el último de sus días en mayo. A nuestro Grinch no lo haremos recapacitar. Pero si algo enseña este cuento del Dr. Seuss es el poder de la unión y el optimismo de todos en momentos adversos. Nos enseña que juntos podemos demostrarle al Grinch que su poder y maldad no nos afecta. Que somos más fuertes que él.
Aunque nuestro Grinch no cambie, nosotros sí podemos cambiarlo a él y a sus amigos verdes. Podemos votar unidos y optimistas el próximo febrero para que los Grinchs no regresen al poder. Para que llegue un cambio de verdad. Y nunca, nunca más, nos roben la Navidad. 

lunes, diciembre 05, 2016

Ética sinvergüenza

“Con la lotería se puede hacer de todo… puedes realmente hacer lo que mejor te convenga.” Así decía el exfutbolista Lupo Quiñónez en la ya clásica publicidad de Lotería Nacional. Lupo la tenía clara, como millones de ecuatorianos que entendemos que somos libres para hacer con nuestro dinero lo que mejor nos parezca.

Pero en el reino correísta no están de acuerdo. Para este Gobierno, Lupo puede invertir su plata donde quiera; por ejemplo, abriendo restaurantes en Panamá, Bahamas, o cualquier lugar que aquí identifiquen como paraíso fiscal, siempre que Lupo se mantenga alejado de la política. Si mañana Lupo decide servir al país desde un cargo público, el Gobierno se lo impediría con su próxima consulta popular, salvo que venda esos negocios en los que honestamente invirtió. ¿Por qué? Porque a Correa le da la gana. Porque con tal de perjudicar la candidatura de Lasso, Correa se inventa cualquier cosa. Y porque en su adicción por protagonismo, Correa necesita ser parte de la próxima campaña electoral.

Correa tendrá su consulta. Basta que lo haya pedido para que nuestros siempre independientes funcionarios le digan que sí de inmediato. Y es que Correa no podía quedarse fuera de estas elecciones. Él siempre es candidato, aunque no lo sea. Y ahora con su consulta no tendrá que ver el show de lejos. Hará campaña utilizando esos recursos públicos que tan bien sabe usar y abusar para promocionar el Sí en su inventado pacto ético.

Cada quien se gana la vida a su manera. Cada quien vive según sus valores y principios éticos. Unos se esfuerzan a diario y trabajan desde jóvenes. A otros les basta clavarle la mirada a un juez para ganar jugosos juicios. Otros se dan la buena vida en misiones internacionales con sueldos y viáticos millonarios. Y otros se forran de millones de dólares de la noche a la mañana en el reparto de contratos petroleros y obras públicas con sobreprecios. Por eso, es un insulto que este Gobierno que se quedó de año en ética, pretenda hablarnos de ella.

En un reciente tuit, Correa preguntaba: “Por ser ‘legítima’ la riqueza, ¿se puede hacer con ella lo que les dé la gana? ¿Ese es el país que queremos?”.

Y millones respondemos con un fuerte Sí. Ese sí es el país que queremos. Un país libre para trabajar, prosperar, y sí, hacer con tu dinero lo que mejor te convenga. Un país donde hablar de “pacto ético” sea eso; un compromiso por el manejo transparente de los recursos públicos, un compromiso por la decencia, el respeto y la elemental honestidad; no una falsa consulta con fines politiqueros y persecutorios.

Pero ya sabemos cómo son las cosas con el correísmo. Todo vale con tal de seguir haciendo campaña con recursos públicos y enlodar a la oposición. Todo vale con tal de inclinar aún más la cancha, a ver si así logran esos votos que la corrupción, despilfarro y desastroso manejo de la economía del país les está quitando.

La ética sinvergüenza no es nuestra ética. Esa consulta popular es todo lo contrario a un pacto ético. Por eso merece un masivo y sonoro No.


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