jueves, enero 28, 2010

Libertad por banda ancha

El dictador venezolano continúa sus ataques a la libertad de expresión. Ahora ha cerrado más canales de televisión, esta vez de señal por cable. La excusa: no transmitieron sus cadenas nacionales. Chávez, como Correa, quiere controlarlo todo. Pretende que todos estén al servicio de su Gobierno, en lugar de lo contrario.

En Bolivia, Evo Morales se reestrena como presidente diciendo que los periodistas deberían luchar contra el capitalismo. Ese es el periodismo con el que sueña el populismo autoritario. Y a veces, vuelven realidad esos sueños a la fuerza.

Rafael Correa hace eco de la misma cantaleta de sus amigos de trajes pintorescos. El mismo rechazo frente a lo que la libertad y la democracia implican. Ha pasado año y medio desde que Correa dijo que al Gobierno no le interesa administrar los canales incautados. Que mientras más rápido los puedan subastar o rematar, mejor. Ironía. Mentira. El Gobierno se aferra a ellos. Los noticieros de Gama TV parecen a veces otra larga cadena presidencial. De CN3 se han ido varios conductores cuyo trabajo ha sido censurado.

Pero ante estos atropellos y censuras nos queda el internet. La libertad viaja más segura y a gran velocidad por banda ancha. Llega cada día a más casas, más colegios, más universidades, más mentes ávidas de saber la verdad. Y eso es muy difícil de controlar. Chávez le quitó a RCTV su señal abierta. Ahora le impide salir por cable. Pero no podrá sacarlo de internet. Intentará, como sus maestros cubanos, limitar el acceso y bloquear varios sitios web. Pero la gente se las ingeniará para burlar la censura. Como en la misma Cuba, donde florece toda una comunidad de blogueros que le gritan al mundo su realidad, a pesar del hostigamiento oficial y la censura de sus propios blogs.

Cada nueva computadora conectada a internet es un nuevo espacio de libertad. Un lugar alejado de la censura, donde nadie puede imponer una cadena nacional o un mensaje oficial. Un espacio de doble vía, para escuchar y ser escuchado. Con la expansión del internet, se contrae la influencia de gobiernos autoritarios.

Latinoamérica despierta de la labia socialista. Los resultados en las elecciones de Chile son un llamado de atención. La realidad golpea, tarde o temprano, más fuerte que las palabras. Venezuela se le va de las manos a Chávez. Los estudiantes en las calles le recuerdan que su demagogia y abusos se agotan. En Argentina los Kirchner preparan maletas. Sus prósperas cuentas bancarias les permitirán vivir tranquilamente en el exilio. Pero tarde o temprano les llegará la justicia.

Y como tiene que ocurrir, este mal experimento llamado socialismo del siglo XXI quedará como un mal recuerdo. Esperemos que lo antes posible. La historia se encargará de recoger los abusos de estos gobiernos.

Los siguientes presidentes deberán aprender de Chávez y sus amigos lo que no deben hacer si quieren libertad y prosperidad para su gente. Y si algún nuevo populista pretendiese imitar sus abusos, no tendrá tanto éxito. A los Chávez, Correa, Kirchner del futuro les será más difícil controlar la información. Las ideas, la verdad, las imágenes, las voces de la gente, viajarán con más fuerza por internet. Hasta eso, la esperanza de la región está en los estudiantes en las calles venezolanas.

jueves, enero 21, 2010

El más ferviente


En la inauguración de la Asamblea Constituyente, Rafael Correa se declaró “el más ferviente acostista”. Mucho ha cambiado desde aquellas palabras dirigidas a su “compañero, hermano y maestro”.

Correa se va quedando solo. Perdió primero a Acosta. Ahora se distancia de quienes fueron amigos y colaboradores cercanos. Y se irán otros más, cuando finalmente acepten que aquí no hay ninguna revolución, solo otro caudillo queriendo captar todo el poder.

Al final, se quedarán no necesariamente los que creen en Correa, sino los que lo necesitan. Los que no están dispuestos a perder los privilegios del poder, su sueldo público, los beneficios de estar adentro. Y alguno que otro optimista despistado que siga creyendo en eso de las mentes lúcidas, manos limpias y corazones ardientes, que ya ni el Presidente menciona.

Correa divide a su propio equipo, no tanto por temas ideológicos de fondo, sino en gran parte por la forma como dice y maneja las cosas. Sus insultos y desprecio en público le cuestan caro. En Correa, lo de forma ha pasado a ser lo de fondo. Por ejemplo, en el reciente episodio del proyecto ITT, lo de forma –el irrespeto de Correa– fue tal vez más determinante en la salida del equipo negociador, que sus diferencias de fondo.

Y mientras escuchamos a Correa ofendiendo a sus propios aliados, es difícil no sacar lecciones de lo ocurrido en Chile, un país que ha entendido que en los acuerdos y el respeto está el progreso. El candidato perdedor visita y felicita al candidato ganador la misma noche de su elección. La presidenta felicita y desayuna con el candidato ganador a pesar de ser de oposición. Imposible imaginar a Correa –o cualquier otro candidato o presidente de acá– haciendo algo similar. Los líderes chilenos nos dan cátedra de madurez, respeto y verdadero amor por su país.

Correa, como otros candidatos de este país, hubiera gritado fraude al saber los resultados. Hubiera dicho que hay que esperar hasta que se cuente el último voto. Y hubiera lanzado alguna de sus insultantes frases contra el candidato opositor y todos quienes votaron por él. Puedo apostar que de ganar en nuestro país un candidato de oposición la próxima elección, Correa no desayunará con él la mañana siguiente.

Chile ha demostrado que su progreso no es coincidencia. Han institucionalizado el respeto como forma de gobierno. Acá se hace de la confrontación, con Correa a la cabeza, la forma de (des)gobernar. Nadie se salva de la insultadera de los sábados: amigos, aliados y oposición. Mientras Chile logra acuerdos y continuidad de planes de gobierno mirando más allá de etiquetas políticas o simpatías personales, acá no se mantienen unidos ni quienes en teoría piensan igual.

Políticos intocables. Incapaces de dialogar. Cada uno a la cabeza de su partidito. Cada uno formando su movimiento personal que lo lleve al poder. Competencia de egos. Si no pueden mantenerse unidos entre amigos y partidarios, imposible esperar mínimos acuerdos entre bandos opuestos.

Así, mientras nuestra clase política se enfoque en sus pequeñas diferencias e ignore sus grandes coincidencias, alcanzar la institucionalidad y civismo chilenos será solo un sueño. Sobre todo, mientras siga mandando el más ferviente acostista.

jueves, enero 14, 2010

Corporación Correa

Nuestras empresas públicas rara vez funcionan. Salvo excepciones, suelen ser centros de corrupción, ineficiencia, piponazgo, clientelismo, pérdidas millonarias.

Y sin embargo, nuestro Presidente se lanza a crear nuevas empresas públicas. Por decreto presidencial, ahora el Gobierno tendrá su Empresa Nacional de Fármacos de Ecuador (Enfarma), su Empresa Nacional Minera (Enami) y su Empresa Pública Cementera. A estas se suma su nueva Agencia de Noticias del Ecuador y Sudamérica (Andes); además de empresas que ya existían, como Petroecuador, CNT, Alegro. Podemos añadirle también los canales de televisión y empresas incautadas de las que no escuchamos planes de venta todavía. Y la Empresa Exportadora Estatal de Banano que se ha anunciado. Carlos Slim empieza a verse pequeño frente al creciente holding empresarial Correa.

El Presidente quiere ser minero, bananero, producir medicinas, noticias y cemento. Y cree que puede hacerlo mejor que las empresas privadas expertas en cada unas de estas áreas. O peca de excesivo optimismo e ingenuidad al creer que ahora sí las empresas públicas funcionarán. O tal vez solo quiere tener más lugares donde darle trabajo a compañeritos, simpatizantes y Patiño.

Cuando la plata es de todos, termina siendo de nadie. Nadie responde por estas empresas que en teoría son de todos los ecuatorianos. A diferencia del sector privado, donde personas de carne y hueso arriesgan su plata; en el sector público nadie sufre por unos millones menos o más. Los gerentes llegan, cobran sus sueldos, y se van. Los empleados buscan asegurarse buenos contratos colectivos, antes que ser más productivos. Y nada de eso cambiará, ni porque Correa se ponga bravo, o Alvarado les haga a estas empresas unas lindas campañas publicitarias.

Si bien el Gobierno ha hecho esfuerzos por mejorar las empresas públicas, no hay razón para crear nuevas. Suficiente con mantener las existentes, que en muchos casos deben ya venderse. Alegro, por ejemplo, lleva pérdidas acumuladas de más de 200 millones de dólares. Hace ya un año, Correa dijo que la vendería si no generaba ganancias. Pero Alegro sigue muy alegre, desperdiciando nuestra plata, con menos del 3% del mercado.

Es como si este Gobierno se pusiera en el papel de competidor del sector privado, en lugar de ser su aliado. Es como si viera en ciertas empresas privadas una amenaza o un contrincante a vencer, en lugar de apoyarlas y protegerlas para que crezcan, generen más utilidades, impuestos y progreso, y den más trabajo. Juegan a empresarios, creando empresas con la plata que no es de ellos. La diferencia es que ellos no arriesgan ni pueden quebrar. Si algo sale mal con estas empresas, como seguramente ocurrirá, que el país y los ecuatorianos se las arreglen.

La nueva empresa Enfarma en teoría hará medicinas. Pero el nombre ya suena a “enferma”. Tal vez sea el anuncio del fracaso inevitable que les espera a estas empresas públicas. No porque las haya creado Correa o un gobierno socialista con aires autoritarios, sino por experiencia. Políticos metiéndose a empresarios con plata de todos los ecuatorianos es una mala receta. La disfrutará por unos años una burocracia privilegiada concentrada en flamantes oficinas, mientras el resto de ecuatorianos, los accionistas de estas empresas, miramos de lejos la fiesta.

jueves, enero 07, 2010

Con furia

Uno espera que con el nuevo año las cosas cambien. Nos hacemos la ilusión de que todo irá mejor. Y entre propósitos de volver al gimnasio, hacer esa dieta tantas veces postergada, y fumar el último cigarrillo de nuestras vidas, nos emocionamos pensando que este año, ahora sí, nuestros políticos cambiarán y el país irá por mejores caminos.

Pero las promesas del gimnasio, la dieta y el cigarrillo duran poco. E incluso menos parecen durar las esperanzas de cambio en nuestra política, y en nuestro Presidente en particular.

Yo tenía la esperanza de ver a un Correa que inicie el año sin confrontar, buscando tender puentes en lugar de levantar tantos frentes y despertar resentimientos. Pero no me duró ni una semana esa esperanza.

En su primera visita del año a Guayaquil este martes, Correa vino más agresivo que el año pasado. Vino con furia, al estilo electorero, gritando hasta la ronquera. Se fue contra la alcaldía de Guayaquil, diciendo entre otras cosas que en esta ciudad vive gente “como en la época de las cavernas, sin electricidad…”. Gran ironía presidencial. El Gobierno, que por su falta de previsión nos trajo los apagones, pretende ahora dar clases de electricidad. Correa habló también de un supuesto complot para tumbarlo. Y alertó a sus seguidores, para que estén listos a movilizarse.

El tono enfurecido y provocador de esta primera visita del año a Guayaquil me deja algo claro. Correa se viene con todo. La baja en su popularidad –que también mencionó como cosa de la prensa corrupta que busca desestabilizarlo– no lo conducirá a moderar su discurso y buscar más consensos. Todo lo contrario. Lo radicaliza. Al verse menos popular busca demostrar que sigue fuerte, que su palabra es la ley.

Ante esto, la oposición ecuatoriana, es decir todos aquellos partidos, gremios, grupos ciudadanos, individuos que quieren un país libre, con trabajo, y alejado de autoritarismos y sistemas fracasados, se pregunta cómo actuar. ¿Se puede buscar y esperar consensos, diálogo, mínimas garantías y estabilidad, con un Gobierno autoritario y plagado de confrontación cada vez más decidido a imponernos un sistema caduco? ¿Es momento de hacer una oposición más agresiva? ¿Vale la pena empujar la revocatoria del mandato o es mejor esperar que termine su periodo en el 2013? ¿Será ya demasiado tarde para el país entonces?

Correa celebra su tercer aniversario en el poder. En condiciones normales, estaríamos celebrando el inicio de su último año de gobierno. Pero esto recién empieza.

La oposición tiene importantes decisiones que tomar. Pero debe evitar hacerle el juego a Correa. No alimentar sus gritos de complot. Ser una oposición pacífica y legal. No pensar en el corto plazo buscando simplemente un cambio en el mando. Mirar más allá. Entendiendo que la fuerza de Correa no es coincidencia. Es un reflejo de un país desencantado con promesas y acciones del pasado.

Que la oposición aproveche este enemigo común que hoy los une, para ir más lejos. Construyendo bases sólidas con ideas, alianzas y proyectos sostenibles. No buscando reemplazar autoritarismos de izquierda con autoritarismos de derecha. De lo contrario, Correa, su estilo y sus ideas nunca se irán. Permanecerán en el tiempo como una amenaza. O peor aún, como la triste realidad que hoy nos acompaña.

miércoles, enero 06, 2010

Revista la U. - Enero 2010

Ya está circulando la U. de enero en tu universidad!!!



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martes, enero 05, 2010

Tarifario Revista la U. - 2010

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