jueves, febrero 15, 2007

El poder de unos pocos

La consulta va. Así lo decidió el Congreso. Así lo decidió Lucio Gutiérrez. Bastó que Lucio tome la decisión para que la consulta avance. Cosas de la vida. Solo hace unos meses el presidente Gutiérrez huía en helicóptero de las pedradas quiteñas, mientras Cinthya Viteri posesionaba con saco jean y corbata a quien refundaría la patria. Pasó el exilio, pasó la cárcel. Y poco tiempo después Lucio emerge con más fuerza y poder que cuando tenía la banda presidencial.

Hoy las decisiones de Lucio pesan, y mucho. Al fin y al cabo los diputados en el Congreso son solo una extensión de sus jefes de partido. Las decisiones de Lucio, como las de Noboa, se convierten automáticamente en la decisión de todo un bloque de diputados. Linda democracia participativa la nuestra.

El poder se concentra en unos pocos. Eso no es cosa nueva. El problema es que aunque nos quejamos, seguimos apoyando personas y sistemas que concentran el poder, en lugar de personas y sistemas que lleven el poder al individuo y a las instituciones. Apoyamos a la figura redentora que nos saque del abismo. Y estamos dispuestos a darle a ese redentor de turno todo el poder que requiera. Nos gusta el poder que pone las cosas en orden, incluso por encima de leyes, instituciones o procedimientos. Mientras ese poder parezca constructivo y no nos caiga encima lo apoyamos. Pero, tarde o temprano, todo poder excesivo en pocas manos puede corromperse.

Y después nos quejamos por la falta de institucionalidad en el país. Nos quejamos del Congreso. Nos quejamos del excesivo poder de unos pocos. De ese poder que nosotros mismos les hemos entregado.

Ahora que va la consulta y con gran seguridad la Asamblea Constituyente apuntemos hacia los cambios que signifiquen mayor estabilidad e institucionalidad, y menos poder para unos pocos. La casi dictadura que hoy vive Venezuela en manos de Chávez es el más claro ejemplo de los peligros de una Asamblea Constituyente que pone el futuro de un país en las manos de una persona y no de un sistema democrático con instituciones fuertes. Muestra el peligro de dejarse seducir por el deseo de cambios drásticos en manos de redentores todopoderosos, antes que el camino más seguro y planificado que trae un estado con equilibrio de poderes.

Por años y años nos hemos quejado del excesivo poder de unos pocos, de dueños del país, de llamadas por celular capaces de destruir. Pero olvidamos que hemos apoyado ese poder de unos pocos cuando apuntaban a nuestro ideal de país. Nos seduce la idea de poner más poder en manos de quienes comparten nuestras ideas, hasta que ese poder da la vuelta y deja de pensar como nosotros.

Si hoy accedemos a entregar más poder a quienes piensan como nosotros, tarde o temprano sufriremos por el poder excesivo de quienes no piensan como nosotros. Un líder poderoso puede traer cambios positivos, pero también puede destruirnos. La única forma de protegerse es con un estado donde los líderes estén por debajo de las instituciones y las prácticas democráticas.

Que esta Asamblea Constituyente que ya se viene sirva para que no sean unos pocos los que decidan por todos. Y, sobre todo, que esos pocos no pasen a ser uno solo.

1 comentario:

Gabriela. dijo...

Yo opino que
hemos creado un vacío.
Nos dimos el lujo de escoger
a un presidente,
Que cuando no hubiera
fiesta, ni que celebrar,
se iba a esconder.

Hoy que se lo necesita.

Nos preguntamos unos a otros,
mirándonos a los rostros.

¿Y ahora quien arbitra la nueva constituyente?
¿Cómo debería de ser el Estatuto para la asamblea?

Al parecer, el catedrático,
no tenía preparada la clase.

Creó en nosotros expectativas,
demasiado altas.

Quizás, premeditadamente.

No voy a esconder lo evidente, el presidente
prefiere la espontainedad de las masas.
solo así, los dirigentes se convierten en dirigidos.
Que es lo que él necesita.

Para pesar de él y de
los pequeños grupos
detrás de Correa,
el pueblo DESEA ESTUDIAR CON SERENIDAD Y EXACTITUD,
la génesis, implementación y el desarrollo de esta
Asamblea Constituyente.

Quizás el Sr. Presidente pensó,
que iba a ser fácil formar un grupo de levanta-manos.
Que los mismos iban a responder Si o No,
al son y al ton que le pongan las Mega Centrales de alianza PAIS.

Es ahora que estamos viendo,
las influencias de los que patrocinaron,
su costosa candidatura presidencial Sr. Presidente.

Las creencias ciegas son propias de idiotas que
pueden ser borradas de un plumazo mi presidente.
El pueblo ya lo sabe. El pueblo
– así como la CONAIE y el MPD- ya lo vivió una vez
con Lucio Gutierrez.

El pueblo, no le ha negado el tiempo necesario
para que Ud. proponga e implemente su constituyente.

Pero ese mismo pueblo no va a claudicar
en cuanto a conocer los ejes transversales y directrices;
queremos análisis lo más precisos posible.

Queremos discutirlos.
Queremos saber el por qué se da cada paso y sus repercusiones,
y usted investido por nosotros como presidente,
no nos lo puede negar.

Es el momento de la transparencia,
se le agradece los bonos doblados,
pero ese no es el costo de nuestra dignidad.

¿Se le quedó el manual en Venezuela?
¿O acaso está esperando lo que se resuelva
y le manden las respuestas desde Panamá?
_________ -- X -- ________

Lo mismo he publicado en mi blog, al cual lo invito con mis mayores expectativas. Escribo para que no se conforme con lo que venga, sino que sepa, que como Ud. hay muchisima gente más que piensa de igual manera.
//GPV.