miércoles, septiembre 03, 2008

¿Marchando a Carondelet?


Si alguien tenía la duda, ahora ya lo sabe. Jefferson Pérez se lanzará a la política. No hoy. No mañana. Pero pronto. Ya me las olía hace algún tiempo. Sus declaraciones en el pasado y su conservada imagen lo hacían pensar. Pero ahora está clarísimo.

Luego de ganar su medalla de plata en los juegos olímpicos de Beijing, el gran marchista ecuatoriano dijo a un canal de televisión mientras mostraba una bandera del Ecuador: “No sé si aún mi Ecuador es esta la bandera; no sé si aún Ecuador es este el escudo. Como ahora andamos con nueva Asamblea cambiando todo….Esperemos no nos cambien la cabeza y no nos confisquen la lengua”.

En un momento tan importante de su carrera y de tanta emoción para el país, Jeff sabía que tenía la atención del Ecuador entero. Pudo limitarse a agradecer o a lanzar una de sus frases medio filosóficas. Pero prefirió mandar su cuñita política. Le dijo al país, sin decirlo: “Esta Asamblea fue una burla. Esta nueva Constitución quiere quitarnos lo nuestro y lavarnos la cabeza. Voten No”.

En realidad Jefferson se equivocó al tocar el tema de los cambios en el escudo y la bandera. Más allá del ridículo público que hizo pasar a sus autores la propuesta de meter la concha spondylus, la wipala y cosas por el estilo en el escudo nacional, la Asamblea nunca trató este tema. Ni la tricolor ni el cóndor corren peligro de extinción. Le faltó precisión a lo que dijo Jefferson. El Corcho Cordero tiene razón al señalar que el atleta estaba desinformado. Pero eso no cambia la intención de Jeff. Quiso criticar el trabajo de la Asamblea. Quiso decir sin decirlo que votará No. Y logró transmitir su mensaje.

Más que esas declaraciones, me llamó la atención cuando el marchista habló sobre su futuro inmediato: “Vienen cuatro años de muchos estudios en España y EEUU y luego asumir la responsabilidad que mi país me delegará para poder contribuir a una mejor situación de toda una nación”. Traducción instantánea: “En cuatro años, cuando Correa termine su ‘primer’ período presidencial bajo la nueva Constitución y el país no lo aguante más, me lanzo a Presidente.”

No se si emocionarme o preocuparme por estas declaraciones. Me emociona porque ante el poder que Correa acumula, con una Constitución fabricada a la medida de sus ambiciones, se veía muy poco probable que alguien pudiera detenerlo. Pero Jefferson Perez sí puede hacerlo. Su popularidad y estatus de héroe nacional, más una buena asesoría y financiamiento que seguramente no le faltarán, pueden convertirlo en el candidato capaz de frenar este suicidio colectivo llamado Socialismo del Siglo XXI.

Pero al mismo tiempo me preocupa que quien pueda frenar este gobierno sea una persona cuya experiencia previa se limita a caminar a mil por hora quebrando las caderas. No dudo de su buena preparación académica, el buen manejo de sus inversiones y empresas, y su inteligencia. Pero eso no garantiza una buena presidencia.

En este pequeño país, hoy en día las carreras políticas se construyen en los estudios de televisión. No gana quien pueda mostrar el mejor currículo como líder, administrador o estratega. Gana la cara conocida. La que se ha metido en más hogares a través de ese sagrado aparato antes de la telenovela. Lastimosamente Jefferson Pérez sería uno más de esos rostros conocidos que pueden llegar al poder sin demostrar mayores aptitudes para gobernar bien.

Jefferson deberá probarnos que no solo marcha bien. Que sabe administrar, liderar, gobernar. Ya sabemos que puede motivar. Y eso es mucho.

Toca ver si en realidad estas palabras políticas que acompañaron su medalla se traducen en una futura candidatura. Queda ver si el buen marchista puede ser un buen candidato. Queda mucho por verse. Pero hoy, al menos, en las palabras de Jefferson sentimos que se prende una luz al final de este oscuro túnel en el que se sumerge Carondelet. Existe alguien que podría hacerle frente a la dictadura validada en las urnas. Y eso merece celebrarse tanto como la medalla.



* Publicado en revista Clubes de septiembre.

No hay comentarios: