lunes, enero 06, 2020

Ganarle a Pikachu


Los años viejos políticos han prácticamente desaparecido. En la calle 6 de Marzo casi no encontré personajes políticos. Por ahí asomaba un Lenín Moreno, por allá un solitario Jaime Vargas. Pasaban desapercibidos entre los cientos de monigotes de Spiderman, Batman, Thanos, Angry Birds o Pikachu. Los personajes de Disney, Warner y Marvel han reemplazado a los del PSC, ID o PRE de antaño.

La tradición de los años viejos ha cambiado con el tiempo. Pero un hecho se mantiene: quemamos a personajes famosos o relevantes, que de alguna forma generan interés en la gente o han hecho noticia. Una película de Avengers y sus personajes son noticia. Nuestros políticos dejaron de serlo. ¿A cuántos asambleístas podemos identificar? ¿Cuántos ministros de Estado podemos nombrar?

Este desinterés por la política es tal vez consecuencia de esta época en la que muy pocos ven noticieros o leen un diario. Nos informamos de lo que pasa por titulares en redes sociales, por soundbytes que nos llegan por WhatsApp, por videos de poquísimos segundos. Eso de ver un noticiero entero, o una entrevista a algún político de principio a fin, o leer un artículo completo en un diario lo hacen cada vez menos personas, una pequeña élite cultural.

Tal vez es algo bueno esto de que los personajes políticos ya no sean noticia. Un país en el que la gente no piensa en política suele ser un país estable, sin escándalos. Es un país donde no hay mucho que discutir o reclamar. En cambio, cuando los temas políticos dominan los almuerzos familiares de domingo es porque algo anda mal, algo nos tiene inconformes. Nadie habla de política para exaltar las buenas cualidades de un político. Cuando hablamos de política, lo hacemos para quejarnos.

Sea como sea, por falta de información sobre la actualidad política, o porque no sentimos una necesidad tan grande de quejarnos de nuestros políticos de hoy, lo cierto es que los candidatos que quieran captar la atención de los nuevos votantes tendrán que adaptarse a estos nuevos tiempos de desinterés político.

Más que enfocarse en la entrevista en el noticiero de la mañana que ya casi nadie ve, o en la revista que descansa en alguna peluquería con cada vez menos lectores, los políticos de hoy deben concentrarse en llamar la atención en los espacios donde están sus votantes. Conectar con ese joven o no tan joven que tiene su mirada eternamente pegada a la pantalla de su celular.

Hoy es más difícil para un aspirante a político darse a conocer masivamente por una población alejada de medios tradicionales y sin interés en lo que sucede con sus gobernantes. Hoy sería casi imposible repetir el fenómeno Correa que surgió de repente como ministro rebelde para convertirse en candidato con una gran inversión publicitaria en medios masivos sin las restricciones impuestas por el CNE actual. Eso ya no se podría dar. Pero al mismo tiempo, las comunicaciones de hoy permiten a los candidatos conectar casi personalmente con sus seguidores en redes sociales.

Se viene un año electoral, quizás el primero realmente digital. Los candidatos tienen un reto interesante si quieren destacar y ganarse el interés de la gente entre tanto Pikachu. 


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