jueves, julio 03, 2008

¡Dale duro!


Me sucede a menudo cuando me encuentro con algún amigo. Siempre asoma el tema político. Que en estas épocas altivas y soberanas significa terminar hablando de Correa y esta confundida Asamblea. Pasadas las críticas y quejas de rigor nos despedimos y me dice “¡dale duro en tu próximo artículo!”.

Quieren pelea, golpes, sangre. Están sedientos por leer y escuchar las críticas más fuertes contra el Gobierno. Lo disfrutan. Lo disfrutamos. Nos hemos contagiado de ese espíritu cargado de conflictos y rencores salido de Carondelet.

Nos hemos metido en el juego presidencial. En su forma de hacer política atacando y dividiendo. Buscamos lo mismo. Al igual que el Gobierno, nos preocupamos más de hacer caer al opositor, antes que buscar el bien del país. El aire político se carga de odio, rabia y conflictos.

Ese es el ambiente político actual. Correa nos ha metido en él. Se tropieza con su personalidad y sus rencores. Se olvida que es Presidente. Que le toca actuar como tal. Y ahí es cuando utiliza micrófonos y cámaras para dividir en lugar de unir, para escupir todo lo peor contra sus opositores en lugar de buscar puntos en común, para despreciar al que piensa distinto a él.

En estos días lo hemos vuelto a escuchar en lo mismo. Mete en el saco de la partidocracia a cualquier opositor. Invade nuestro tiempo con costosas cadenas nacionales que solo buscan más pelea con el Municipio de Guayaquil. Ridiculiza a quienes decidan votar por el No. Hasta que recapacita, o algún asesor lo hace recapacitar, y llama a reuniones y entrevistas conciliatorias para tratar de cerrar con una curita esas heridas profundas que requieren de un cirujano.

Es una lástima la oportunidad perdida. Un Presidente tan popular podía unir al país fácilmente. Pero nos divide. En Montecristi, igual. Cada día se respiran y escuchan posiciones más radicales del bloque oficial. Y sus opositores reaccionan igual. No ceden. Basta escuchar al rubio trío Queirolo-Acosta-Reyes. Posiciones cerradas. O conmigo o contra mí. Nosotros, los buenos; ustedes, los malos.

¿Podremos salir adelante en un país en el que solo buscamos lastimarnos y darnos duro? Nos metemos tanto en esta batalla política que olvidamos lo importante: buscar los acuerdos que logren el bienestar de cada uno de nosotros. Para eso las partes deben ceder, sentarse a conversar y pensar en el país y en la libertad de cada persona, en lugar de solo buscar hundir a la oposición e imponer a como dé lugar una ideología política. Con el referéndum que se acerca solo nos radicalizaremos. No habrá punto intermedio. Pelearemos al grito del Sí o del No.

Todos participamos de esta batalla. Es más fácil criticarnos. Es más fácil darnos duro. A mí me pasa a cada rato. Empiezo a escribir con las ganas más positivas y constructivas. Pero de repente me cruzo con alguna de esas declaraciones salidas de Montecristi con terrible olor a Unión Soviética, o con el último ataque o rabieta salida de Carondelet, y se me mete el bicho nacional de dar duro.

Correa trajo y alimentó a ese bicho. Le toca dar el ejemplo y matarlo. De lo contrario tenemos boxeo para largo. Y el país seguirá quedando para después.

1 comentario:

Fabricio Tedel dijo...

Te comprendo y me siento igual, pero no creo esto:

Correa trajo y alimentó a ese bicho. Le toca dar el ejemplo y matarlo.

No, el no creó esto, ni necesariamente es negativo; el afán de cambio y justicia estaba allí, y todos por sus compromisos o sus miedos o lo que sea no lo tomaron, y ahora que otro lo hizo y que se ha enrrumbado por un camino errado es otra cosa.

Por lo demás bonita reflexión. saludos, un gusto.