jueves, junio 21, 2007

¿Socialismo con autonomías?

Hace poco inscribí a mi hija en el nuevo Registro Civil de Guayaquil. Fue el trámite más sencillo y organizado que he hecho. No había tramitadores, ni vendedores de comida en tarrina, ni tumultos y colas interminables, ni sudor y suciedad, ni funcionarios desganados diciendo que no hay sistema, ni ninguna de esas folclóricas, agotadoras y subdesarrolladas experiencias del antiguo Registro Civil. Acá todo fue orden, limpieza, agilidad, buen servicio. Como debe ser.

Lo que el Municipio de Guayaquil ha logrado con el Registro Civil es otra muestra de lo que sucede cuando los gobiernos locales asumen responsabilidades y trabajan con autonomía en sus cosas, sepultando el fracasado modelo centralista.

Pero el éxito de los gobiernos y entes locales autónomos parece no convenir al socialismo del siglo XXI, que camina en dirección opuesta. Chávez anunció que terminará con las autonomías de los entes estatales y que centralizará industrias estratégicas, como la electricidad. El socialismo del siglo XXI venezolano necesita controlarlo todo desde arriba. Por eso, la gestión y autonomía local no cuadran con su plan.

En nuestro país, nuestro Gobierno que abraza el socialismo del siglo XXI, en teoría no concuerda con ese modelo centralista de Chávez. Durante su campaña, Correa siempre apoyó las autonomías y la descentralización.

Digo “en teoría” porque si bien el Presidente dice apoyar las autonomías, sus recientes actos en contra de Guayaquil y de instituciones autónomas, como la Comisión de Tránsito del Guayas, muestran lo contrario. Meter las narices del poder central en temas que no le competen, como el uso de vías de acceso a una ciudad, no son precisamente acciones de un Gobierno que apoya las autonomías y la independencia local. Si a esto le añadimos la oposición del Presidente a que el Municipio de Guayaquil asuma la competencia del puerto, aumentan nuestras dudas sobre su vocación autonomista. ¿Puede un modelo socialista que busca planificarlo y controlarlo todo desde arriba ir de la mano con las autonomías locales?

No está claro cuál es la intención del Presidente al irse en contra de una ciudad eficiente e independiente como Guayaquil. ¿Medición de fuerzas con el Alcalde? ¿Desprecio hacia la independencia y autonomía de gobiernos e instituciones locales que el Gobierno central no puede controlar? Lo primero sería grave, pero pasajero. Lo segundo sería muy preocupante para el futuro de este país que necesita desesperadamente enterrar para siempre el centralismo.

Mario Vargas Llosa en su reciente entrevista con Diario EL UNIVERSO dijo: “Hay una tradición en América Latina de preferir las promesas a las realidades. Las palabras son más importantes que los hechos y eso es lo que le da a la demagogia una enorme vigencia en nuestros países”. Entonces, el país preferiría las promesas de una patria altiva y soberana antes que los hechos y realidades de las obras y cambios en Guayaquil. Y el Gobierno parece apostarle a ello.

Esperemos que mañana las promesas electorales del Presidente a favor de las autonomías se conviertan en realidades a través de los votos de sus asambleístas. Aunque el socialismo del siglo XXI requiera un Estado central planificador y regulador, este Gobierno debe demostrar que eso no significa un Estado centralista y antiautonomista. Más centralismo es lo último que el país necesita. Y Guayaquil nunca lo aceptará.

jueves, junio 14, 2007

Mi poder en la publicidad

Mi sobrino de cuatro años quería que su cumpleaños fuera de “Correa”. Si los niños decoran sus cumpleaños con los personajes de Cars, Toy Story o Shrek, ¿por qué no hacerlo con este simpático señor que aparece a cada rato sonriendo en la televisión?, pensaba mi sobrino.

Ya imaginábamos el mantel verde, altivo y soberano; la piñata con caramelos lúcidos y chocolates ardientes, y la torta decorada con el rostro de Correa y el eslogan ‘La fiesta ya es de todos’. Todo un cumpleaños socialista para este siglo XXI.

Más allá de lo chistoso que era escuchar a mi sobrino planear su fiesta correísta, este caso destaca un hecho: el nombre de Correa nos llega por todos lados con su millonaria campaña publicitaria. Hemos perdido la cuenta de las veces al día que escuchamos en la televisión, en la radio camino al trabajo, o leemos en los diarios, revistas y páginas web que la patria ya es de todos. Y como una mentira repetida muchas veces se convierte en realidad, debe ser cierto entonces lo que nos dicen…

El Gobierno gasta sin control en su imagen. Cuando la plata no es de uno, no hay pena en derrochar. Nos cuentan de Socio País, que la patria es de todos, que duplicaron el bono, y nos hacen escuchar Patria tierra sagrada más que La vida Loca de Ricky Martin en su época de mayor éxito.

Lo último es la promoción con Alegro. El Gobierno pone a la empresa pública de celulares a su servicio. Enviando un mensaje descargas gratis el ring tone de la canción Patria. Y para informar de esta patriótica promoción, malgastan nuestro dinero en toda una campaña en medios. Este Gobierno cree que todo ente o institución pública le pertenecen. Y como tal, lo pondrá a su servicio, sea este Alegro, la Junta Bancaria, el Tribunal Constitucional o el que sea necesario. Las instituciones del sector público al servicio del Socialismo del siglo XXI.

El Gobierno maneja su relación con los medios desde dos frentes. Por un lado están las críticas constantes a la prensa. Por otro lado, el Gobierno se convierte en el principal benefactor de los medios. Los llena alegremente de publicidad a ver si así logra ganar su simpatía y moderar las críticas.

¿Continuará este despilfarro del dinero de los ecuatorianos? ¿Tendrá este Gobierno la suficiente decencia y honestidad para suspender su publicidad, al menos durante la campaña a la Asamblea Constituyente? ¿O usará fondos públicos para apoyar a sus candidatos y así romper la supuesta igualdad de condiciones impuesta con la prohibición al financiamiento privado de las campañas?

El Presidente dijo que continuaría indefinidamente en campaña. Sí que lo está haciendo. Y con el dinero de todos los ecuatorianos. El país tiene demasiadas necesidades como para despilfarrar tanta plata en promocionar el eslogan presidencial. Mientras los pativideos muestran que la patria sigue siendo de los amarres y arreglos secretos, la publicidad “altiva y soberana” nos insiste otras cosas. Mucha imagen, poco contenido. Difícil de creer.

Mi sobrino se cansó, ya no quiere su cumpleaños de Correa. Ahora prefiere otro personaje verde más auténtico, como Shrek.

jueves, junio 07, 2007

‘Edukadores’


El otro día vi la película alemana Los Edukadores. Me hizo pensar sobre la ideología predominante en este Gobierno y muchos actores políticos del país. La película nos presenta a tres jóvenes idealistas y revolucionarios, enojados con el capitalismo y los lujos, que se hacen llamar los Edukadores.

Estos jóvenes aplican un original método para expresar su descontento y así “educar” a los ricos: entran a sus mansiones, ponen todo patas arriba –el equipo de música dentro del refrigerador, el sofá en la piscina, etcétera– y dejan una nota para cuando regresen los dueños de casa que dice: “Sus días de abundancia están contados.” Los Edukadores no roban nada. Solo se aseguran de que las familias ricas vivan intranquilas sabiendo que alguien las está viendo y juzgando.

Es fácil simpatizar con estos personajes. Sus acciones se inspiran en un idealismo que busca un mundo con menos injusticias. El problema es que el enemigo en quienes enfocan su rabia es el equivocado: combaten la riqueza cuando deberían combatir la pobreza.

Muchos aprobarían el discurso de los Edukadores: los problemas del mundo son culpa del capitalismo, de las grandes corporaciones, de una minoría llena de lujos, etcétera. Es un discurso que suena revolucionario, pero que no conduce a soluciones. Transita una delgada línea entre la conciencia social y el resentimiento, donde el deseo de un mundo con menos pobreza se mezcla con un resentimiento hacia las personas con éxito económico. Es un discurso que se concentra más en atacar y ridiculizar al rico, que en ayudar y motivar al pobre a alcanzar éxito y bienestar económico. Que busca males en el sector privado y productivo antes que en las prácticas corruptas de entes públicos e improductivos.

Lo irónico es que para los personajes de la película que viven en la próspera Alemania de hoy, la pobreza del mundo es solo una idea, algo que conocen por internet. Vistos desde una perspectiva global, estos tres jóvenes de clase media que se quejan de la riqueza de otros, viven vidas de ricos en comparación a lo que se vive en países pobres. Tienen seguridad, salud, educación, comida en la mesa, transporte, apartamento con electricidad y agua caliente. Viven el bienestar económico y no sufren en carne propia la pobreza justamente porque son parte de una sociedad capitalista, libre, y con poca corrupción. No hay sociedad ni sistema perfecto, pero el que ellos viven –y critican– se acerca más a ello.

El idealismo juvenil, como el de los personajes de la película, es vital para una sociedad. Debemos cultivarlo y fomentarlo. La actitud de nuestro Presidente ha reflejado mucho de ese idealismo. Y eso es bueno. Lo importante es que lo canalice constructivamente.

Esas ganas por acabar con las injusticias y la pobreza que ha demostrado este Gobierno darán buenos resultados mientras fomenten en los ecuatorianos el deseo por el éxito y el bienestar económico, no lo contrario. Mientras el Gobierno haga del éxito económico un objetivo a seguir, no a tumbar. Y sobre todo, mientras brinde las facilidades y contagie en los ecuatorianos las ganas de trabajar duro para ser todos más prósperos, en lugar de motivarnos a esperar acostados en una hamaca que el Estado nos alimente en la mano.

viernes, junio 01, 2007

Revista la U. – Junio 2007

Ya está circulando la U. de junio en tu universidad!!!



Para pautar en revista la U. escribe a revistalau@yahoo.com. Envíanos tus artículos, fotos, ideas o comentarios a revistalau@yahoo.com.

jueves, mayo 31, 2007

Sábados presidenciales

Aquí no hace falta el show de Don Francisco para animar nuestro sábado. Tenemos en las cadenas radiales del Presidente algo mucho más interesante, que nos da material para hablar durante toda la semana.

Ya nos estamos acostumbrando a que el programa del Presidente de los sábados se convierta en nuestra fuente de conversación, opinión y diversión para toda la semana. El ciclo se repite: el Presidente habla de más, ataca o critica a alguna persona o grupo. Los medios recogen esos ataques, opinan al respecto, y los condenan durante la semana. Y el siguiente sábado el Presidente dice que él no dijo lo que los medios han interpretado, y nuevamente ataca o critica a alguna persona o grupo. Y así rueda la rueda presidencial, entreteniéndonos sábado a sábado como Don Francisco.



Lo preocupante es que el show de los sábados tiene sus seguidores y sus fanáticos. Lo que dice Correa se convierte en ley. Si dice que tal grupo es corrupto, así debe serlo. Si dice que los medios no sirven, así ha de ser también.

Cuando escribí hace dos semanas un artículo criticando la actitud antidemocrática del Gobierno al enjuiciar al diario La Hora, me sorprendió recibir tantos mails en contra de mi opinión. Muchos defendían al Presidente diciendo que ya era tiempo de que alguien frene a esta prensa corrupta, y otras cosas más como esas que dice Correa. La popularidad del Presidente logra convencer a sus seguidores a apoyar atropellos a derechos tan fundamentales como el de opinar. Sentí en esos mails una devoción parecida a la de quien defiende su religión. Correa parece seducir a las masas como esos predicadores brasileños de ‘Pare de Sufrir’. Y sus cadenas radiales de los sábados son la fiesta religiosa a la que sus fieles acuden a iluminarse.

Esto puede parecer inofensivo por ahora, hasta que vemos la total violación a la libertad de prensa que ocurrió en Venezuela. La popularidad se puede usar para fines nobles. Pero también puede ser destructiva. Repugna leer que este Gobierno justifica el atropello de Hugo Chávez contra la libertad de los venezolanos. Mónica Chuji dijo que “no renovar una frecuencia no significa coartar la libertad de expresión”. Linda cosa. Si un medio utiliza la palabra “asaltar” para describir la forma cómo el Presidente actuó frente a la Junta Bancaria, se está faltando a la verdad. No hay espacio para interpretación. Pero si Chávez cierra un canal de televisión, mata la libertad de expresión de un país y siembra temor entre todo el que opine en su contra, eso es simplemente “no renovar una frecuencia”.

Da miedo pensar que la gente de este Gobierno realmente crea que lo de Venezuela no es un atropello. Que justifiquen lo que hizo Chávez y no vean nada malo en la actitud de Correa ante la prensa. ¿Puede el fanatismo por una causa cegarnos ante verdades tan obvias? ¿Puede uno llamarse demócrata en estas condiciones?

El show continuará sábado a sábado. Nos revelará hasta qué punto puede llegar este rechazo a la libertad y este deseo de querer controlarlo todo. El próximo sábado traerá nuevas emociones y sorpresas. No dejen de sintonizar y si se lo pierden no se preocupen, lo leerán en los diarios. O siempre queda Youtube.

jueves, mayo 24, 2007

Hola Sofía

Hola Sofía. Bienvenida a la vida.

Naciste una mañana de mayo, entre las lágrimas de tu mami y mis manos temblando intentando tomarte una foto. Llorabas a todo pulmón. Y a mí también me hiciste llorar de emoción. Ahora me miras con esos ojitos, como sorprendida por este mundo al que de repente has venido.

Ya irás descubriendo las maravillas que hay aquí y lo emocionante que es vivir. Ten paciencia. Poco a poco sucederá. Tus primeros pasos, tus primeras caídas. Amigos, colegio, juegos. Tus sueños. Bailar hasta que amanezca. Reír hasta las lágrimas. La canción que te pone la piel de gallina. El sonido del mar. La voz de tu mamá. Las cosquillas de los besos. Descubrir lo que más te gusta, lo que te inspira. Ya verás Sofía cómo gozarás este viaje que es la vida.

Te pongo un poco al día del mundo en el que has nacido. Tu país se llama Ecuador. Es muy chiquito y bonito. Tiene un mar y unas playas inmensas. Ya te llevaré para que juegues en la arena. Y unas montañas gigantes donde hace mucho frío. Tu ciudad se llama Guayaquil. Es un lugar que antes era muy sucio y feo, pero que ahora está más lindo. Tiene un río muy grande, un sol que brilla siempre fuerte y una gente muy alegre. Tu ciudad y tu país son solo un puntito dentro de un planeta muy grande que se llama Tierra, con muchos lugares y gente interesantes. Te encantará conocer ciudades impresionantes, vivir culturas nuevas y escuchar idiomas raros.

En tu país viven muchas personas muy buenas y lindas. Pero también viven unos señores muy feos que se llaman políticos, que nos hacen llorar como tú lloras cuando tienes hambre. Perdona Sofía por contarte estas cosas tristes. Pero creo que debes saber que tu país, aunque es muy lindo, tiene también muchos problemas y pobreza. Es que esos señores políticos, siempre hacen muchas tonterías que nos complican la vida.

Mejor hablemos de cosas más bonitas, como el sabor de la leche, los besos de tu mami, tu cuna blanca, tu pijama rosada y tu cara tan linda. De lo hipnotizado que me tienes desde que te conocí en la clínica. De todo lo bueno que nos haces sentir siendo tan chiquita. Y es que cuando naciste todos esos problemas que antes te conté que hay en el país, dejaron de importar por un momento. Mientras estés feliz, estaré feliz.

Ya te quedaste dormida, Sofía. Mejor te cuento más cosas otro día. Y cuando aprendas a leer te enseñaré esto que te he escrito en el periódico, que son unas hojas muy grandes con muchas noticias y opiniones, que a nuestro Presidente, que se llama Rafael, no le simpatizan para nada.

No te preocupes, Sofía. Este mundo, con toda su locura y sus tonterías, sigue siendo una maravilla. Tienes tanto por aprender. Tanto por descubrir. Verás que la pasaremos muy bien. Recuerda siempre que puedes ser y lograr todo lo que te propongas. Que si te esfuerzas y realmente lo quieres, puedes alcanzar cualquier sueño. Y que yo estaré aquí para llevarte de la mano hasta que tú quieras sostenerla.

Duerme Sofía. Sueña tranquila. Te espera la vida.

jueves, mayo 17, 2007

El ofendido

Rafael Correa se siente ofendido. Por eso ha presentado una denuncia penal contra el director del diario La Hora, que puede ser reprimido con seis meses a dos años de prisión, según una ley muy conveniente para los gobernantes amantes del poder absoluto.

En un editorial de marzo, La Hora criticó a Correa ante los actos violentos que el país vivía. El editorial ‘Vandalismo oficial' critica con fuerza a la Presidencia, responsabilizándola de las pugnas y violencia que vivía el país. Como cualquier artículo de opinión se trata de eso y nada más: una opinión ante los hechos que ocurrían. Pero Correa no ha tenido la suficiente actitud democrática para aceptar las críticas, por extremas que estas hayan sido.

La libertad de prensa agoniza. El mismo Correa ha dicho que seguirá “poniendo cuantos procesos legales sean necesarios para salir al paso de la mediocridad y corrupción de cierta prensa”. El método es sencillo: si algún artículo nos parece mediocre, le metemos un juicio a su autor y listo. La libertad de expresión, el respeto a la prensa, la tolerancia y esas cosas son secundarios.

¿Qué viene después? ¿Cierre de canales de televisión como en Venezuela? ¿Periodistas encarcelados como en Cuba? Fidel y Hugo deben estar muy orgullosos al ver cómo siguen sus pasos.

Los medios de comunicación tienen sus fallas, sus errores y hasta horrores. No son perfectos. Hay medios sensacionalistas que viven del escándalo. Aquí y en todos lados. Sin duda pueden mejorar su calidad. Pero de eso a llamarlos mafiosos y pretender callarlos hay mucha distancia. Es justamente en su actitud ante la crítica donde se distinguen las verdaderas democracias. La actitud de este Gobierno deja muchas dudas sobre el sistema político que ejerce.

Las críticas de la prensa no se callan con juicios ni órdenes de prisión. Eso solo las aumenta. Las críticas disminuyen con buenos gobiernos. ¡Cómo quisiéramos poder escribir más sobre los aciertos del gobierno en lugar de tener que defender algo tan elemental como nuestro derecho a opinar! Correa ha preferido recurrir a los mismos métodos utilizados por esos políticos que él tanto critica. Bienvenido al club de los “políticos de siempre”, señor Presidente.

En otras épocas, Correa hubiera criticado con toda su fuerza a cualquier mandatario que reaccionase como él hoy reacciona ante la prensa. ¿Dónde se fue ese Correa? ¿No aprendió en sus años universitarios en Europa y Estados Unidos lo que es la verdadera libertad de expresión y prensa?

Las páginas de opinión son para eso: opinar. Habrá opiniones más apasionadas que otras, opiniones mejor fundamentadas, opiniones irónicas, opiniones agresivas, para todos los gustos. Quien se sienta ofendido está en su derecho a defenderse. El Presidente no es la excepción. Pero para dar el paso a entablar un juicio –sobre todo, en el caso de una figura poderosa como un Presidente– debe haber una real y clara ofensa personal. De lo contrario, la supuesta defensa se convierte en ataque.

Si leen el editorial de La Hora verán que este juicio no se trata de un Presidente ofendido. Se trata de un Presidente que busca intimidar a la prensa.

Esta es mi opinión. Esperemos que ahora no se ofendan.

miércoles, mayo 16, 2007

Editorial de Diario La Hora

Este es el editorial del Diario La Hora, publicado el 9 de marzo del 2007, por el cual el Presidente Rafael Correa interpuso una denuncia contra su director Francisco Vivanco Riofrío.

Vandalismo oficial

Pensando solamente en sus intereses partidistas o de grupo hemos llegado a una desinstitucionalización y a una pugna en la cual ya no hay mediadores posibles. Los actores de la vieja guardia, las cámaras, la Corte Suprema y hasta la propia Iglesia son ya irrelevantes en el actual contexto político. El desquite, el incremento de la venganza y los resentimientos entre los sectores, son definitivamente los causantes de la crisis en la que sus propios actores ya están temerosos.

Unos y otros han prescindido de todo ordenamiento y el gobierno nacional incentiva esta crisis y se ha encargado en aumentar la confrontación para pescar a río revuelto. Elemento vital es la indecencia de las fuerzas policiales, ya que si bien es lógico que acepten las órdenes del Ejecutivo no pueden convertirse en cómplices y en verdaderos autores por omisión, de las barbaridades realizadas frente a ellos por turbas fanatizadas, enajenados gubernamentales y delincuentes disfrazados, como constató la ciudadanía en los actos cobardes del vandalismo oficial.

Esta política que sale definitivamente de la Presidencia de la República y que pretende gobernar con tumultos, piedras y palos es vergonzosa para el primer mandatario que se ufana de ser un hombre civilizado y respetuoso de las opiniones de los demás. La fuerza pública será desde hoy la responsable de las bandas armadas que los actores políticos no gubernamentales tendrán necesariamente que conformar frente a la complicidad dolosa de la Policía Nacional, porque ya no es un simple descuido, sino una política del actual gobierno.

jueves, mayo 10, 2007

Hasta Paris Hilton

Paris Hilton se metió en problemas. La condenaron a 45 días de prisión por violar el período de prueba impuesto tras una infracción por conducir ebria. Y ahora le toca pagar.

Si Paris va a la cárcel el mensaje que envían de California es claro: nadie está por encima de la ley. Los ricos y famosos siempre tendrán sus privilegios. Siempre los tratarán con más cariño, sobre todo si se trata de una rubia conocida por sus farras y vestidos escotados. Pero cuado hay justicia, tarde o temprano quien viola la ley debe atenerse a las consecuencias. Si no, que lo diga Martha Stewart.

Aquí no hay que ser famoso ni tener la plata de la heredera hotelera para esquivar la ley. La ley es selectiva: selecciona al que no puede pagar su escape o no tiene los contactos necesarios.

Todos conocen –o vivieron– la misma historia. Noche de farra. Tragos de más. A toda velocidad en media ciudad. Un vigilante. Ojos desorbitados. Tufo endemoniado. Arreglemos aquí nomás. Un billetito. Si eso no funciona, una llamada al Gobernador, al Capitán, o cualquier amigo con poder. Y asunto arreglado. ¡Lindo país!

Pero mientras esto ocurre, aparecen noticias que nos indican que las cosas pueden cambiar. Una de ellas viene de Ricardo Antón, el nuevo Director de la Comisión de Tránsito del Guayas, en una entrevista con este diario. Antón cuenta que cuando “amigos” lo llaman a pedir que intervenga para que no los lleven presos, simplemente les cuelga el teléfono. Y que cuando un vigilante detuvo el carro en que iba su mamá a Salinas por tener el permiso de circulación caducado, dio la orden de que regrese a Guayaquil para que legalice el documento. “Hasta mi mamá tiene que respetar la ley” dijo Antón. Bien dicho, por difícil que sea cumplirlo.

Sin embargo, nada es blanco y negro. Al comparar el caso de Paris Hilton con las detenciones que sufrimos acá, vienen dos problemas. Nuestras leyes tantas veces absurdas o exageradas. Y nuestra porquería de cárceles.

Si las leyes son bien pensadas es más fácil cumplirlas. Cuando son ridículas, la cosa cambia. Aquí, la ley sanciona con prisión al conductor cuando hay muertos o heridos en un accidente, sin importar de quien fue la culpa. O peor aún, cuando se rebase en curvas, puentes o túneles. Tan drástica sanción solo se presta para corrupción y abusos. Si las sanciones fueran razonables, menos amigos del Director de la CTG lo molestarían a medianoche a su celular.

Y nuestras cárceles. No es lo mismo cumplir una sentencia en la cárcel limpia, con agua potable, seguridad y privacidad que le toca a la Hilton, que en nuestras infernales cárceles. Por eso, evitamos como sea la cárcel en Ecuador. No se trata de burlar una condena, sino de evitar enfermedades y abusos. Cuestión de supervivencia.

La ley es para todos. Para Paris Hilton, el amigo del vigilante, todos. Pero para poder aplicarla con toda su fuerza, debe ser justa y razonable. Y para exigir que se cumpla una condena, las cárceles deben al menos ser habitables. Estamos tan lejos de eso. Hay mucho por hacer. Hasta que suceda, Paris andará aquí muy campante manejando borracha, riéndose en la cara de algún vigilante.

jueves, mayo 03, 2007

¿Regreso de la ideología?

Es una pena que el estatuto gobiernista que definirá la Asamblea Constituyente haga difícil un verdadero debate ideológico. Esta es la oportunidad perfecta para que regrese la ideología a la política. La oportunidad para que las ideas le ganen a los discursos populistas y los bailecitos en tarimas. Para que se deje de hablar de cuántas casas se construirán y se empiece a discutir lo que significa un gobierno socialista, proteccionista e intervencionista donde el poder radica en el Estado versus un gobierno de funciones limitadas, pro competencia y libre empresa donde el poder radica en la gente.

El estatuto le pone la cosa al Gobierno muy fácil. Al destinar iguales franjas publicitarias a todos, los candidatos pro Gobierno tendrán el espacio que les da el Estado, más toda esa inmensa cobertura que recibe el Presidente. La oposición, en cambio, estará más limitada a transmitir su mensaje. Si a eso se le suma la posibilidad de la votación en plancha y el chiste de que la mitad más uno decide la Constitución del país, estamos ante un escenario que hará muy complicada una verdadera representación y debate.

El rechazo hacia los partidos políticos, que perdieron su ideología y propuestas en el camino, ayudará a que tal vez esta vez sí escuchemos lo que los candidatos tengan que decir, aunque no bailen bonito ni coman guatita. Podemos esperar nuevos candidatos con definiciones ideológicas claras y la capacidad para debatir sobre el modelo de país que queremos. Si podrán llegar estos candidatos es otro cuento más complejo. Las ideas de izquierda y derecha pueden y deben reaparecer con fuerza en esta campaña a la Asamblea. La pregunta es si el Gobierno, a través de su Tribunal Supremo Electoral, favorecerá la plancha de siempre o la verdadera representatividad.

Más allá de posturas políticas, es muy probable que todos los asambleístas estarán más o menos de acuerdo en cambios esenciales, como ir a un sistema de elecciones por distritos para que todos estemos realmente representados; la democratización de los partidos políticos con elecciones primarias para acabar con dueños y votos dictados por celular; el fin del voto obligatorio que convierte la democracia en una obligación y no un derecho; el fin del servicio militar obligatorio que no tiene sentido en un país en paz; la despolitización de los tribunales para acabar con el reparto y mañas políticas; entre otros temas en los que habrá más coincidencias que diferencias.

Las diferencias ideológicas, donde debería haber debates y no imposiciones, aparecerán a la hora de definirse en temas cruciales como las autonomías, las competencias y limitaciones del Estado, la descentralización de las funciones del Estado, las facultades de las fuerzas armadas, el modelo de seguridad social, las limitaciones de las funciones Ejecutiva y Legislativa, la defensa de la libertad de empresa, mercado y prensa, etcétera.

Esta es la oportunidad para discutir estos temas con altura, para que vuelva la ideología por encima de las órdenes por celular. Este será un proceso positivo solo en la medida que las ideas y las propuestas claras le ganen a las emociones o la imposición de un bando. El Gobierno tiene una gran responsabilidad en lograrlo. Lástima que con el estatuto ya dio su primer paso hacia el otro lado.

martes, mayo 01, 2007

Revista la U. – Mayo 2007

Ya está circulando la U. de mayo en tu universidad!!!



En esta edición:

- Editorial: Virginia Tech.
- El Personaje: Carolina Iñiguez.
- De Viaje por Salinas de Guaranda.
- El cuestionario a Lilliana Aguirre, de la U. Politécnica Salesiana.
- Lucha Libre en Guayaquil.
- El Lente de Israel Bravo.
- Entérate lo que pasó en tu universidad en la Circular.
- El Luk en Cuenca.
- Arte: Beca DPM.
- Cine: Los Edukadores.
- Tecnología: Teclado virtual láser Bluetooth.
- Concurso: Gánate una farra en el Union Open Class.
- Opinión: El derecho a la pereza.
- Mini entrevista a The Cassettes
- Top 10 términos guayacos.
- Fotos, fotos y más de tus fotos.
- De por allá: Estudiante de Boston College “toma prestado” un bus.
- Tributos musicales, conciertos, encuentro gótico en Rocka Rolla News.
...y mucho más.

Para pautar en revista la U. escribe a revistalau@yahoo.com. Envíanos tus artículos, fotos, ideas o comentarios a revistalau@yahoo.com.

jueves, abril 26, 2007

El Show de las Alturas

Deberían hacer un reality show de nuestra política. Sería un éxito. Podríamos llamarlo el Show de las Alturas. La famosa frase “you’re fired” con la que Donald Trump se deshace de los concursantes en su show, sonaría bastante aburrida comparada a las de nuestro reality nacional: estás destituido, estás restituido, estás con orden de prisión, estás suspendido.

La desinstitucionalización de nuestro país ha llegado a tal absurdo extremo que ya no sorprende. Vemos la desgracia nacional como si fuera un show de televisión que no afecta nuestras vidas. El Tribunal Constitucional restituye a los diputados destituidos. Los diputados suplentes de los diputados destituidos tumban al TC por restituir a los destituidos. Y para cerrar con broche de oro el trabalenguas de nuestra vergüenza política, los diputados del autodenominado bloque de la “Dignidad Nacional” (¿irónico nombrecito, no?) piden orden de prisión para varios diputados destituidos ante la amenaza de perder sus flamantes y bien pagados puestos. Nunca ha sido fácil entender la política nacional, pero ahora se está volviendo realmente complicada.

Mientras todo esto pasa, el Gobierno toma partido con el envío de fuerzas policiales y el respeto o rechazo, según convenga, a lo que resuelven los tribunales. Correa disfruta más que nadie el show, pues sabe que se fortalece con cada institución que cae (siempre que no le toquen al Tribunal Supremo Electoral).

Da la impresión que la esperanza puesta en la Asamblea Constituyente lleva a los ecuatorianos a ignorar el relajo que vivimos. La fe en que la Asamblea devolverá la cordura al país nos hace simplemente esperar que pase el tiempo, se reúnan los asambleístas y todo se solucione. Mientras tanto, qué importa lo que pase con los diputados, el TC y toda esa gente que sale en el show. Como si lo que pasa ahora en nada afectara los resultados de la Asamblea y el futuro del país.

Pero sí afectará, y mucho. Las condiciones de institucionalidad o relajo en las que lleguemos a la Asamblea marcarán en gran medida sus resultados. Si las instituciones siguen cayendo y ridiculizándose, el grito “que se vayan todos” lanzado contra el Congreso, irá también a los organismos de control, tribunales y otras instituciones.

Y la nueva Constitución será un reflejo del ambiente político actual. En otras palabras, la desconfianza hacia el Congreso y otras instituciones crearía una Constitución con muchas más atribuciones al Ejecutivo, poniendo en riesgo el balance de poder. Escenario ideal para el Gobierno. Peligroso para el país. Por mucho que confiemos en la capacidad de la Asamblea para ordenar el país, mientras este show continúe, será más difícil detener la degradación nacional.

El Gobierno debe defender la institucionalidad en el país ahora mismo, no una vez que pase la Asamblea y tenga su nueva Constitución. Debe ser justo e igual de enérgico ante cualquier atropello. No como hoy, que sobran los insultos y reclamos ante sus detractores, pero solo hay palabras suaves si los revoltosos son sus amigos del MPD o el atropello es contra los diputados destituidos. Puede que le convenga al Presidente que las instituciones se maten entre ellas. Pero en su liderazgo o apatía para defenderlas se demostrará ante qué clase de líder estamos.

jueves, abril 19, 2007

Hojas de vida a la espera

Hace poco puse una oferta de trabajo en una bolsa laboral en internet. El mismo día ya tenía 40 currículos de jóvenes interesados en el puesto. Todos con título universitario o cursando la universidad, algunos con maestrías, manejan varios programas informáticos, hablan inglés, algunos francés, italiano y hasta chino.

En estas hojas de vida me he encontrado con el rostro del Ecuador joven de hoy. Hombres y mujeres con estudios y preparación, pero que en tantas ocasiones terminan emigrando a países más libres y con mejores oportunidades.

En un reciente artículo del New York Times, que este Diario reprodujo, el periodista Thomas Friedman nos cuenta su experiencia en Kenia. Ahí vio los beneficios que la apertura de un gobierno a la democracia, la competencia y sobre todo a “no estorbar a los empresarios kenianos” puede lograr. En Nairobi crece un call center que atiende a empresas de Estados Unidos. Cuando los gringos llaman por teléfono para adquirir un producto, su llamada cruza medio mundo y es contestada por un keniano. Friedman nos cuenta que el Gobierno tuvo el acierto de abrir a la competencia el monopolio de la empresa telefónica estatal que proveía un servicio de internet caro y lento. La competencia y un gobierno dispuesto a dar facilidades a los inversionistas trajeron la tecnología de banda ancha y las condiciones necesarias que permitieron que el call center florezca. Esta iniciativa crea empleos con buenos sueldos para cientos de jóvenes kenianos.

Parece lógico y de sentido común que los gobiernos apoyen a empresarios e iniciativas que generan riqueza y trabajo. Pero hay gobiernos que parecen esmerarse en hacer lo contrario. Este Gobierno se ha comprometido a trabajar para que los ecuatorianos no deban emigrar más. La intención está ahí, pero faltan todavía señales claras que muestren que el Gobierno está de hecho del lado de la empresa y la generación de riqueza, y no de ideologías y modelos que condenan la riqueza mientras celebran la pobreza.

El triunfo del Sí presenta el gran reto de generar los cambios que el país y esta nueva generación reclaman para que seamos todos más prósperos. La Asamblea Constituyente no puede generar empleos, pero puede sentar las bases de una Constitución que entienda que en la iniciativa privada y la competencia, no en el excesivo control e intervencionismo estatal, está el camino al verdadero progreso. El país reclama las condiciones para crear los trabajos del siglo XXI. No necesitamos más estatismo que nos sumerja en siglos pasados.

Todos los días en mi camino al trabajo me cruzo con cientos de jóvenes que trabajan en un call center local, que no debe ser muy distinto al keniano. Aquí, esos nuevos empleos se crearon con inversiones que se hicieron a pesar de los gobiernos, no gracias a ellos. Los cinco ascensores del edificio quedan pequeños e insuficientes frente a la cantidad de jóvenes que suben a sus cubículos día y noche. Al menos esos jóvenes no han tenido que emigrar. Ojalá fueran más.

Mientras tanto, sigo recibiendo hojas de vida de jóvenes que quieren trabajar, superarse, ganar dinero, y sí, por qué no, ser prósperos y ricos un día. Empieza el reto de caminar hacia un modelo de país que crea firmemente en el progreso generado por la iniciativa privada, la libre empresa y la creatividad que se da en un ambiente de competencia. Los jóvenes se están preparando para ello. Están listos para quedarse y salir adelante.

jueves, abril 12, 2007

Este domingo

Una papeleta. Una pregunta. Una respuesta. Parece sencillo. Para muchos se trata de escoger entre el cambio o lo mismo de siempre. Al menos así nos han vendido esta consulta. Pero la pregunta que debemos hacernos no es si queremos un cambio en el país. Todos, salvo unos cuantos despistados y oportunistas, queremos un cambio positivo. La pregunta es si creemos que esta Asamblea Constituyente, con este gobierno y en el actual clima político, tendría la capacidad para alcanzar esos cambios positivos.

¿Nos representarán realmente esos 130 individuos, con limitadísima oportunidad de dar a conocer sus ideas y sus perfiles, que serán elegidos de la misma manera por listas que elegimos al actual Congreso, y cuyo único requisito es ser mayores de 20 años? ¿Se recreará en la Asamblea el clima de conflicto, divisiones e intolerancia que ha implantado el Presidente? ¿Recogerá la Asamblea las voces de todos los sectores? Son preguntas para este domingo.

Salvo que entre hoy y el domingo Rafael Correa se declare orgullosamente pelucón o algo por el estilo, es muy probable que gane el Sí. La popularidad del Presidente y su éxito en contagiar la idea de la importancia histórica de esta Constituyente han dado resultado. Sin embargo, las voces por el No han aumentado, reflejando un descontento hacia el Presidente y un temor sobre sus reales intenciones con esta Constituyente. Esas voces no quieren, como dice el Presidente, mantener todo igual y proteger a la partidocracia, sino que esperan evitar una Constitución hecha a la medida del actual gobierno.

Preocupa, sobre todo, la mínima oportunidad que tendrían los candidatos de oposición de competir contra la maquinaria gobiernista. El estatuto está diseñado para que ganen los candidatos de Rafael Correa. Con la excusa de buscar “condiciones de estricta igualdad y equidad” el estatuto impide la financiación privada de la publicidad de los candidatos. Será el Estado el que financie y asigne iguales espacios publicitarios para “todas” las listas. Así, mientras la oposición está limitada a unas franjas publicitarias, los candidatos del gobierno estarán constantemente en los medios en cada intervención del Presidente, cada campaña del gobierno y cada medida popular que se tome cerca a las elecciones.

Si hoy son antipatrias, cadáveres y mafias los que votan por el No, no sorprendería que mañana lo sean los que no votan por los candidatos de gobierno. Eso no sería competir en igualdad de condiciones. Y como basta la mitad más uno de la Asamblea para la toma de decisiones, estaríamos ante un escenario en el que no habría diversidad de voces ni búsqueda de consensos, sino la imposición de una visión, la visión del actual gobierno.

Más allá de la esperanza que se ha despertado en mucha gente, esta Asamblea no será la solución mágica a los problemas del país. Queremos cambios. Queremos mejores condiciones para vivir en real democracia y progresar.

Pero la Asamblea Constituyente, en este gobierno, con este clima político y en las condiciones que se llevará a cabo, está lejos de ser la mejor herramienta para realizar los cambios necesarios.

De todas formas, este domingo todo apunta a que ganará el gobierno. ¿Ganará el país? Solo queda esperar que los 130 asambleístas estén a la altura de los cambios que todos los ecuatorianos, no este gobierno de turno, buscamos.

jueves, abril 05, 2007

La clase de economía

Este lunes el presidente Rafael Correa nos dio una larga clase de economía con mucha teoría y buenas intenciones, pero con un listado de estrategias y modelos fracasados que pintan un camino muy incierto para el país.

Lo positivo fue que por primera vez Rafael Correa asume su papel de Presidente. Esta vez no insultó ni atacó apellidos, barrios, ni opositores. Presentó su plan ideológico-económico de manera clara y ordenada, sin recurrir a inmaduras peleas. ¡Qué diferencia cuando no se utilizan los micrófonos para insultar, dividir y confrontar! Así sí podemos debatir lo de fondo sin quedarnos en la forma.

El plan económico de Correa se puede resumir en su intención de lograr el desarrollo del Ecuador con un Estado planificador y proteccionista. Correa es un convencido de que el Estado, por encima del individuo, la competencia y el mercado, debe planificar y jugar un rol central en la economía. En esta visión, no es la oferta y la demanda, sino un plan estatal, el que decide, por ejemplo, qué, cómo, cuánto, y dónde se produce.

El gran problema del proteccionismo y de un Estado planificador, más allá de muchas limitantes como atentar contra la libertad individual y requerir mercados internos grandes, es que necesita una burocracia muy eficiente. Sin este requisito, el plan de Correa queda en palabras bonitas alejadas de la realidad.

¿Cómo piensa hacer el Presidente que la burocracia ecuatoriana cumpla con su ambicioso plan? Necesitamos un Estado eficiente, honesto, competente, trabajador, preparado. Hasta la última vez que revisamos, aquí no hay nada de eso. Y el cambio de actitud y aptitud en el sector público no se logra de la noche a la mañana inspirando patriotismo con el video de “Patria, tierra sagrada”.

El plan mostró un gran idealismo y deseo de cambio de este Gobierno. La comprensión de que no podemos vivir eternamente del petróleo, su compromiso de invertir en el sector energético y en vialidad, y su enfoque social son, entre otras, grandes y positivas iniciativas. Lastimosamente, medidas como elevar aranceles para proteger la industria nacional, aumentar el rol del Estado en lugar de apuntar a una mayor participación del sector privado, y repetir las antiguas recetas en las que todo pretende dirigirse desde arriba ignorando mercados y competencia, llevan el gran riesgo de que muchos de estos planes no pasen de las palabras, y que provoquen mayores deficiencias, atraso y pobreza. Difícilmente el Gobierno tendrá la capacidad para implementar, mantener y dirigir tantos programas sociales y económicos. Las fuerzas del mercado, con todas sus imperfecciones, son más eficientes y justas que un grupo de burócratas decidiendo por todos.

A pesar de las preocupaciones que deja el plan de Correa, nos queda un buen sabor de ver finalmente al Presidente hablar de ideas, en lugar de gritar ridiculeces. Preocupa el camino proteccionista e intervencionista planteado, pero al menos ya sabemos qué esperar. Es un primer paso. Ojalá se continúe en este tono para que el país pueda dialogar y debatir sobre lo importante, en lugar de aguantar la inestabilidad y conflictos que provocan declaraciones irresponsables. Esperemos que el convencimiento ideológico de este gobierno a favor de un Estado grande, intervencionista y planificador, no le impida aceptar y apoyar la competencia, la libre empresa, y el deseo básico de superación individual de cada ecuatoriano, que al final del día será lo que nos haga avanzar.

domingo, abril 01, 2007

Revista la U. - Abril 2007

Ya está circulando la U. de Abril en tu universidad!!!




En esta edición:

- Editorial: ¿Piedras o palabras?
- El Personaje: Carlos Monsalve, Profesor en la ESPOL.
- Viaje: Paseando por Riobamba.
- El skate guayaco – Fuerza en el aire.
- El Lente de Alexis Wilmont.
- Noticias y más noticias de tu universidad en la Circular.
- El cuestionario a Katushka Vallejo, Directora de Relaciones Públicas de la U. Metropolitana.
- El Luk con Kosiuko en la Metrovía y las calles de Guayaquil.
- Don Cinema nos cuenta de El Laberinto del Fauno.
- Links: Encuentra las portadas de CD para tu iPod.
- Tecnología: Un teclado enrollable.
- Gánate órdenes de compras en Kosiuko en nuestro concurso.
- Opinión: Crónica de una contaminación anunciada.
- Tú opinas: ¿Crees que el calentamiento global se deba a la existencia de chico(a)s calientes?
- Los USB drives mas raros en nuestro Top 10.
- Eco-Ganadores de MIT en De por allá.
- La movida rockera de la ciudad en Rocka Rolla News.
...y mucho más.

Para pautar en revista la U. escribe a revistalau@yahoo.com. Envíanos tus artículos, fotos, ideas o comentarios a revistalau@yahoo.com.

jueves, marzo 29, 2007

Nuestra plata

Molesta pagarle al banco cuando usamos un cajero automático o que nos cobren comisiones por todos lados. Sentimos una envidia tremenda cuando vemos por cable los intereses bajísimos que pagan los gringos para comprar carros. O cuando nos enteramos de los créditos que ofrecen bancos extranjeros que acá no existen ni en sueños. Hoy los ecuatorianos valoramos la seguridad de nuestros depósitos, pero esperamos más de la banca.

El Presidente ha criticado constantemente a la banca y los banqueros. Dice que son demasiado prósperos, que obtienen demasiadas utilidades. No sé el Presidente, pero yo prefiero tener mi plata en un banco próspero, seguro y con banqueros exitosos. El leve efecto que tuvieron los falsos y malintencionados rumores del feriado bancario sirvió para demostrar la solidez de la banca. Rafael Correa nos pudo tranquilizar asegurando que la economía goza de excelente salud justamente gracias a la solidez y seriedad de la banca que él tanto ha criticado.

Esto no quiere decir que no sea legítima la preocupación del Presidente con respecto a las altas comisiones, intereses elevados y poco acceso a crédito. Pero es preocupante la intención del Gobierno de imponer criterios y soluciones políticas a temas técnicos. Los bancos en Ecuador enfrentan riesgos e incertidumbres que no hay en países más estables y desarrollados. No se pueden imponer tasas del Primer Mundo en un país del Tercer Mundo solo porque compartimos el dólar. Si el Gobierno quiere una banca más barata y que preste más plata, debe primero crear un ambiente de estabilidad que genere confianza a esa banca. Si quiere que los bancos saquen la plata del Primer Mundo y la traigan a nuestro Tercer Mundo, el Gobierno debe dar señales de querer sacarnos de este Tercer Mundo y llevarnos al menos al segundo.

Lo que más queremos es que nuestro dinero esté seguro. Por eso, le confiamos nuestra plata al banco, no al Gobierno. Si los bancos consideran que es más seguro tenerla fuera del país, entonces que se quede por allá. A la hora de confiar nuestro dinero, preferimos los criterios técnicos de bancos que miden bien los riesgos, y no los criterios políticos de gobiernos que buscan ganar simpatía y votos.

Todos queremos pagar menos comisiones, intereses más bajos y tener acceso a más créditos. En eso estamos de acuerdo. Existe un desacuerdo en el cómo lograrlo. Este Gobierno cree que la manera de hacerlo es exigiéndolo. Pero la solución no está en una imposición de lo que quiere el Estado, sino en una regulación basada en criterios técnicos y, sobre todo, en la generación de más estabilidad y apertura para que los bancos compitan cada vez más por manejar nuestro dinero. Un gobierno que genera estabilidad motivará a bancos extranjeros a invertir en el país y competir con los bancos locales. Eso, al largo plazo, es lo único que asegurará una banca más fuerte, competitiva y barata.

La gente votó por Correa como su presidente, no como su banquero. Del Gobierno esperamos que genere estabilidad, incentivos y confianza -no sanciones e imposiciones-, para que los bancos nos sirvan cada vez mejor. Es positivo el diálogo entre bancos y Gobierno que se ha iniciado. Que este acercamiento permita que las cosas no se impongan con insultos ni amenazas, sino que se conversen y acuerden. Que no olviden que se trata del manejo seguro de nuestra plata, no de la plata de los banqueros ni del Gobierno.

jueves, marzo 22, 2007

Jugando a los vaqueros

El país juega a la película de los buenos y los malos. Y el Gobierno controla el guión. Las oportunidades de diálogo desaparecen. Se impone la pelea. Dos grupos que en un principio, a pesar de sus ideas distintas, podían dialogar y convivir tranquilos, ahora son reducidos a dos bandos.

Por un lado están quienes apoyan un modelo socialista y ven en la Asamblea Constituyente una poderosa herramienta para establecer este modelo y sacar adelante al país. Es una mayoría diversa. Están algunos revoltosos, liderados por el MPD, que a cada oportunidad salen a las calles con sus banderas rojas del Che. Pero también hay mucha gente seria que apoya las tesis de izquierda. Los primeros están emocionados porque su Presidente está imponiendo su plan y aniquilando finalmente a la oposición. Los segundos están preocupados justamente por las mismas razones. Apoyan un socialismo moderno y una Constituyente seria, pero no el populismo y autoritarismo que empieza a practicar el Gobierno. Tienen fuertes dudas respecto al tipo de socialismo que quiere el Presidente. Esperan una definición puntual del Gobierno que indique la verdadera dirección en la que avanza el país.

Por otro lado están quienes creen en un modelo donde sea el individuo y no el Estado el que determine el curso de las cosas. Quienes están convencidos de que el socialismo, y sobre todo, ese del siglo XXI liderado por Chávez, es lo último que el país necesita. En este grupo hay políticos y diputados que más que una ideología, protegen sus intereses. Pero estamos también quienes creemos en la libertad, la competencia y la apertura para progresar, y no en un Estado todopoderoso que nos diga lo que debemos hacer o cómo hacerlo. Varios de este grupo también apoyan la Constituyente como una herramienta para lograr los cambios que ven necesarios. Otros, a pesar de desear cambios profundos en el país, dudamos que de esta Constituyente salga algo positivo, en especial con este clima de inestabilidad, confrontación e intolerancia.

En un ambiente respetuoso y democrático estos dos grupos ideológicos podrían coexistir y debatir sus posturas con altura. Lastimosamente se está reduciendo la oportunidad del debate a una tesis simplista: socialismo, Constituyente, Chávez = bueno, maravilloso, patriótico, histórico. Libre mercado, empresa, oposición a la Constituyente = malo, corrupto, antipatria.

Cuando ganó Rafael Correa, sabíamos que empezaría el reto de debatir su tesis socialista y sus creencias de que el Estado debe decidirlo y manejarlo casi todo. Esperábamos ese debate. Sin embargo, este Gobierno, acompañado de una mal representada y poco inteligente oposición en el Congreso, acabó con esa posibilidad. Nuestra preocupación ahora ha caído a niveles básicos donde lo único que importa es evitar que nos hundan y avergüencen más.

¡Qué pena! No tuvimos ese Presidente inteligente y respetuoso con quien debatir para buscar consensos y construir. No tuvimos un Congreso que entendiera la importancia de hacer una oposición limpia. Ahora el Gobierno ya tiene al Congreso, ya tiene al TSE. ¿Para qué escuchar, debatir y llegar a consensos cuando se pueden imponer las cosas?

Las ideas, diálogos y debates tendrán que esperar. La campaña por la Constituyente se basará en acentuar aún más las divisiones entre los dos grupos. La película de vaqueros impone su visión en blanco y negro. Y a este paso, la Asamblea solo será una secuencia de lo mismo con nuevos actores.

jueves, marzo 15, 2007

Y seguimos cayendo

Ahora sí la cosa va en serio. Al comienzo nos preocupó el excesivo acercamiento del Presidente a Chávez durante la inauguración de este Gobierno. Luego nos alarmó la actitud del Congreso haciendo una oposición ciega en perjuicio del país. Después nos indignó y sigue indignando la actitud confrontacional e irrespetuosa del Presidente hacia todo el que se oponga a su plan. Pero, todo eso que nos preocupó o molestó en los primeros dos meses de gobierno resultaron pequeñeces.

Seguimos cayendo. La pugna entre el Congreso y el Tribunal Supremo Electoral nos pone nuevamente en la vitrina de la vergüenza mundial. Somos un modelo perfecto para el estudio de una democracia fracasada. Los diputados ya se la estaban buscando con su oposición irresponsable y acciones ilegítimas. Y los vocales del TSE fueron más allá al destituir ilegalmente a la mayoría del Congreso. Mientras tanto, este Gobierno, que pretende estar fuera del lío, apoya abiertamente –y hasta con emoción– la acción del TSE, e insiste en liderar el relajo y la inestabilidad en el país.

El mensaje es claro: lo único que importa es llegar a la Asamblea Constituyente y ganarla, aunque todavía no esté clara la dirección que se le quiera dar. Y como la mayoría de ecuatorianos pide la Asamblea (aunque la mayoría espera cosas imposibles de ella), entonces vamos hacia allá por encima de todo lo demás. La institucionalidad, las leyes, y todo eso que se supone debe primar en una democracia, es secundario.

Cómo quisiéramos escuchar al presidente Rafael Correa desaprobar estas ilegalidades y la violencia en las calles, y buscar la unidad y la estabilidad en estos tiempos inciertos, con la misma energía con que critica e insulta. Tal vez ahí creeríamos que este Gobierno realmente busca soluciones, en lugar de perpetuar la confrontación en beneficio de sus planes.

“Bien hechito, [los diputados] se creyeron inmunes, impunes y les dieron un poco de su propia medicina,” fueron las declaraciones del Presidente. ¡Cuánto liderazgo, cuánta madurez, cuánta neutralidad ante los hechos! ¡Cuántas ganas de resolver los problemas de este país y no profundizarlos! Esa es la actitud de un Gobierno que dice estar al margen de este conflicto.

El gran ganador de estos escándalos es sin duda el Gobierno actual. Tiene el camino libre para continuar su agenda. Los grandes perdedores somos todos los ecuatorianos, aunque muchos todavía no lo vean o entiendan. Afortunadamente no todos estamos bajo el embrujo de la sonrisa presidencial y las promesas redentoras de una Asamblea Constituyente.

Si el Gobierno quiere una Asamblea Constituyente legítima, que se asegure primero de que el camino a la Asamblea sea legítimo. Apoyar la manipulación de las leyes para acabar con la oposición pone a este Gobierno y a este Presidente en el mismo equipo de todos esos políticos que tanto ha criticado. Se ha unido al club de los que hacen lo que les da la regalada gana.

Todavía estamos a tiempo de corregir y construir, en lugar de insistir en los errores y la división. El escenario se complica cada día más. El Presidente, más que cualquier otro protagonista de este drama, tiene la capacidad y la obligación de liderar la solución, en lugar de profundizar la crisis y la fragmentación.

sábado, marzo 10, 2007

Tarifario 2007 de Revista la U.

Aquí encontrarás información de Revista la U, precios, fechas de circulación y contactos.

jueves, marzo 08, 2007

¿De todos?

El gobierno de Venezuela –perdón, el gobierno Bolivariano de Venezuela– en un aviso en los diarios ecuatorianos nos cuenta que con la llegada del primer cargamento de combustible se hace realidad la unión bolivariana, resurge el sueño de Bolívar y Sucre, y es el principio de un futuro más digno y más bolivariano (¿quién sabe qué querrá decir esto de “más bolivariano”?).

Me llamó la atención en el aviso, más allá de las sonrientes fotos de Chávez y Correa, leer el eslogan oficial del gobierno venezolano: “Venezuela ahora es de todos”. Esta frase sin duda inspiró la versión ecuatoriana “La patria ya es de todos”, que escuchamos en la televisión, la radio y en los discursos de nuestro Presidente. Pero, ¿quiénes son “todos”?

Pareciera que la patria es de todos, pero todos los que están con el Gobierno. Los “bolivarianos”, los “socialistas del siglo XXI”, y los pro constituyente pueden estar tranquilos, la patria es de ellos. Está por verse si les llegará un poco de patria a todos esos empresarios que solo piensan en producir y hacer dinero; a quienes viajan de vacaciones a Miami y no se quedan en el país para disfrutar “las mejores playas del mundo”; y sobre todo, a quienes tienen la osadía de criticar la Asamblea Constituyente que, según dicen por ahí, nos dará empleo, educación, vivienda, salud y corregirá todos los problemas que hoy vivimos.

Nuestro gobernador, tal vez contagiado por ese fervor confrontacional del Presidente, ha dicho refiriéndose a quienes no asistieron a la cita en la Gobernación que “el que no está con nosotros, está contra nosotros”. Por un lado se invita al diálogo y por otro se llama a la pelea. Da la impresión que la patria tampoco es de los que no fueron a la Gobernación.

Algún preocupado lector me escribió que debemos dejar tranquilo al Presidente, que no lo critiquemos tanto. Con mucho gusto lo felicitaremos cuando muestre un camino serio y planificado, en lugar de una ruta populista que parece un homenaje al estilo de Bucaram. Es lo que más quisiéramos por el bien del país. Pero por ahora estamos preocupados por la actuación del Gobierno. Y por eso continuaremos alertando sobre el peligro de que la patria no sea de todos, sino de quienes venden esa idea.

Para que la patria sea de todos, el Gobierno debe ser de todos. Esto no quiere decir que el Gobierno deba hacer lo que todos le pidan en todo momento. El Gobierno está en su derecho de implementar las políticas e ideas por las cuales fue elegido, más allá de que muchos no estemos de acuerdo con ellas. Pero que lo haga demostrando que está siguiendo un plan en beneficio del país, un camino con un fin específico, y no simplemente una ruta cortoplacista para ganarse el apoyo de unos y la provocación de otros. Y que acepte con altura y responsabilidad las propuestas de todos los sectores, las críticas, y la oposición.

Venezuela no es de todos. Es de Chávez. No queremos un Ecuador de Correa, ni de Chávez, ni de Lucio, ni de Noboa, ni de ningún político o líder de turno. Queremos un Ecuador de los ecuatorianos, donde la institucionalidad, la ley y la libertad estén por encima de cualquier apetito y poder personal. La Constituyente de plenos poderes preocupa justamente por la posibilidad de entregarle la patria a unos pocos.

jueves, marzo 01, 2007

El Presidente-candidato

Rafael Correa se vuelve a equivocar. Esta vez falta el respeto y ataca a los representantes de Guayas y Guayaquil. Llama “fuerza de vivos” a las fuerzas vivas que presentaron una serie de legítimas peticiones al Gobierno. El Presidente-candidato (¿ha terminado acaso su campaña?), que dice representar el cambio y la nueva política, actúa como los de siempre: insulta, provoca y divide, en lugar de unir, trabajar y construir.

Correa está en todo su derecho a no estar de acuerdo con las peticiones presentadas. Pero de eso a irrespetar a los firmantes hay una gran diferencia. Un mandatario que piensa en el bienestar del país respeta y acoge las opiniones y pedidos que recibe, para luego de analizarlos y discutirlos llegar a soluciones en beneficio de la mayoría. Pero en la visión de Correa parece no haber tiempo para eso. Solo hay tiempo para continuar su agenda política. Para millonarias campañas en medios. Para desprestigiar y atacar a todo el que se oponga a su Constituyente y sus planes.

Todos queremos acabar con los “vivos” que existen en Guayas como en todas las provincias del país. Quienes votaron por este Presidente confiaron en su promesa de luchar contra la corrupción, concentrada sobre todo en el sector político y público. Que Correa vaya tras los verdaderos responsables del despilfarro y atraso nacional, antes que lanzar acusaciones generales que solo causan divisiones.

Con poco más de un mes de gobierno (¡parece más de un año!) Correa está a tiempo de dar un giro total, aceptar que ha estado bastante mareado y desorientado en su nuevo papel, tomar un respiro y empezar de una vez por todas a ser Presidente. Si tiene un gesto de acercamiento y disposición a colaborar y trabajar con los representantes del Guayas y Guayaquil demostrará que está dispuesto a este cambio de actitud. Pero si continúa con sus confrontaciones demostrará que solo le interesa dividir y provocar para así continuar indefinidamente en campaña.

El rápido desgaste y las críticas que recibe Correa son su culpa y de nadie más. Que no venga a decir mañana que su fracaso se debe a que no lo dejan gobernar. Que cuando mañana el No en la consulta popular tenga más votos de los que jamás imaginó, y los asientos del salón de la Asamblea Constituyente los llenen sus opositores, no diga que todo esto es un complot organizado en su contra. Su decisión de pelear y confrontar, en lugar de unir y gobernar, lo están llevando al fracaso que no queremos ni necesitamos en este país.

Gobierne, señor Presidente, gobierne. Una, no divida. Hable menos y trabaje más. Demuestre que puede dar el paso de candidato ganador a Presidente exitoso, en lugar de continuar el absurdo y destructivo papel de Presidente-candidato. Usted ya puede traer el bienestar que tanto prometió con la simple decisión de poner al país por delante de sus intereses políticos. Reconozca y apoye a quienes quieren trabajar por el país, más allá de las diferencias ideológicas.

La campaña terminó. Usted ya está en Carondelet. No necesita ganar una consulta ni liderar una Constituyente para gobernar para todos. Puede hacerlo a partir de hoy mismo. No pierda más tiempo.

Revista la U. - Marzo 2007

Ya está circulando la U. de Marzo en tu universidad!!!





En esta edición:

- El Personaje: Munir Massuh, Ex – Presidente de la Asociación de Estudiantes de la Facultad de Economía de la Universidad Católica
- Encuentro de universitarios en Cancún.
- Deportes: Remando en el Salado.
- El Lente de Mauricio San Martín.
- Noticias universitarias en la Circular.
- El luk psicodélico con María Cecilia Domínguez.
- An Incovenient Truth según Don Cinema.
- Conoce el mundo sin pagar hotel.
- Gánate un curso - taller en Brother identificando la marca del aviso.
- El Ataque de las Reinas de Belleza.
- Los Peligros de una Asamblea Constituyente por Fernando Coronel.
- Top 10: Dueños de la carretera a Salinas…
- Tú opinas: ¿Cuál es tu fórmula para curar el chuchaqui playero?
- De por allá: Redescubriendo a Da Vinci en la Universidad Mayor de Chile
...y mucho más.

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jueves, febrero 22, 2007

Empresas de nadie

En Pacifictel la vida es más sabrosa. El informe preliminar sobre la empresa muestra que ahí los sueldos se aumentan sin problema y cuando uno quiera.

Entre el 2003 y el 2007 han desfilado por Pacifictel ocho presidentes ejecutivos. Uno de ellos duró 9 días. El que más aguantó estuvo un año y 15 días. Comparado a Pacifictel, este país parece estable. Entre esas ocho administraciones se realizaron 977 aumentos de sueldo, con un promedio de pagos de 92,8 millones de dólares al año, solo en alzas. Hay funcionarios a quienes se les elevaron sus sueldos en más del 1.000%. En Pacifictel sobran los “especialistas en telecomunicaciones”, ocupando puestos de mentira pero ganando plata de verdad. Y con tanto especialista y aumento de sueldo seguimos esperando meses para que nos conecten una línea.

Este Gobierno ha dicho enérgicamente que acabará con la corrupción en empresas como Pacifictel poniendo a los mejores hombres y mujeres al servicio del país e iniciando acciones penales contra los infractores. Muy bien que exista la voluntad de hacerlo. Ojalá lo logre. Lastimosamente, los mejores hombres y mujeres y las acciones legales podrán arreglar las cosas por un tiempo, pero la corrupción innata de estas empresas resistirá los golpes y continuará. Los sindicatos públicos y sus jefes, expertos en el arte de aumentar y perpetuar sus privilegios, se las arreglarán para continuar cobrando más cheques a base de sus palancas y presiones, en lugar de su rendimiento. Y continuarán, como ahora, creando las condiciones perfectas para que sea casi imposible despedirlos, o para recibir jugosas indemnizaciones por sus servicios a la patria, calentando puestos y perfeccionando la dicción de himnos burocráticos como “no hay sistema”, “vuelva mañana” y “cuánto hay”.

Por eso, no bastan los discursos enérgicos y las buenas intenciones para acabar con la corrupción de estas empresas. La solución está en dejar atrás, de una vez por todas, esa ideología que con la excusa de soberanía y control de “sectores estratégicos” mantiene en manos públicas la administración de empresas esenciales para el desarrollo del país. Los problemas de Pacifictel y sus parientes no se solucionan simplemente cambiando a la gente que ahí trabaja. Se soluciona cambiando a sus dueños. Es decir, que pase de las manos de nadie a manos de alguien. De manos de una burocracia interesada solo en mantener sus puestos y cobrar sus cheques, a manos privadas interesadas en recuperar su inversión y hacer dinero a través de un buen manejo y un buen servicio. Esto no se da únicamente a través de una privatización, palabrita que hoy es pecado en Carondelet; también puede hacerse a través de la concesión de la empresa a un administrador privado cuyos ingresos se den en función de su desempeño y resultados.

Empresas como Pacifictel hace años que deberían ser privadas o al menos estar administradas por manos privadas. La corrupción y abusos continuarán mientras estas empresas, con la excusa de ser de todos los ecuatorianos, continúen siendo de nadie. Este Gobierno, por su misma vocación socialista, tiene la gran oportunidad de pasar la administración de estas empresas a manos privadas que garanticen que la plata de todos no se vaya en sueldos de unos pocos “especialistas” y que la empresa sirva a los ciudadanos en lugar de servirse de ellos. Hasta que eso no ocurra, solo perdemos el tiempo con discursos y parches temporales, mientras alguna somnolienta recepcionista nos dirá que volvamos mañana, pues hoy “no hay sistema”.

jueves, febrero 15, 2007

El poder de unos pocos

La consulta va. Así lo decidió el Congreso. Así lo decidió Lucio Gutiérrez. Bastó que Lucio tome la decisión para que la consulta avance. Cosas de la vida. Solo hace unos meses el presidente Gutiérrez huía en helicóptero de las pedradas quiteñas, mientras Cinthya Viteri posesionaba con saco jean y corbata a quien refundaría la patria. Pasó el exilio, pasó la cárcel. Y poco tiempo después Lucio emerge con más fuerza y poder que cuando tenía la banda presidencial.

Hoy las decisiones de Lucio pesan, y mucho. Al fin y al cabo los diputados en el Congreso son solo una extensión de sus jefes de partido. Las decisiones de Lucio, como las de Noboa, se convierten automáticamente en la decisión de todo un bloque de diputados. Linda democracia participativa la nuestra.

El poder se concentra en unos pocos. Eso no es cosa nueva. El problema es que aunque nos quejamos, seguimos apoyando personas y sistemas que concentran el poder, en lugar de personas y sistemas que lleven el poder al individuo y a las instituciones. Apoyamos a la figura redentora que nos saque del abismo. Y estamos dispuestos a darle a ese redentor de turno todo el poder que requiera. Nos gusta el poder que pone las cosas en orden, incluso por encima de leyes, instituciones o procedimientos. Mientras ese poder parezca constructivo y no nos caiga encima lo apoyamos. Pero, tarde o temprano, todo poder excesivo en pocas manos puede corromperse.

Y después nos quejamos por la falta de institucionalidad en el país. Nos quejamos del Congreso. Nos quejamos del excesivo poder de unos pocos. De ese poder que nosotros mismos les hemos entregado.

Ahora que va la consulta y con gran seguridad la Asamblea Constituyente apuntemos hacia los cambios que signifiquen mayor estabilidad e institucionalidad, y menos poder para unos pocos. La casi dictadura que hoy vive Venezuela en manos de Chávez es el más claro ejemplo de los peligros de una Asamblea Constituyente que pone el futuro de un país en las manos de una persona y no de un sistema democrático con instituciones fuertes. Muestra el peligro de dejarse seducir por el deseo de cambios drásticos en manos de redentores todopoderosos, antes que el camino más seguro y planificado que trae un estado con equilibrio de poderes.

Por años y años nos hemos quejado del excesivo poder de unos pocos, de dueños del país, de llamadas por celular capaces de destruir. Pero olvidamos que hemos apoyado ese poder de unos pocos cuando apuntaban a nuestro ideal de país. Nos seduce la idea de poner más poder en manos de quienes comparten nuestras ideas, hasta que ese poder da la vuelta y deja de pensar como nosotros.

Si hoy accedemos a entregar más poder a quienes piensan como nosotros, tarde o temprano sufriremos por el poder excesivo de quienes no piensan como nosotros. Un líder poderoso puede traer cambios positivos, pero también puede destruirnos. La única forma de protegerse es con un estado donde los líderes estén por debajo de las instituciones y las prácticas democráticas.

Que esta Asamblea Constituyente que ya se viene sirva para que no sean unos pocos los que decidan por todos. Y, sobre todo, que esos pocos no pasen a ser uno solo.

jueves, febrero 08, 2007

Cerecita

En estos días en los que sobran noticias sobre confrontaciones políticas, un Congreso que hace todos los esfuerzos por desprestigiarse más, y un nuevo Gobierno que reclama y vocifera mucho pero que hace poco, me llamó la atención leer en este Diario sobre Cerecita.

La renovada y demorada carretera a Santa Elena (¡no es una autopista, por favor!) beneficia a la gran mayoría de habitantes de la zona: los turistas que llegan con más seguridad, los miles de habitantes en la Península que reciben más turistas en sus hoteles, restaurantes y otros negocios, los empleos que se generan, los municipios que reciben más ingresos, en fin. Sin embargo, este progreso significó que los tres pueblos principales alrededor de los cuales se construyeron baypases, entre ellos Cerecita, ahora luchen por sobrevivir.

Por alguna extraña razón, esa cara triste del progreso que afecta a la minoría suele tener más fuerza y eco que la cara positiva del progreso, que llega a la mayoría. Grandes proyectos que benefician a un país entero se detienen por pequeñas poblaciones que protestan y políticos que prefieren ahorrarse las huelgas. Importantes acuerdos que benefician a la mayoría, como el TLC, se echan a la basura para no afectar a ciertos grupos.

Es triste ver un pueblito decaer o peor aún desaparecer. Pero es más triste ver una región o país entero vivir en el atraso negándose al progreso. El caso de Cerecita ilustra muy bien la situación de todo el país. Las decisiones importantes deben tomarse pensando en el beneficio del país, y no evitarlas pensando en las penas temporales de unos pocos. Tarde o temprano todos se benefician cuando se toman decisiones acertadas. Mientras esto sucede, los gobiernos deben ayudar o compensar, dando una mano constructiva a la minoría no beneficiada para que pueda salir adelante y unirse cuanto antes al carro del progreso. Le tomará un tiempo a los habitantes de Cerecita ser parte del progreso general que trae la carretera. Es ahí cuando el Gobierno puede intervenir apoyando iniciativas turísticas y de desarrollo local para el pueblo.

Lastimosamente, muchos gobiernos se han cerrado a la posibilidad del progreso por evitar sus costos inmediatos. Así no avanzamos, nos negamos al progreso, y continuamos en la polvorienta carretera nacional llena de baches y accidentes antes que en una real autopista que nos lleve más lejos. La intervención y protección excesiva del Estado, despreciando la competencia para favorecer un manejo más centralizado y regulado de la economía, tiene ese principio y efecto dañino: por proteger a unos pocos evita el progreso de la mayoría.

El reto de este Gobierno está en impulsar los planes y políticas que nos lleven por el camino que beneficie a todos. Para el Presidente esto se llama Asamblea Constituyente. Se llama más regulación e intervención del Estado. Se llama mayor manejo centralizado y menos incentivos al individuo. ¿Será ese el camino correcto? Lo dudo.

Cerecita no desaparece por la nueva carretera. La región entera avanza gracias al impulso al turismo y comercio que da la nueva carretera. Cuestión de enfoque. Da la impresión, hasta ahora, que las declaraciones del Gobierno en los temas nacionales se concentrarán en salvar a Cerecita, en lugar de impulsar el progreso del país entero.

jueves, febrero 01, 2007

¡Pausa!

Noticiero de la noche. Protestas fuera del Congreso contra los diputados que se oponen a la Constituyente. Enfrentamientos con la Policía. Piedras, palos, gases lacrimógenos. Una periodista herida. Fuera de Carondelet un grupo de emigrantes reclama al Estado sus problemas con Air Madrid. Entran a empujones al edificio presidencial. Forcejeos y golpes con la Policía.

Bienvenidos a nuestro Tercer Mundo. Donde los gases lacrimógenos no impresionan. Donde las piedras y los palos se imponen sobre la razón. Y todo esto con solo dos semanas de gobierno.

¿De quién es la culpa de tanto relajo? La culpa es de quienes creen tener toda la razón e intentan imponer su voluntad como sea. Empieza con el Presidente y sigue con el Congreso y los revoltosos. El Presidente se cree más legítimo que el Congreso y como tal incita a que el país irrespete a los diputados. Esto no es concurso de legitimidad. Presidente y Congreso son igual de legítimos. Votamos por ambos, nos guste o no. El Congreso en lugar de intentar trabajar con el Presidente hace todo lo contrario. Lo provoca. Mide el aguante del contrincante. Y los revoltosos se creen con el derecho de impulsar su Constituyente a pedradas. Sustentan sus reclamos, al igual que el Presidente, en el supuesto de que “todos” los ecuatorianos quieren la Constituyente. Si todos la quisiéramos seguramente ya estaríamos avanzando civilizadamente hacia ella sin necesidad de piedras y gases lacrimógenos.

Necesitamos una pausa. El cambio que todos queremos no se resuelve con una Constituyente porque sí, y peor aún con una Constituyente apurada que empieza tan mal. Ahí está la Asamblea de Bolivia, como triste ejemplo de lo que no queremos.

Correa dice que todos los ecuatorianos quieren la Constituyente por el hecho de haber votado por él, y que ese apoyo implícito a la Constituyente la pone por encima de todo. Intenta convencernos que es nuestro deber como ecuatorianos apoyarla, más allá de sus peligros. Su discurso se me parece al de Bush cuando impulsaba su guerra con Iraq: “la ‘liberación’ de Iraq es un acto patriótico, los que están conmigo son patriotas, lo que se oponen son antiamericanos que apoyan a los terroristas”. De igual forma, Correa convence al país de que quienes están con la Asamblea son patriotas y buenos ecuatorianos que quieren el cambio, mientras los demás son antipatrias que no merecen respeto.

Un momento. No simplifiquemos algo tan serio. Esto no es blanco y negro. Queremos cambios. Pero en estas condiciones la Asamblea Constituyente no parece ser la vía para esos cambios. Su accidentado inicio, su improvisado y errado estatuto, y la clara polarización y politización de los bandos que la conformarían apuntan al fracaso. Así, es mejor esperar el momento en que con mayor tranquilidad, claridad y menos pasiones vayamos hacia la Constitución que el país, no un Presidente o grupo, necesita.

Las manifestaciones nos recuerdan que poco ha cambiado. Ayer las piedras botaron un Presidente, hoy apoyan una Constituyente. Las calles, no los foros civilizados, siguen siendo el escenario de las decisiones políticas. De este Congreso no esperamos gran cosa. De Correa esperamos más. Que demuestre que es el Presidente del cambio dejando a un lado la confrontación y las quejas, para ponerse a trabajar en su agenda. Y que sepa reconocer cuándo es mejor hacer una pausa para lograr el éxito de su Asamblea.

jueves, enero 25, 2007

Más allá de los líderes de turno

Estoy viendo a Bush dar su discurso del Estado de la Unión ante el Congreso. Lo reciben con una ovación. A cada instante lo interrumpen los aplausos. No importa que la mayoría en el Congreso y el Senado sea ahora demócrata. No importa que el gobierno de Bush ha estado plagado de errores, con una injustificada y mal planificada guerra en Iraq. No importa que la popularidad de Bush esté, con toda razón, más baja que nunca. Igual todos aplauden. Se ponen de pie para aplaudir más, y lo siguen aplaudiendo mientras sale de la sala.

¿Se ha vuelto loca la oposición demócrata? ¿De repente ahora todos son fanáticos de Bush? No, simplemente siguen una tradición. No aplauden a George W. Bush. Aplauden al Presidente de los Estados Unidos. Aplauden a la institucionalidad de una democracia que permanece fuerte más allá de las personas. Los aplausos de congresistas y senadores demócratas le dicen a Bush “estamos en desacuerdo contigo, debatiremos y nos opondremos a muchas de tus propuestas, pero queremos trabajar contigo, te respetamos como Presidente, y sobre todo, respetamos la figura del Presidente”. Las diferencias políticas quedan a un lado para favorecer el respeto a las instituciones. Y esos aplausos llevan un claro mensaje al pueblo gringo: estamos en buenas manos, porque no estamos en manos de los líderes de turno, sino en manos de nuestras instituciones democráticas, en las bases de esta sociedad.

¿Igualito que aquí, no? En nuestro Congreso no hay oposición al gobierno, hay enemigos. La figura del Presidente no existe, solo existe el próximo objetivo a tumbar. Nuestras instituciones son un chiste. El Presidente como institución, que hasta el gobierno de Sixto gozaba de relativo respeto, cayó en picada a partir de Bucaram. Y las instituciones en general son una plastilina que cada gobierno moldea a su gusto. Culpables somos todos: los políticos que se han burlado de las instituciones y los ciudadanos que hemos aplaudido esas burlas cuando nos conviene. La ley está aquí para acoplarse al gobierno de turno, y no el gobierno de turno para acoplarse a la ley.

La institucionalidad del gobierno gringo y gobiernos similares que sí funcionan son un modelo a seguir. La única forma de asegurar la continuidad, gobernabilidad y un ambiente en el que se pueda avanzar y trabajar con tranquilidad es fortaleciendo la institucionalidad de un país.

Aquí ha pasado lo contrario en estas primeras semanas de gobierno. Por un lado, Correa se alinea con Chávez, el mandatario más antiinstituciones del momento que se acerca cada vez más a la figura de dictador. Por otro lado, el Congreso atropella la institucionalidad nombrando funcionarios como le plazca. La ley y las instituciones del Estado, bien gracias.

Que este gobierno sepa imitar los países prósperos que se basan en instituciones fuertes, no los países fracasados basados en caudillos omnipotentes. Que como en los países prósperos, aquí las personas pasen de largo, mientras nuestras instituciones y bases permanecen sólidas.

El mayor triunfo de este Presidente y Congreso será lograr un país con instituciones fuertes y respetadas –que nada tiene que ver con un Estado grande y centralizado–. Para ello, el primer paso es respetar la ley y las instituciones actuales.

jueves, enero 18, 2007

Alerta, alerta, alerta

Por el bien del país espero que Correa haga un buen gobierno, pero ante lo que escuché en su primer discurso y viendo su clarísima idolatría hacia Chávez, voy perdiendo las esperanzas. Correa ha marcado con sus gestos y discurso inaugural una fuerte señal de querer ser y hacer como Chávez.

Una y otra vez nuestro Presidente se ha referido a “la oscura y triste noche neoliberal” que él acabará. Para Correa, nuestros males se dan por haber seguido las recetas del “Consenso de Washington”. No sé en qué país ha vivido Correa estos años, pero Ecuador ni ha sido un país liberal ni ha seguido estas recetas. Medidas del Consenso de Washington como el reordenamiento de las prioridades del gasto público hacia educación, salud e infraestructura; liberalización del comercio internacional; privatización; apertura a las inversiones extranjeras; disciplina fiscal; desregulación, etcétera, por aquí no han pasado, y si lo hicieron fue a medias. Un país “socialista” como Chile ha avanzado y crecido gracias a su apertura y liberalización. El Chile de hoy es un país más liberal que el supuesto neoliberalismo que jamás existió en Ecuador. ¿Privatizaciones? Hasta la última vez que revisé sigo pagando mi cuenta de teléfono a una empresa pública y cada mes el Estado me obliga a poner un porcentaje de mi sueldo en un desastroso seguro social público sin darme la opción de escoger uno privado.

Para progresar hay que competir. El discurso de Correa se alejó del concepto de la competencia y el libre mercado, para soñar con un mundo más cooperativo. No está mal desear este mundo, pero si queremos salir de la pobreza la solución no está en más intervención del Estado, sino en más mercado y competencia. En Ecuador han sido el Estado y sus garras como actores principales, no la competencia y libre mercado, los que nos han sumido en la corrupción y pobreza de los últimos años. No confundamos a los responsables.

No todo lo que dijo Correa fue malo. Es positivo su especial interés en acabar con las mafias y la corrupción, invertir en educación, vencer la cultura de endeudamiento, entre otras ideas y propuestas. Pero, lastimosamente, lo bueno casi ni lo noté entre tantas frases recicladas de un fracasado socialismo, que nada tiene de ese nuevo socialismo europeo y chileno que ya ha vencido antiguos complejos y que entiende que posturas liberales como la apertura comercial, la promoción y fortalecimiento de la iniciativa privada y el respeto a la propiedad y las leyes son premisas básicas para el desarrollo.

El Socialismo del siglo XXI que quiere Correa se aleja mucho del socialismo moderno. Suena peligrosamente parecido al mismo que ya fracasó en el siglo XX, el mismo de Fidel, el mismo de ese Chávez que quiere volver al desastre de las nacionalizaciones y que atenta descaradamente contra la libertad de expresión. Es el modelo perfecto para distribuir la pobreza.

Quise tanto que Correa nos sorprenda con un mensaje esperanzador, práctico y que nos motive a ponernos a trabajar, invertir, generar empleo y producir riqueza. Pero entre tantas utopías, revoluciones y constantes venias a Chávez acabé muy preocupado.

Cuidado con esa espada de Bolívar que camina por América Latina. Alerta, alerta, alerta, señor Presidente. No se deje seducir por Chávez. ¿Quiere soberanía? Empiece por demostrar su independencia de Chávez. Por ahora solo hemos visto lo contrario.

jueves, enero 11, 2007

Comienza el circo

El nuevo Congreso empieza mal, vergonzosamente mal. Los diputados quieren convencer al país que pueden y deben hacer las reformas casa adentro para evitar ir a una Constituyente, pero su enfoque sigue siendo el mismo: destruir y eliminar al enemigo. Ya nos imaginábamos desde un comienzo que no había muchas esperanzas con este Congreso, pero han caído bajo más rápido de lo que pensamos.

Ximena Bohórquez quería desafiliarse de su partido. Suficiente para que el Congreso con una celeridad y seguridad sorprendentes aplique el Código de Ética. No dudaron en juzgar el acto de la diputada y expulsarla. Ximena está muy lejos de ser nuestra diputada preferida, pero tiene todo el derecho de quedarse en el Congreso al que fue democráticamente elegida. Si lo hace dentro o fuera del partido de su esposo, es cosa de ella.

Según esta "ética" expulsión queda claramente establecido que los diputados no pueden tomar decisiones personales, solo deben seguir las órdenes del partido al que pertenecen. O sea que el voto de cada diputado es solo una formalidad. ¿Por qué mejor no se ahorran tantos diputados las largas y aburridas sesiones en el Congreso y dejan a un representante, cuyo voto equivalga al porcentaje de sillones que ocupa su partido? Total, aquí nadie piensa, solo votan como les dicen que voten.

Pedro Almeida, de Sociedad Patriótica; Sylka Sánchez, del Prian; y Pascual del Cioppo, del Partido Social Cristiano, suscribieron la investigación e informe -si así se los puede llamar- elaborado durante el fin de semana, con el que se expulsa a la legisladora. Estos tres diputados inauguran la vergüenza de este nuevo Congreso. Que no nos vengan a dar clases de ética y valores cuando sus acciones solo demuestran lo contrario.

¿Es mucho pedir que los diputados piensen en construir el país, antes que en destruirse entre ellos? Hay algunos jóvenes diputados que parecen tener buenas intenciones. Que no se dejen atrapar. Que se atrevan a votar con su conciencia. El pueblo los eligió y solo ante ellos deben responder.

Quienes creemos que la Constituyente no es la vía para solucionar los problemas de este país hemos perdido toda la confianza en el Congreso para ejecutar las reformas, y por eso preferimos que estas se realicen a través de consulta. Hubiera sido más fácil tener un Congreso serio que nos represente y actúe como tal, pero para qué perder el tiempo con falsas esperanzas. Pueden intentar justificar la expulsión de la diputada como una medida necesaria para lograr la mayoría que reformará la Constitución. Excusa inaceptable.

Siempre supimos que este Congreso no daba para mucho, pero ahora ya lo comprobamos. Pena y vergüenza por los diputados que lideraron la destitución de Bohórquez. Pena y vergüenza por los jóvenes diputados que ya cayeron en el juego y han dado su primer voto destructivo. Ya son parte del sistema. ¿Qué vendrá después?

El futuro presidente Rafael Correa, que tan preocupados nos tiene a quienes creemos que en la libertad individual y no en el control estatal está el progreso, se vuelve más poderoso con este acto del Congreso. Su Constituyente solo se vuelve más cercana gracias a los diputados que desde ya solo piensan en destruirse, en lugar de trabajar para construir el país.

Empieza el circo parlamentario. Ya se escuchan las pifias del público.

jueves, enero 04, 2007

El camino

‘Está lista mayoría anticonstituyente’, dice el titular de la primera plana de este Diario del día martes. Abajo aparecen los futuros diputados de los partidos que ya se han unido para oponerse al proyecto de la Asamblea Constituyente. Por alguna razón este titular me sonó negativo, cuando no tiene por qué serlo. Nos han metido tanto en la cabeza esto de que la Constituyente es la única solución a los males del país que la palabra “anticonstituyente” suena a pecado.

No debemos dejarnos llevar por la moda o el empuje que la Constituyente ha ido ganando en estos tiempos. Lo importante aquí es llegar a las reformas encontrando la mejor forma de lograrlas. La Constituyente no es la mejor vía. Hay alternativas más prácticas, menos costosas y menos riesgosas. Someter a consulta popular el proyecto de reformas presentado por Gustavo Noboa es una de ellas. Este incluye lo que todos –o casi todos– en el país apoyamos: voto no obligatorio, elección de diputados por distritos electorales, elección de diputados en la segunda vuelta electoral, facultad al Presidente de disolver al Congreso por una vez durante su mandato, autonomías, etcétera.

En realidad, el verdadero problema y la razón por lo que suena negativo ese titular son las sospechas que nos despiertan los acuerdos a los que están llegando los diputados antes de posesionarse. No los imaginamos reunidos discutiendo intensamente su oposición a la Constituyente basándose en las reformas que el país necesita y la mejor forma de lograrlas a través del Congreso. Sí los imaginamos, en cambio, viendo cómo se aferran al poder y mantienen su puesto en el Congreso evitando que una Constituyente los mande a sus casas. La triste realidad del Congreso saliente y muchos de los personajes que llegarán al nuevo Congreso nos quitan la confianza en él.

Sí queremos el cambio, pero no creemos en la seriedad del Congreso y nos preocupa el desgaste e incertidumbre que generaría la Constituyente, más aún cuando esta tendría poderes plenos para hacer lo que le dé la gana, entonces el mejor camino está en el proyecto del ex presidente Noboa aprobado a través de consulta popular. Con esto se cumpliría con mayor facilidad el objetivo principal: alcanzar las reformas que el país necesita. Nos ahorraríamos los meses y meses de discusiones sobre si es o no legal la Asamblea, cómo debe ser, quién debe ir, dónde debe ser; los costos de realizar la Asamblea, campañas electorales, elecciones; y sobre todo, la incertidumbre de que vayan las personas incorrectas y la transformen en un circo que no llegue a ningún lugar o, peor aún, que nos hunda más.

Así, Rafael Correa en lugar de dedicarle todo su esfuerzo a una Asamblea que no sabemos en qué acabará, se podrá dedicar a trabajar y gobernar. El éxito de Correa se basará no en que se lleve a cabo su Asamblea, sino en que se den las reformas políticas. Correa y sus seguidores deben impulsar las reformas antes que la Asamblea. Concentrarse en el fin antes que en el medio.

Llevamos ya un largo y triste récord de creer que en la invención y reinvención de nuevas constituciones a la medida del poder de turno se solucionan todos los males. No repitamos nuestros errores. Vamos hacia las reformas. Pero que la Asamblea Constituyente no sea el camino.