jueves, mayo 05, 2011

¿La última vuelta de la ruleta?

Nunca me han llamado la atención los casinos. Si de ganar plata con suerte se trata, prefiero la lotería. Pero ese soy yo. No tengo derecho a impedir que otros jueguen en casinos y gasten su plata como quieran.

Este sábado fui a un casino después de muchos años sin visitar uno. En poco tiempo lo perdí todo jugando a la ruleta. A mi lado, una señora se fumaba hasta los dedos regando fichas por toda la mesa y un par de gringos apostaban sin miedo. Este sábado decidí ejercer mi derecho a gastar mi plata como me dé la gana. ¿Terminará esa libertad el próximo sábado?

Mientras ponía mis fichas sobre la mesa esperando que la bolita de la ruleta se detenga en mi número, me sentía como debieron sentirse los gringos hace casi un siglo, a inicio de los años 20, mientras tomaban su último trago de alcohol legal antes de la prohibición. Seguro ninguno pensaba en dejar de beber. Pero sabían que, a partir de ese momento, tendrían que hacerlo de forma ilegal, con los costos y riesgos que ello implica.

De igual forma, dudo mucho que la señora a mi lado deje el juego. Se le nota en la cara, en la emoción cada vez que gana, en la forma como aniquila su cigarrillo en tres pitadas mientras la ruleta da vueltas. No dejará el juego, pero tendrá que jugar ahora en lugares clandestinos, sin los controles –ni aporte al fisco– que hoy sí existen en los casinos en los hoteles.

Escuchaba a Correa decir en su cierre de campaña –cierre temporal, porque antes que presidente, Correa será siempre un candidato en campaña– que no es posible que un padre de familia se gaste todo su sueldo jugando en casinos. Si es así, vamos con todo y prohibamos el alcohol para que la gente no gaste su plata en borracheras. Y ya que estamos en plan moralista, prohibamos la pornografía, para que las mentes de los ecuatorianos se mantengan limpias.

Ante la incapacidad del Gobierno por eliminar las salas de juego clandestinas, prefieren cerrar todos los casinos. Brillante lógica: como hay muchos casinos ilegales, prohibamos los legales. Resultado seguro: más salas de juego clandestinas corrompiendo a más autoridades para poder operar.

De la mano con limitar nuestra libertad, el Gobierno parece empeñado en eliminar empleos. La política laboral del Gobierno se basa en ofrecer reponer los miles de empleos perdidos por sus malas decisiones, en lugar de generar nuevos empleos adicionales. Dicen que no son tantos los empleos que se perderían con la salida de casinos o el fin de las corridas de toros. ¿No sería mejor mantenerlos y generar nuevos? Necesitamos trabajo. Repartir puestos públicos no es generar empleo.

El caso de los casinos resume un tema de fondo en esta consulta. Este sábado debemos contestar si queremos mayor control del Estado, o sea de Correa, sobre nuestras vidas; o si preferimos ser libres y dueños de nuestras propias decisiones con mínima interferencia del Gobierno. Simple.

¿Qué va a hacer si gana el Sí en la consulta?, pregunté, al salir, a una de las empleadas del casino. “Ojalá que no gane”, me contestó esperanzada.

jueves, abril 28, 2011

Lecciones peruanas

Es triste ver lo que pasa en Perú. Un país que ha logrado estabilidad en lo político y económico se lanza a un panorama incierto.

La culpa no es de los votantes. Una mayoría votó por la estabilidad y la continuación del sistema democrático y de libertad económica que han permitido el crecimiento del país. La culpa fue justamente de los candidatos que garantizaban esa estabilidad. Kuczynski, Toledo y Castañeda obtuvieron juntos el 44% de los votos. Más que el 32% de Humala y el 24% de Fujimori. Una mayoría de peruanos votó por ellos. Pero pensaron en su proyecto político personal, antes que en el bienestar del país. Dividieron al electorado. Y ahora los peruanos escogerán entre dos peligrosos extremos.

Perú nos deja una lección. Los políticos serios, honestos y democráticos que aún quedan en nuestro país o que están por dar la cara en los próximos años deben unirse en un solo candidato que enfrente al Gobierno en las próximas elecciones. No es fácil. Cada partido o candidato cree que su modelo es el apropiado. O apunta al menos a ganar simpatizantes para una futura elección. Pero el país no puede esperar y aguantar otro periodo de despilfarro, desinstitucionalización, autoritarismo y pérdida de libertades.

Ya es tarde para hacer algo por esta consulta popular. Ganará seguramente el Sí en todo. Correa es el único real participante. La única voz que realmente suena. La campaña por el No apenas se escucha. No ha habido mayor interés ni coordinación de la oposición para enfrentar al Gobierno. De hecho, no ha habido una real oposición. Es una batalla muy difícil de ganar.

Pero el 2013 es mañana. Correa dijo hace poco que ha ofrecido a su familia retirarse a Bélgica cuando termine su presidencia para dedicarse a la academia. Es una buena idea. Ojalá lo cumpla. Por otro lado, dudo que quienes lo rodean lo dejen ir. En un Gobierno estatista por excelencia como este, que se ha dedicado a crear ministerios, dar y reciclar puestos públicos y meter la presencia del Estado hasta en la sopa con los miles de contratos y reparto de torta que esto significa, son muchas las personas cuyo sueldo, negocios y privilegios dependen de la permanencia de Correa en el poder. Lo convencerán que se quede cuatro años más.

Sea Correa u otro el próximo candidato de Alianza PAIS, no hay posibilidad de ganar sin un candidato único, alejado de los extremos y capaz de aglutinar izquierdas, centros, derechas, conservadores y liberales. Después de un Gobierno como el actual, no pedimos mucho. Estaremos contentos con un gobierno que cumpla mínimos acuerdos, como el respeto a la ley, a la libertad individual, a la propiedad privada, al derecho a expresarnos, y que entienda que solo saldremos de la pobreza y el atraso con menos limosna y más trabajo.

Todavía nada está dicho en Perú. Contra las predicciones, Humala y Fujimori podrían ser buenos presidentes, democráticos y respetuosos de la ley y las libertades. Pero más allá de resultados, la lección se mantiene. Necesitamos un solo candidato. Una solo propuesta. Acuerdos mínimos. Que no nos pase como a los peruanos.

jueves, abril 21, 2011

Caldo de soberanía

El contraste no podía ser más revelador. El gobierno de Estados Unidos anunciaba la expulsión del embajador de Ecuador en Washington, como respuesta a la expulsión de su embajadora en Quito por parte del gobierno ecuatoriano, luego de que salieran a la luz sus observaciones sobre la corrupción en el país a través de Wikileaks. Y al mismo tiempo, a pocas cuadras, el presidente Santos, de Colombia, se reunía con Barack Obama en la Casa Blanca para cerrar los últimos detalles para la firma de un TLC entre sus países.

Ricardo Patiño borró de inmediato cualquier preocupación que pudiera generarnos esta pelea con los gringos. La honra de Correa y nuestra soberanía están por encima de las relaciones y acuerdos comerciales con nuestros socios del Norte, indicó el canciller. Más vale botar de inmediato a la embajadora, que investigar la corrupción en la Policía y tomar los correctivos necesarios. Más vale sufrir las consecuencias económicas, que permitir que salga a la luz la realidad de nuestro país.

La gente no come de soberanía, en especial en este país que sigue tan flaco. Come de su trabajo. Y este se genera en países abiertos al mundo, con buenas relaciones y acuerdos comerciales. No con gritos de falsa soberanía y honor de quienes prefieren acabar con el mensajero antes que atacar de frente la corrupción.

Pero el Gobierno piensa lo contrario. A través de una de sus ministras, dijo que el pueblo sí come con soberanía y dignidad. Será algún nuevo condimento. O estarán hablando de gastronomía molecular.

Otra ministra dijo que las consecuencias de la no renovación del Atpdea serían mínimas. Unos milloncitos menos, unos cuantos empleos perdidos, pequeñeces para la revolución digna y soberana. Basta otro subsidio y listo. Las inversiones que no lleguen, los trabajos que se pierdan, el Gobierno los compensa con caridad que todos pagamos. Hay plata por ahora. Mañana ya veremos qué pasa.

¿Hablan de dignidad? Prefiero la dignidad que dan el trabajo, un sueldo y unos dólares en el bolsillo –que no se devalúan por decisiones políticas– al final de la jornada. Prefiero la dignidad de vivir en un país donde pueda expresarme libremente, con mis palabras, mis gestos o mis dedos, sin miedo a terminar en la cárcel o en la quiebra. Prefiero la dignidad de ser parte de una sociedad donde se persigue la corrupción, no a los periodistas que la denuncian. Prefiero la dignidad de tener gobernantes que entienden que el bienestar de la gente está por encima de sus pataletas o prejuicios ideológicos.

El mismo Correa lamentó, no hace mucho, en un discurso en Estados Unidos que “si en América Latina se comete un error, le vamos a tirar piedras a la Embajada de Estados Unidos” en lugar de aplicar sanciones y tomar correctivos para que no vuelva a ocurrir. Lástima que no escuchó sus propias palabras.

Si para el mundo somos un paisito que apenas se reconoce en el mapa, nuestro gobierno hace esfuerzos por ratificar esa pequeñez ante la comunidad internacional. Mientras nuestros vecinos colombianos escogerán su próximo plato en la mesa, acá nos obligan a tomar caldo aguado de inventada dignidad y falsa soberanía.

jueves, abril 07, 2011

NO a las mentiras

Escribo esta columna desde hace seis años. Siempre he tenido total libertad para escribir lo que quiera. Nunca he recibido ni media sugerencia de parte de los directores del Diario sobre qué tema escribir o cómo escribirlo. Jamás me han editado, suprimido, o censurado algo. Publican lo que escribo. De eso se trata la página de opinión.

En estos seis años las comunicaciones en el mundo se han liberado con la explosión del internet y las redes sociales. Hoy los ciudadanos son más libres de expresar lo que quieren. Hasta en dictaduras como Cuba –salvo para nuestro presidente que ve ahí una imaginaria democracia– o en represivos gobiernos árabes la tecnología ha logrado que más voces se hagan escuchar.

Pero mientras el mundo avanza y entiende que la libertad de expresión es un derecho fundamental, nuestro presidente nos lleva en dirección contraria. Todos sus estudios, PhD y experiencias internacionales no le han servido para valorar la importancia de una prensa libre.

Correa intenta convencernos de que ejerce su derecho a defenderse como cualquier ciudadano ante una opinión que él considera calumniosa. Pero no entiende que él no es un ciudadano común. Como lo indica la Corte Interamericana, un presidente o funcionario público deben tener una mayor apertura y tolerancia ante opiniones o acusaciones por ser sus actividades justamente de interés público. Correa hace lo contrario. Cree que por ser presidente debemos tratarlo con mayor cuidado.

Hasta su amiga Cristina de Kirchner, coidearia en su desprecio a la prensa, ha tenido el elemental nivel de cultura para apoyar la despenalización de delitos de calumnias e injurias en su país. Pero acá seguimos en la edad de piedra. Para nuestro presidente los periodistas merecen la cárcel cuando desafían al poder. Sus demandas a periodistas son su ataque e intimidación frontal, más allá de lo que el juez al final decida. Un presidente democrático simplemente no actúa así.

Según Correa, se trata de un “hito en la historia latinoamericana” el extender la demanda a los directores del Diario por lo que escribió un columnista de opinión. ¿No se da cuenta del ridículo que está haciendo? Sus colegas presidentes y todo el que tiene una idea básica de cómo funciona la prensa se están riendo.

Según Correa, los directores del Diario son responsables de lo que escribimos quienes hacemos opinión. Para Correa, son los dueños y directores de los diarios, no sus periodistas y columnistas, quienes deben decidir el contenido. ¿Es así como pretende que se manejen los medios públicos, limitando la opinión de sus columnistas, filtrando cada frase que escriben?

La verdad es más fuerte. Las mentiras, pasajeras. Pasarán los años y seguiremos leyendo este Diario. Las demandas de Correa quedarán como un triste recuerdo del ataque que vivieron los medios en este Gobierno y lo bajo que se llegó por callarlos. Correa ocupará un destacado sitial en el monumento de los enemigos de la libertad de prensa.

De algo estoy seguro: cuando Correa deje el poder seguirá informándose cada mañana a través de este y otros diarios que hoy tanto ataca e insulta. Tal vez ahí, con el paso de los años, recapacite, entienda y se arrepienta.

jueves, marzo 24, 2011

El camino difícil

Lo fácil para Rafael Correa era continuar su vida como profesor universitario. No complicarse con la política. Disfrutar de un trabajo tranquilo y más tiempo para su familia. Pero Correa hizo lo difícil. Dejó la comodidad de la academia, para participar en política. Dio el paso más complicado.

Lo fácil para María Paula Romo, Juan Sebastián Roldán y sus compañeros de Ruptura de los 25 era seguir con el Gobierno y hacerse como que no veían los atropellos. Mantener los privilegios que vienen con la cercanía al poder. Continuar recibiendo sueldos públicos. Ocupar eventualmente embajadas, nuevas secretarías y ministerios. Pero Ruptura hizo lo difícil. Se opusieron a la consulta y abandonaron Alianza PAIS.

Lo fácil para Juan Carlos Calderón y Christian Zurita hubiera sido no investigar los contratos del hermano del presidente y no publicar el libro El Gran Hermano. Hubieran continuado tranquilos con sus trabajos como periodistas, reportando cosas más sencillas. Pero Juan Carlos y Christian hicieron lo difícil. Investigaron y revelaron lo que el país desconocía, sabiendo la reacción que podrían generar en el poder. Hoy el presidente los intimida metiéndoles un juicio. Pretende que le paguen 10 millones de dólares por causarle daño moral.

Lo fácil para los miembros de la comisión de veeduría ciudadana hubiera sido concluir que el presidente de la República no sabía nada de los contratos del hermano. Seguro el presidente los hubiera felicitado por su ardua e independiente labor. Y probablemente, hoy gozarían de algún puesto en el Gobierno, de esos que vienen con carro, chofer y viajes a Europa incluidos. Pero la comisión hizo lo difícil. Concluyó aquello que molestaría al Gobierno. Ahora, Correa amenaza con enjuiciarlos por llegar a conclusiones con las que no está de acuerdo.

Lo fácil para este Diario sería alabar al Gobierno y a cambio recibir millones de dólares en publicidad oficial. Ignorar los abusos, casos de corrupción, y enfocarse solo en lo positivo. Seguro el presidente hablaría maravillas de la imparcialidad y gran periodismo de este Diario y lo pondría como ejemplo de la prensa nacional. Pero este Diario hace lo difícil. Criticar al poder, desnudar sus falencias y mantener su independencia a pesar de las consecuencias. Ahora, todo apunta a que los directivos del Diario y su editor de Opinión tendrán que defenderse ante una nueva demanda presidencial.

Conocemos a quienes hacen lo difícil. Están entre nosotros, unos más visibles que otros. Son pocos pero valiosos. Soportan momentos duros que fácilmente pudieran evitar siendo sumisos al poder o a la corrupción. Hoy reconocemos claramente al político, al periodista, al empresario que ha hecho lo difícil a pesar de las consecuencias. E identificamos fácilmente también a aquellos que escogieron lo fácil, para ganarse la simpatía del poder, los contratos y privilegios que compraron sus grandes casas y carros de lujo.

Rafael Correa hizo en su momento lo difícil. Optó por el sacrificio personal que implica meterse en política en este país. Pudo haberse ganado nuestra admiración por ello. Pero ahora lo vemos del otro lado. Convertido en aquel que espera que los demás hagan lo fácil: obtener privilegios siendo sumisos al poder.

Mis respetos para quienes toman el camino difícil.

jueves, marzo 10, 2011

Autocensura

“Cuidado te metes en problemas por lo que escribes”, me dicen. ¿Debería tener cuidado?

Soy libre para opinar lo que quiero. ¿Pero, realmente lo soy? El Gobierno sabe bien cómo limitar esa libertad. No hace amenazas anónimas por teléfono. Lo hace públicamente.

Si un presentador de televisión dice algo que no le gusta al poder, al día siguiente lo contradicen y desprestigian interrumpiendo su programa con una cadena. El mensaje es claro: estamos vigilando tus palabras, te interrumpiremos las veces que sean necesarias hasta que dejes de criticarnos.

Luego están las amenazas del mismo presidente, que ahora pretende enjuiciar a Emilio Palacio por un artículo de opinión. Al perseguir a Palacio, el Gobierno amenaza a todos los que hacemos opinión, en diarios, radios, televisión, blogs o en la calle. Nos advierte: cuídate de lo que dices, tú puedes ser el siguiente.

Correa dijo que no permitirá que se juegue con lo ocurrido el 30 de septiembre del 2010. Trata el 30 de septiembre como si le perteneciera, como si solo la versión oficial de los hechos fuese válida. Por eso ve una ofensa en la opinión de Palacio sobre lo ocurrido. Debería ser lo contrario. Los medios deben investigar y comentar más sobre lo que sucedió ese día, del que poco se sabe, justamente porque nos han impuesto una sola versión y los protagonistas no hablan por temor.

La intimidación a medios y periodistas no es nueva. En el 2007, Correa enjuició al director del diario La Hora por un editorial. El juicio afortunadamente fue archivado al no comprobarse injuria alguna. Además, según reporta El Comercio, en estos cuatros años 10 ciudadanos han sido detenidos por “desacato”.

Es ridículo pensar que una persona pueda ir tras las rejas por algo que ha dicho o escrito. Ridículo en cualquier país civilizado y democrático. No aquí. Correa lo dijo el sábado: “Nos guste o no nos guste, en este país es delito gritarle fascista al presidente”.

Ahora que a Correa le gusta tanto citar a Estados Unidos como ejemplo, ¿imaginan a un presidente gringo diciendo algo así, amenazando con cárcel por algo que digan o escriban en su contra?

El presidente Correa merece respeto, como cualquier otro ciudadano. Pero contrario a lo que él cree, el que sea presidente nos da aun más derecho a criticarlo que a cualquier ciudadano común. El momento que decidió convertirse en una figura pública, aceptó –o debió aceptar– las críticas que vienen con el cargo. La retrógrada figura de desacato a la que le gusta recurrir, solo muestra la falta de vocación democrática de este Gobierno.

No hace falta que esté un periodista tras las rejas. El mal está hecho. En estos cuatro años, Correa ha logrado limitar nuestro derecho a expresarnos. Hoy revisamos más lo que escribimos. Los ciudadanos piensan dos veces antes de enviar una carta al diario con alguna crítica o queja. Y algún transeúnte preferirá taparse la boca y amarrarse las manos antes de ejercer su derecho a expresarse ante la caravana presidencial. La silenciosa autocensura crece ante quienes deberían defender nuestro derecho a decir o escribir lo que pensamos en lugar de callarnos. ¿Somos realmente libres para opinar?

jueves, marzo 03, 2011

Para no olvidar


¿Cuánto dura una noticia sobre un escándalo político o una denuncia en este país? ¿Unos días? ¿Una, dos semanas? Y ahí muere. Impune. Semiolvidada. Reemplazada por una nueva bomba lanzada desde el micrófono de los sábados.

Cada semana, el Gobierno nos distrae con algo nuevo. Rafael Correa domina hábilmente la agenda de los medios y de nuestras discusiones políticas. Así han transcurrido ya cuatro años de gobierno en los que nos siguen despistando y vendiendo la idea de que esto recién comienza. Pasa el tiempo, y nos enfocamos más en lo que el Presidente dice que en lo que hace, o deja de hacer.

A veces el despiste parece voluntario. El Gobierno encuentra hábilmente temas secundarios con los cuales distraernos, ponernos a opinar y discutir. Por ejemplo, incluir en la consulta popular temas irrelevantes para el bienestar y seguridad en el país, como toros, gallos y casinos, pareciera una acción bien pensada para desviar nuestra atención.

Otras veces, en cambio, parece que les sale de forma espontánea. Correa dice algo, o se le ocurre alguna idea de última hora, y pone a hablar a todo el país. Por ejemplo, lo de los calefones este sábado. Dudo que Correa y sus asesores le hayan metido mucha cabeza a esta absurda idea de prohibir los calefones a gas. Imagino que alguien comentó el tema de pasada y Correa tomó la espontánea decisión, sin considerar consecuencias. De hecho, tres días después, Correa dijo que había que debatir más profundamente el tema. Primero prohíbe, después llama a debatirlo. Seguramente nunca se haga efectiva la prohibición cuando analicen su costo político y económico. Mientras tanto, evitan la decisión de fondo, la de acabar con el subsidio al gas o focalizar su uso. Pero el golpe mediático está dado. Calefones aparecen en noticiarios, diarios, y en este último párrafo.

Así, muchas veces los medios se dejan llevar por el último insulto o el nuevo absurdo salido del poder, y postergamos investigaciones y reportajes de fondo. Afortunadamente, no siempre.

La última edición de la revista Vanguardia, por ejemplo, ha publicado un reportaje de esos que molestan al poder. Con el titular ‘Impunidad: 8.000 denuncias en el limbo’, nos cuenta cómo leyes obsoletas, trabas, falta de fiscalización e intereses políticos han favorecido la impunidad.

El reportaje presenta una lista de varios casos y escándalos que han quedado impunes u olvidados, como si aquí no hubiera pasado nada. Casos que van desde los Pativideos, el Congreso de los Manteles, pasando por el comecheques del Ministerio de Deportes, al más reciente caso de los contratos de radio La Luna.

Estos medios y periodistas, que investigan, denuncian y van más allá, reciben generosos calificativos desde el Gobierno, como “sicarios de tinta” y “corruptos”. A estas alturas, un insulto venido del Gobierno es un reconocimiento al buen trabajo.

Es difícil desviarse de la cambiante agenda mediática que se maneja con habilidad desde Carondelet. Investigar a fondo le cuesta plata y posibles problemas a los medios. Pero es necesario en este país donde lo inmediato nos hace olvidar tan rápido lo de fondo.

Ese olvido solo contribuye a la impunidad. Los medios independientes del Gobierno pueden y deben ayudarnos a recordar.

jueves, febrero 24, 2011

La opinión de la coloradita guapita


Este sábado, Correa dejó claro que pretende callar a los medios con su Ley de Comunicación y Consejo de Regulación que se aprobarían en la consulta.

Correa cuestiona y descalifica a medios y periodistas que señalaron que la consulta es inconstitucional: “¿Es correcto en una democracia tener un poder no refrendado en las urnas, ilegítimo, que se convierta en presidente, en Asamblea Nacional, en Corte Suprema? Esos son los medios de comunicación… y parte de la consulta popular es para que los ciudadanos digan si quieren un Consejo de Regulación para evitar esos excesos de los medios…”

Para Correa es un exceso que un medio opine sobre el presidente, la Asamblea o la Corte (algo muy lejano a “convertirse” en ellos). El Consejo de Regulación limitaría este “exceso”. Según Correa, solo quien gana en las urnas tiene legitimidad para influir con su opinión.

Hay más: “¿Tienen derecho a decir [que la consulta es inconstitucional], o están manipulando, abusando del poder comunicacional que tienen? Ese no es el deber de los medios de comunicación… están interfiriendo en la justicia. Eso es corrupción”.

Los medios son libres de opinar que la consulta es inconstitucional. Eso no es corrupción ni interferencia en la justicia. ¿Si tienen tanta influencia los medios, por qué la Corte aprobó todas las preguntas de la consulta? Es obvio quien tiene aquí el poder.

Correa continúa: “¿Es justo, constitucional, que por tener un micrófono, puedan [los periodistas] dictar sentencia sin ser abogados? ¿Es eso democracia? ¿Acaso una cara guapita de una de estas jovencitas presentadoras de televisión la convierte en experta en derecho constitucional… Que nos muestre cuántos cursos de derecho constitucional ha recibido. ¡Ya basta! Por ahí sí hay algunos que son abogados… Si quieren dedicarse a examinar la constitucionalidad de la pregunta… renuncien a su puesto de presentadores de noticias y ejerzan la profesión. Pero es deshonesto, amparándose en un micrófono o una tinta, tratar de imponer su criterio e interferir en la justicia”.

¿Cómo es la cosa? Si soy periodista sin título de abogado no puedo opinar sobre la consulta. ¿Pero si soy abogado, tampoco puedo opinar, porque debo renunciar del periodismo? ¿Quién puede opinar entonces? Simple. Nadie. Absurda e ignorante lógica. Tan absurdo como exigir que Correa solo opine de economía.

Correa va más lejos: “Cualquier coloradita guapita, porque presenta noticias entonces ya se convirtió en experta constitucional. Esto es una muestra de la corrupción y falta de profesionalismo de nuestra prensa”. Vergonzosas declaraciones. ¿Opinar siendo coloradita y guapita es corrupción? ¿Sería más profesional si fuera morenita y feíta?

Si es corrupción opinar sobre un tema en el que uno no es experto, más grave aún sería votar sobre ese tema. Con esta lógica, que solo voten los abogados constitucionalistas. El resto abstengámonos de opinar y votar.

Correa repitió que “ya nadie les cree” a los medios. ¿Por qué su obsesión por desprestigiarlos y buscar limitarlos? ¿No serán otros los que pierden credibilidad?

Los medios y periodistas tienen el derecho de opinar y criticar, en particular frente al Gobierno. ¿Entenderá algún día Correa el significado y valor de la libertad? ¿O seguirá avergonzándonos con sus comentarios y amenazando esa libertad?

Por eso voto No.

jueves, febrero 17, 2011

Pura patraña


¿Desprestigiaría el Gobierno a Pablo Chambers, coordinador de la Veeduría de los contratos de Fabricio Correa, a través de una larga cadena nacional, si sus conclusiones hubiesen sido favorables al presidente Correa?

¿Protegería Rafael Correa al asambleísta Paco Velasco y la actuación del Consejo de Administración de la Legislatura (CAL), si Velasco no fuera uno de sus incondicionales?

Ya sabemos la respuesta. El Gobierno protege a los suyos, mientras ataca y persigue a opositores utilizando nuestro dinero. No importa la culpabilidad o inocencia. Eso ya está decidido. El opositor es corrupto. El partidario un angelito de manos limpias.

En la cadena nacional, el Gobierno niega que el presidente Correa conociera de los contratos de su hermano Fabricio y ataca a Pablo Chambers, quien asegura lo contrario. No se presentan reales pruebas. Solo la palabra de unos contra otros. Chambers es acusado de ser el “hombre de mayor confianza de Gutiérrez en una de las empresas públicas más cuestionadas por sus innumerables casos de corrupción”. Caso cerrado. Correa no sabía nada y no hay nada ilegal en los millonarios contratos de las empresas de su hermano.

El Gobierno que exige el derecho a la réplica en los medios, se toma quince minutos pagados con nuestro dinero para atacar a un ciudadano. ¿Acaso podrá Chambers defenderse en un espacio igual? Mientras tanto nadie responde ni rinde cuentas por los contratos firmados con el Estado. Todos libres y felices. Aquí no pasa nada.

Un asambleísta no puede ejercer otro cargo, salvo profesor universitario. César Montúfar acusa con pruebas a Paco Velasco de ejercer la presidencia de radio La Luna, y lo más grave, de haber suscrito varios contratos entre la radio y el Estado. Pero sus amigos asambleístas del CAL lo protegen. Velasco dice que él nada tenía que ver con la radio porque solo era su “presidente honorario”. Increíble excusa. Las pruebas presentadas por Montúfar en su contra son claras. Pero más pesaron el espíritu de cuerpo y las maniobras políticas de los miembros del CAL para salvarlo.

La protección de Correa va aún más lejos. Dijo que las acusaciones contra “nuestro querido compañero Paco Velasco” son “pura patraña” y ratificó eso de que era “presidente honorario” de La Luna. Las pruebas están de más. Aquí solo vale de qué lado estás. Quienes tanto han criticado el espíritu de cuerpo de ciertos gremios, hoy se llevan el premio.

Velasco puede estar tranquilo mientras se mantenga del lado presidencial. ¿Imaginan todo lo que diría Correa contra Velasco si se hubiera unido al grupo de los desertores? Ya estaría fuera de la Asamblea. Pero ahora está salvado. Su incondicionalidad le asegura protección.

Aquí no pasa nada. El Gobierno decide quien cae y quien se salva. Los cercanos al Gobierno están libres de culpa por adelantado. Mientras permanezcan callados y no critiquen al poder pueden estar tranquilos. Para opositores y desertores, en cambio, caerá todo el peso de la maquinaria mediática.

¿No era este el Gobierno de manos limpias que dejaría atrás las mañas del pasado? Aprendieron rápido. No hay diferencia. La nueva partidocracia se ha instalado en el poder. Y pretende quedarse de largo.

jueves, febrero 10, 2011

Espejos en Carondelet


¿Se va quedando solo Rafael Correa?

Todavía tiene muchos fieles e incondicionales seguidores en su Gobierno, en la Asamblea y en otros espacios de poder. Colaboradores que aún creen en el proyecto, o en lo que su presidente Correa diga que es el proyecto. Funcionarios que saben que apoyarlo es buen negocio, que viven los beneficios de tener un puesto público en el círculo reciclable, donde sin importar su rendimiento y resultados, tendrán trabajo y sueldo asegurados.

Además de sus colaboradores, Correa tiene a millones de ecuatorianos que lo apoyan. Ecuatorianos que viven mejoras en su vida gracias a la obra social que el gran gasto público ha logrado. Gente que agradece a Correa el bono que reciben, la carretera reconstruida, el hospital remodelado, la casa nueva, el contrato con el Estado, el puesto público para el familiar desempleado. Personas que nunca olvidarán que Correa fue el primer presidente en visitar su pueblo. Y lo siguen también otros muchos que, aunque no sienten un cambio en sus vidas, compran la millonaria campaña publicitaria con la que este Gobierno vende ilusiones y ataca opositores.

Correa conserva un gran apoyo popular y vive rodeado de partidarios. No está solo. ¿O lo está? A pesar de la multitud a su lado, parece caminar cada vez más solitario. Lo van dejando los miembros de su equipo cercano, con quienes todo empezó, en quienes se apoyaba. Al “más ferviente acostista” lo dejó su querido Alberto, que entendió antes que el resto que con Correa el proyecto democrático que soñaron dejaría de serlo. Otros partidarios cercanos y respetados se han hecho a un lado. Su propio hermano es su opositor. Van quedando pocos que le digan de frente lo que piensan. Que le hagan ver la realidad, sus errores, sus abusos. Pocos con quienes hablar de verdad.

Eso preocupa. Un presidente rodeado de aduladores que a todo dicen que sí, solo se elevará aún más sobre el bien y el mal, sin planes de aterrizar.

Ya estamos viviendo las consecuencias. La convocatoria a una consulta popular, sin fundamentos y con preguntas absurdas, muestra poca discusión, debate y consenso entre sus asesores, y mucha imposición a funcionarios que acatan la decisión del jefe. No es coincidencia que opositores y partidarios critiquen la consulta. ¿Alguien le ha explicado a Correa su error? ¿Alguien le muestra la validez de las críticas?

No es el primero ni será el último mandatario que con la excusa de tener un gran respaldo popular, se cree con el derecho a imponerse, más allá de la legalidad o simple coherencia de sus decisiones.

La soledad no le conviene a Correa. No le conviene al país. Alguien debe decirle las cosas de frente. ¿Escuchará al menos una voz sincera que le ahorre papelones y nos ahorre más abusos y divisiones? No tendríamos el falso golpe del 30 de septiembre ni hablaríamos de la consulta con un presidente bien asesorado y dispuesto a escuchar.

Se puede estar muy solo rodeado de aduladores y millones de seguidores. A falta de consejeros, que al menos cuelguen espejos en Carondelet. Tal vez le sirva de algo ver su reflejo humano.

jueves, febrero 03, 2011

La ruptura de Ruptura


Con Correa la cosa es todo o nada. Su supuesta revolución no aguanta críticas ni revisiones. Los que están conmigo son buenos y patriotas, el resto, unos traidores.

La salida de Ruptura de los 25 de Alianza País llega tarde. Hace tiempo tenían razones iguales o mayores a la de ahora para hacerse a un lado. Habían optado por encontrar coincidencias e ignorar los abusos de su Gobierno. Ahora reaccionaron. Aunque su separación sea parcial y tímida, enfocándose solo en la consulta y sin asumir una postura realmente crítica, más vale tarde que nunca.

Ante estas separaciones y críticas de sus ahora ex compañeros, Correa actúa como Correa. No podemos esperar más. Primero dice que le apena la salida de personas brillantes que estima. Después los llama traidores, cobardes, desleales, oportunistas. Los acusa de “izquierda infantil oportunista” y de unirse a la “derecha más recalcitrante”. Calificativos politiqueros a los que ya estamos acostumbrados.

En el fondo, a Correa debe dolerle que lo abandonen justamente personas que él respeta. Siempre le sobrarán asambleístas levantamanos dispuestos a seguirlo hasta el final para conservar sus privilegios. Funcionarios temerosos de perder sus puestos, dispuestos a acatar cualquier orden, tampoco le faltarán. A esos Correa los necesita. Pero no los respeta realmente. Ni les teme.

Junto a estas críticas a sus desertores, he escuchado estos últimos días a Correa repitiendo una idea: No soy yo quien decidirá los cambios, será el pueblo con su voto en la consulta. Falso. La gigantesca presencia e influencia mediática de Correa, pagada por todos nosotros, definirá en gran medida las respuestas. ¿Acaso existía un clamor popular para ir a la consulta? Los ecuatorianos no contestarán diez preguntas basados en sus reflexiones y posturas ante ellas. Votarán a favor o en contra del presidente. Darán un voto a su popularidad que ha sabido conservar despilfarrando nuestra plata.

Correa impone esta consulta con fines muy claros. Las consecuencias de su decisión son su responsabilidad. No es la partidocracia –¿existe todavía, cuántos votos representan?–, ni la derecha –¿alguien les hace caso a los pocos que han salido a hablar?–, ni ninguno de estos enemigos creados por Correa, los culpables de la separación de sus asambleístas y funcionarios. El único culpable es Correa, al pasar de ser el candidato de las “manos limpias y corazones ardientes”, al presidente autoritario que busca controlar todos los poderes.

Por ahora, poco cambiará con la salida de estos ex correístas. Correa seguirá controlando la Asamblea. Le meterá mano a la justicia. La mayoría de los medios seguirá en su poder –¿a qué inversionista le interesará poner plata en un canal de TV si no puede invertir en otros negocios?–. Y su Gobierno derrochador y publicitario continuará comprando su popularidad. Por ahora.

Pero las nuevas voces, de la misma izquierda, que critican a Correa pesan más que las voces de oposición. Otros gobiernistas, que se unieron a un movimiento supuestamente democrático y ahora se ven en medio de un experimento caudillista, se animarán a dar el paso. A dejar la mentira. Se sumarán sus voces. Serán más. Y más fuertes.

La ruptura de Ruptura no es cosa pequeña.

jueves, enero 27, 2011

¿Todo Sí?


Soñé que votaba todo sí en la consulta. No fue una pesadilla. En realidad, fue un buen sueño. Al llegar a votar, me encontré con preguntas distintas. Conservaban similares introducciones cargadas. Pero, a diferencia de las verdaderas preguntas, estas sí buscaban cambios positivos. Decían así:

Con la finalidad de acabar con el despilfarro y abuso mediático de este o cualquier gobierno, ¿está de acuerdo con que las cadenas nacionales puedan utilizarse exclusivamente en casos excepcionales (emergencias reales, desastres, anuncios realmente importantes)?

Con la finalidad de detener la manipulación mediática y la concentración de poder, ¿está de acuerdo con que el Gobierno venda los medios de comunicación incautados, tal como lo ofreció el Presidente hace dos años y medio?

Con la finalidad de mejorar la seguridad, ¿está de acuerdo con que se utilice a la fuerza pública para perseguir y apresar delincuentes, no para cobrar arriendo a medios de comunicación o acosar a cualquiera que el Gobierno acuse de “terrorista”?

Con la finalidad de evitar contratos a dedo y corrupción, ¿está de acuerdo con que el Gobierno pueda firmar decretos de emergencia única y exclusivamente ante emergencias reales y por un tiempo limitado, y no cuando le dé la gana e indefinidamente?

Con la finalidad de acabar con el voto en plancha por candidatos desconocidos y formar una democracia más representativa, con asambleístas más cercanos que rindan cuentas a sus representados, ¿está de acuerdo con la votación por distritos electorales?

Con la finalidad de evitar el despilfarro público, ¿está de acuerdo con que el Gobierno reduzca a la tercera parte sus ministerios y burocracia y venda o liquide tantas empresas ineficientes con millonarias pérdidas, empezando por Alegro y El Telégrafo?

Con la finalidad de garantizar la libertad de cada persona para invertir su dinero como mejor le parezca y fomentar la sana competencia, ¿está de acuerdo con que cada trabajador pueda elegir entre el Seguro Social o un fondo privado de pensiones?

Con la finalidad de mejorar el nivel de educación en el país y garantizar la libertad de los padres de familia de educar a sus hijos donde ellos decidan, ¿está de acuerdo con que el Estado, en lugar de entregar fondos a escuelas y maestros secuestrados por el MPD, lo haga directamente a los padres de familia, a través de un sistema de vouchers, para que ellos escojan en qué institución pública o privada matricula a sus hijos?

Con la finalidad de garantizar la libertad de cada persona de participar o no en la política del país, impulsar un voto mejor informado y evitar tanta campaña populista para captar el voto obligado e irracional, ¿está de acuerdo con que el voto sea voluntario?

Con la finalidad de generar empleo, inversión, producción, emprendimiento, en fin, bienestar y progreso, ¿está de acuerdo con que el Presidente entienda, de una vez por todas, que el camino no está en más Estado, burocracia, proteccionismo y monopolios públicos; sino en más empresas privadas, apertura, estabilidad y competencia?

La lista de preguntas continuaba. Pero me despertó una cadena del Gobierno en la tele, que interrumpía un programa de opinión para criticar a su periodista. Mejor seguir soñando.

jueves, enero 20, 2011

El eterno candidato


Para darse un baño de popularidad publicitaria y aumentar aún más su poder, Correa convoca a una consulta popular con preguntas de más. Redactadas para manipular al votante, cada una de las preguntas empieza con la frasecita “Con la finalidad”, seguida por el supuesto gran cambio que ocurrirá si votamos que sí.

Para un Gobierno que compra popularidad con campañas publicitarias, convocar a elecciones periódicas es una necesidad. Hace menos de dos años, días después de la reelección de Correa en abril del 2009, escribí aquí: “Tal vez lo más emocionante de estas elecciones es que al fin descansaremos de votar obligados a cada rato. Al menos por cuatro años. Y esto si Rafael Correa no decide inventarse alguna nueva elección en el camino que ratifique su popularidad”. Se la inventó. Ya se veía venir.

Para Correa, cuatro años es poco tiempo para gobernar, pero demasiado para estar alejado de la tarima electoral. El 30 de septiembre le aguó la convocatoria a muerte cruzada. Que venga entonces la consulta que le permita seguir de candidato.

Con la excusa de combatir la inseguridad, Correa convoca a una consulta donde solo las primeras dos preguntas tienen que ver con el tema. Bien pudieron tratarse en la Asamblea correísta, evitando despilfarro y quien sabe cuántas horas de publicidad oficial.

La pregunta 3 busca restringir la libertad de un individuo a emprender los negocios que quiera. La aprobación de la 4 y 5 entregará las cortes y la justicia a Correa. Suena a chiste eso de que habría tres delegados, uno por el Presidente de la República, uno por la Asamblea Nacional y uno por la Función de Transparencia y Control Social para sustituir al pleno del Consejo de la Judicatura. ¿Acaso hay diferencia entre ellos?

La pregunta 6 huele a persecución. ¿Qué es enriquecimiento privado no justificado? ¿Vender discos piratas en el semáforo, alquilar carpas con sobreprecio a la Asamblea Constituyente? ¿El comecheques no entra en esta categoría por ser enriquecimiento público? Bastaría con aplicar la ley para encarcelar a los corruptos.

La 7, con su tufo moralista, atenta contra nuestra libertad a gastar o malgastar nuestra plata como queramos. La 8, lo mismo que la 7. Casinos, toros, gallos, son temas sobre los que cada individuo, no el Estado, debe decidir.

La 9 de entrada asume “excesos en los medios de comunicación”. ¿No nos corresponde a nosotros decidir si hay o no excesos? Seguramente se refieren a los medios del Gobierno, o a las cadenas con las que siguen interrumpiendo programas en medios privados. Con esta pregunta, Correa busca su ansiado control de los medios. Y la 10, dará otra herramienta al Gobierno para perseguir a empresarios.

Correa pide que confiemos “en este Gobierno de manos limpias”. Pensé que ya no se atrevían a usar esa frase. Yo no confío. Y aunque confiara, igual votaría contra esta consulta que está de más, que busca aumentar el poder del Gobierno, y restar nuestra libertad individual.

Vuelve el candidato Correa –¿o acaso se fue alguna vez?– para desperdiciar millones de dólares en una manipuladora consulta, mientras nos aumenta impuestos para tapar los huecos de su despilfarro de cuatro años.

jueves, enero 13, 2011

Los buenos presos


Rafael Correa está con los presos. Simpatiza con ellos. Les recuerda que “siempre hay una segunda oportunidad”. Les ofrece construir nuevos pabellones. Les pide que lo ayuden a disminuir la delincuencia. Alguna vez, hasta quedó “turulato” ante la belleza de una joven prisionera extranjera.

Para Correa la mayoría de los presos son buenas personas que cometieron un error. Y tiene en parte razón. A muchos de ellos la pobreza, el desempleo, o una escasa educación los llevaron a la delincuencia. Y hoy cumplen condenas por robar una fracción de lo que han robado ladrones de saco y corbata que se pasean tranquilos. Pero al hablarles, Correa no hace distinción entre el que robó una gallina o mató por un celular.

Podemos entender las razones personales que llevan a Correa a ver en los presos buenas personas que solo cometieron algún error. Pero una cosa es la preocupación por sus derechos y su rehabilitación. Otra es ponerse del lado de ellos, casi como si le preocupara más el bienestar del asesino que de la víctima. Las prioridades y afinidades de Correa parecen alrevesadas frente al problema de la inseguridad.

Correa demuestra una preocupante ingenuidad al pedir a los presos ayuda en combatir la delincuencia y culpar a otros por su situación. “Estamos con ustedes… si han cometido errores, no los vuelvan a cometer. Díganle a la gente que nos ayude a luchar por la seguridad ciudadana” dijo Correa en la penitenciaría del Litoral. Y calificó de “cavernarios”, “trogloditas” y “derecha retrógrada” a quienes buscan el endurecimiento de las penas contra los delincuentes, acusándolos de querer que “la gente se pudra en las cárceles”.

Correa debería guardarse para sí mismo su simpatía hacia los presos.

El delincuente en la calle y tras las rejas necesita recibir mensajes y acciones firmes del Gobierno contra quienes roben, secuestren, maten. Pero el mensaje de Correa es lo contrario: los presos son los buenos, los malos son quienes no se preocupan por su rehabilitación. El enemigo no es el asesino o ladrón. Es la oposición.

Mientras tanto, algún delincuente que apunta a su víctima piensa: Correa es mi pana. Él comprende que robo por necesidad. Él sabe que en el fondo soy buena gente y me ayudará.

Muy bien que Correa se preocupe por la rehabilitación de los presos y mejorar las condiciones en las cárceles. Adelante. Tiene razón que la solución no está en encerrarlos para que se pudran, sino en convertirlos en personas útiles a la sociedad con verdaderos programas de rehabilitación. Los derechos humanos son para todos, incluyendo los presos. Pero esto de poco servirá si el Presidente no asume su papel con posturas, declaraciones y acciones prácticas, firmes y duras contra la delincuencia.

Correa sabe que la inseguridad es la principal preocupación de los ecuatorianos. Y la principal crítica a su Gobierno. Sabe que tomar un taxi o salir a caminar en la ciudad es jugarse la vida, o al menos la billetera y el celular. Que se deje de ingenuidades. Que reorganice sus afinidades. La violencia e inseguridad no se frenarán presentando a los delincuentes como víctimas de la sociedad, antes que a la sociedad como víctima de la delincuencia.

jueves, enero 06, 2011

Lenin


Lenin Moreno nos cae bien. Es un buen tipo. A pesar de colaborar con un Presidente antidemocrático, se las arregla para ir contra corriente. Todos esos odios y resentimientos salidos de Carondelet no le llegan.

No es raro que, según las encuestas, sea el más popular del Gobierno y el que tiene mayor credibilidad. Llega a gobiernistas, opositores e indecisos.

Se podría decir que Lenin la tiene fácil. Que no está en la mira del público, gremios, medios y actores políticos. Que ha enfocado su trabajo en el área social, donde hay poco rechazo y la mayoría está de acuerdo. Pero su actitud ha sido determinante. Podría, como lo haría su jefe, dedicarse a insultar y culpar a empresarios, medios, gremios, ONG y políticos del pasado por los males sociales del país. Pero hace lo contrario. Suma esfuerzos. Crea coincidencias. Une.

Dos entrevistas esta semana, en El Comercio y Vanguardia, dicen mucho de Lenin Moreno. Lo separan del rebaño correísta.

En Vanguardia, Lenin lanza una frase como para enmarcar: “La crítica es el asesoramiento gratuito que tenemos los gobernantes”. El Vicepresidente entiende, acepta y hasta invita a la crítica, para aprender de ella, reflexionar y rectificar de ser necesario.

Le preguntan: “¿Por qué el Ecuador le teme tanto a la deliberación”. Responde: “Se nos acostumbró a que no hay que dejarse pisar el poncho, a que nuestra idea tiene que imponerse…a ganar al vecino, en todos los sentidos hay que humillar al otro...”. Si solo lo escucharan algunos que creen que ejercer el poder consiste en humillar oponentes y hasta colaboradores.

En la entrevista de El Comercio, Lenin dijo preferir que haya excesiva libertad de expresión a que no haya ninguna. Y en ambas entrevistas, agradeció a la prensa por el apoyo en la difusión de la Misión Manuela Espejo. “Los medios de comunicación se convirtieron en ejes fundamentales en comunicar cómo íbamos avanzando; a veces con críticas y eso está bien”.

A diferencia de lo que sucede con varios de sus ministros, a quienes Correa castiga en público para lavarse las manos de cualquier error, con Lenin Moreno no ha habido roces notorios. No es uno de los fusibles presidenciales.

Se puede estar en desacuerdo con las ideas de Moreno, pero su actitud y respeto lo acercan fácilmente a la gente, más allá de ideología o banderas políticas. Cuestión de educación.

Lástima que Lenin transite solitario, como ajeno a lo que pasa en el Gobierno. A veces, más que Vicepresidente, parecería ser el líder de una ONG. Pero su actitud es la que el Gobierno y el país necesitan. Es la actitud que el Presidente debería imitar si quiere unir a los ecuatorianos, en lugar de intensificar odios y divisiones.

En la entrevista de El Comercio, Lenin dijo que en la consulta votaría en contra del Gobierno en el tema de las corridas de toros. Me hubiera gustado que fuera más lejos, rechazando esta absurda consulta, diseñada como excusa para invadirnos con otra campaña electoral que aumente la popularidad y poder de Correa.

Será para la próxima. Confío en Lenin como una de las pocas voces más o menos independientes dentro del Gobierno.

jueves, diciembre 30, 2010

Monigotes ausentes


Nuestros asambleístas celebran el fin de año repartiéndose algunos milloncitos. Linda Asamblea. Las diferencias políticas o ideológicas desaparecen cuando se trata de conseguir beneficios propios. Sociedad Patriótica, socialcristianos y Alianza PAIS cierran el año con un gran abrazo de autosolidaridad.

¿Quién dijo que las mañas de la partidocracia quedaron atrás? ¡Qué importa que ningún partido, salvo el MPD, tenga acceso a estos recursos públicos por no haberse reinscrito ante el Consejo Nacional Electoral! ¡Qué importa que Alianza PAIS, por decisión propia y para evitarse la fatiga de elecciones internas y otros requisitos, haya decidido ser movimiento y no partido político, lo que implicaba no tener financiamiento del Estado! No hay problema. Simplemente se cambia un artículo para que los fondos sean para las “organizaciones políticas” en lugar de los “partidos políticos”, y listo. Que venga esa plata. Nuestros impuestos al bolsillo de los políticos.

Esto solo aumenta esa sensación de que aquí cada día trabajamos más para mantener a políticos y burócratas. ¿Cuántos de los más de siete mil millones de dólares que este año hemos pagado con nuestro IVA, impuesto a la renta y otros impuestos terminan en más burocracia, carros nuevos con chofer, viajes, viáticos y nuevas oficinas para unos cuantos privilegiados del sector público?

Al final del día, quienes ocupan cargos públicos o políticos no son distintos al resto. Buscan lo mismo: bienestar para su familia, casa propia, mejor carro, mejor educación para sus hijos, más viajes, mejor atención médica, mejor ropa. En fin, más plata. La diferencia es que el sector privado para ganar más debe trabajar, producir y competir más. El sector público, en cambio, aumenta sus ingresos con más impuestos, amarres y despilfarro.

En el año que comienza, sería bueno ver estos acuerdos entre opositores en la Asamblea para apoyar temas que nos beneficien a los ecuatorianos, no solo a ellos mismos. Y para oponerse a propuestas del Ejecutivo que impliquen más despilfarro, más imposición del Estado y menos libertad.

Los monigotes que hoy vemos en las calles son el mejor reconocimiento popular a la relevancia que una persona tuvo durante el año. Por lo bueno o por lo malo. Ahí comparten vereda Correa, Nebot, y personajes del fútbol, cine y televisión. Pero no vemos monigotes de asambleístas. Salvo el Corcho Cordero, que aparece poco. La Asamblea no fue relevante. No cumplió su papel. Se convirtió en un títere del Ejecutivo.

La decisión de volver relevante a la Asamblea está, sobre todo, en los miembros de Alianza PAIS. La oposición puede hablar, debatir y tratar de influir. Pero sus votos no pesan. La responsabilidad está en aquellos asambleístas de Alianza PAIS, con responsabilidad, independencia y personalidad, para no dejarse manipular ni consolidar el proyecto autoritario y estatista de Correa.

Hoy esos asambleístas cierran el año jugando un triste papel, repartiéndose nuestra plata a base de politiquería. Su actitud y firmeza en el 2011 serán decisivas para el país, para frenar abusos, para dejar claro que aquí sí existe un balance de poder.

Tal vez el próximo año veamos monigotes de María Paula Romo y algunos de sus colegas. De ellos depende ser relevantes para el país.

jueves, diciembre 23, 2010

Una Navidad menos libre


Esta Navidad nos llega con menos libertad para los latinoamericanos, cortesía del totalitarismo del Siglo XXI.

En Venezuela, Chávez dejó de ser oficialmente su Presidente. Es ahora su dictador. Sus alzamanos en la Asamblea le han dado todo el poder para hacer y deshacer el país como quiera. Durante 18 meses podrá legislar por decreto para avanzar aún más en la cubanización y hundimiento de Venezuela.

¿Escucharemos a algún asambleísta de Alianza PAIS o miembro de nuestro Gobierno denunciar este abuso venezolano? ¿O estarán tomando nota y aprendiendo los pasos para tener aún más control?

Casi al mismo tiempo que le dan todo el poder a Chávez, la Asamblea venezolana aprueba la ley de medios que restringe aún más la libertad de expresión. Han llegado al extremo de querer controlar lo que se dice por internet. Entre las restricciones impuestas en Venezuela, no se podrá emitir mensajes por internet que inciten a la intolerancia política, alteren el orden público, o irrespeten a los funcionarios públicos. Cualquier comentario que el gobierno venezolano considere ofensivo o peligroso podrá meter en problemas a su autor. Los diálogos en Twitter o Facebook, los comentarios en un blog, las opiniones sobre un artículo o un video estarán bajo la lupa chavista.

Para evitar que se den este tipo de opiniones o comentarios “ofensivos”, la nueva ley venezolana indica que los proveedores de internet deberán establecer mecanismos que permitan restringir la difusión de estos mensajes. Equivale a exigir a los bares y restaurantes que regulen las conversaciones y opiniones que emitan sus clientes. Así de grande es el abuso y la estupidez.

Nuestros asambleístas con vocación de censores deben estar babeando de la envidia frente a lo que hacen sus colegas en Venezuela. ¿Estarán maquinando cómo incluir algo similar en nuestra ley de comunicación, cuyo debate retomarán en enero?

Pero en Ecuador no nos quedamos atrás. Incluso a veces vamos más rápido. El Gobierno ecuatoriano también tenía su sorpresa navideña especial para el periodismo. No bastaron los ataques, las cadenas nacionales interrumpiendo programas, las presiones para sacar del aire a periodistas y las amenazas. Esta vez, sin necesidad de ley habilitante ni nueva ley de comunicación, la policía allanó las oficinas y se llevó las computadoras de esa revista que tanto incomodaba al poder. Cualquier excusa vale. Pudo ser el arriendo o cualquier otra cosa. Cuando se controlan todos los poderes no hay miedo.

Así nos van intimidando. Así nos van callando. Así van quitando nuestra libertad. Sacaron del aire a los pocos periodistas que hacían las preguntas difíciles al Gobierno. Convirtieron los canales expropiados en megáfonos de Carondelet, faltando a su compromiso de venderlos. Para rematar esta Navidad menos libre, Teleamazonas anuncia que ya no tendrá programas de opinión. El Gobierno se acerca a su meta de controlar toda la información.

Ojalá Papá Noel nos regale muchas computadoras, suscripciones a internet, y a revistas y diarios independientes. Solo desde ahí podemos ahora ejercer nuestra libertad, decir lo que pensamos, cuestionar al poder, multiplicar mensajes, ideas y opiniones. Enfrentar estas amenazas que nos llegan en Navidad. Luchar para no llegar a lo que vive Venezuela, para proteger nuestra libertad.

jueves, diciembre 16, 2010

Caretucos

El Gobierno no descansa en su descarada manipulación mediática. Continúa el bombardeo publicitario para atacar, desprestigiar y dividir. La semana pasada me crucé con un comercial del que estarían orgullosos los personajes de Robert de Niro y Dustin Hoffman en Wag the Dog, película que el equipo de comunicación de este Gobierno debe admirar mucho.

El Gobierno continúa su campaña para convencer a los ecuatorianos que lo del 30 de septiembre fue un golpe de Estado. Mientras más insiste, evidencia aún más la debilidad de su tesis.

El comercial nos muestra a dos señoras y un tendero comentando una cadena nacional del Gobierno que ven en el televisor de una tienda. Los personajes repiten y afirman lo que dice la cadena: que el 30 de septiembre hubo golpe de Estado. Que quienes lo niegan son los mismos “de la argolla de siempre, los de Sociedad Patriótica, y todos los amigos del Vera”. Y que “hay que ser caretuco para decir que no hubo intento de golpe”.

Sencillo mensaje. El que no piensa como el Presidente es un “caretuco”.

Sacan de contexto unas declaraciones de Gutiérrez en un evento académico en Miami, para que una de las señoras concluya que Lucio “quería desaparecer a mi Presi”. Lo mismo hacen con unas declaraciones de Carlos Vera. El Gobierno ataca y desprestigia a alguien que busca de frente, sin esconderse y siguiendo la ley, la revocatoria del mandato de Correa, como lo permite su propia Constitución.

Nunca antes tanta plata de los ecuatorianos se había despilfarrado para manipular y atacar públicamente a los mismos ecuatorianos. Ante el abuso mediático de este Gobierno, futuras autoridades y políticos deberán analizar la prohibición de publicidad con fondos públicos que no sea para fines estrictamente informativos y en casos excepcionales. Continúan interrogantes de fondo sobre el 30 de septiembre: el origen de la bala que mató a Froilán Jiménez, las versiones contradictorias entre policías y militares, el ataque al hospital. Pero el Gobierno lo cubre todo invadiendo las televisiones de los ecuatorianos.

Hace poco Paco Moncayo lo dijo claro. Dijo que la historia mostrará que esto del golpe de Estado fue “una enorme mentira”. “Lo que pasó este 30 de septiembre es un manejo absolutamente… improvisado, fruto de la falta de serenidad y tranquilidad del Mandatario para poder gestionar una crisis. Todos los países e instituciones enfrentan crisis, y en gran medida usted puede calificar a las personas en cómo enfrentan las crisis…”.

Los momentos de crisis pueden definir a una persona. Ahí se ve la verdadera capacidad de liderazgo y acción. La crisis de Nueva Orleans en Estados Unidos evidenció con más claridad la falta de capacidad de Bush. De igual forma, la crisis de los policías el 30 de septiembre demostró la incapacidad e irresponsabilidad de este Gobierno para solucionar un problema, y su oportunismo político al tergiversar los hechos.

Al final del comercial, el tendero mira a la cámara y dice “los ecuatorianos somos buenos, no tontos”. En eso estoy de acuerdo. Tal vez toda esta publicidad logre engañar y convencer a muchos durante un tiempo. Pero poco a poco irán despertando y viendo la realidad. Ya lo dijo la señora, hay que ser caretuco.

jueves, diciembre 09, 2010

¿Qué pasa, USA?


Cuando estudiaba en la universidad en Estados Unidos, siempre llamó mi atención el total respeto a la libertad de expresión y a la crítica que ahí se practicaba. El diario universitario, a pesar de ser financiado por la misma universidad, se manejaba como un ente totalmente independiente, libre de cualquier injerencia o control de las autoridades universitarias.

En varias ocasiones, desde el diario los estudiantes criticaban duramente las decisiones y políticas del presidente de la universidad o sus administradores. Esas críticas jamás pusieron en riesgo al diario o a sus periodistas.

Ese es el Estados Unidos que respeto. Una sociedad acostumbrada a ser tolerante, abierta, democrática. Ahora, mientras veo que arrestan en Londres a Julian Assange, fundador de Wikileaks, me pregunto ¿qué pasa con Estados Unidos? ¿En qué momento la principal democracia del mundo se convirtió en algo más parecido a China, persiguiendo a los críticos del Gobierno? ¿Dónde quedó esa tradición liberal, abierta y pluralista?

Las autoridades que arrestaron a Assange aseguran que no ha existido presión política y que la detención está relacionada únicamente a sus cargos de acoso sexual y violación. Difícil de creer. Dudo que Assange estuviese detenido sin la presión de poderosos intereses gringos.

El gobierno de Bush lastimó mucho la imagen de Estados Unidos. Dio la excusa perfecta para que gobiernos populistas y autoritarios en nuestra región ganen simpatía y votos alimentados por el sentimiento antiyanqui. Obama cambió esa imagen. Contagió al mundo con la idea del cambio. Pero hoy, Obama, Hillary Clinton y su equipo se han convertido en aquello que tanto critican a otros países: un gobierno que busca limitar la libertad de expresión.

Es verdad que Estados Unidos acusaría a Assange de espionaje, algo bastante más grave que publicar un reportaje crítico. Sin embargo, los periodistas que revelan secretos están protegidos por la primera enmienda que prohíbe coartar la libertad de expresión y prensa. ¿No es acaso Assange una nueva clase de periodista?

Con su postura frente al fundador de Wikileaks, en lugar de servir de ejemplo en tolerancia y libertad de expresión, el Gobierno de Estados Unidos apoya implícitamente los controles contra periodistas y medios de nuestros gobiernos autoritarios. Mal precedente contra nuestra libertad.

Mientras Assange era arrestado por orden de la fiscalía sueca, algo más positivo ocurría en la misma Suecia. Mario Vargas Llosa daba su discurso por el Premio Nobel de Literatura. En él, reiteró su apoyo hacia los sistemas democráticos y liberales. Dijo que en la mayoría de nuestros países “mal que mal, la democracia está funcionando… y, por primera vez en nuestra historia, tenemos una izquierda y una derecha que, como en Brasil, Chile, Uruguay, Perú, Colombia, República Dominicana, México y casi todo Centroamérica, respetan la legalidad, la libertad de crítica, las elecciones y la renovación en el poder”.

Ese respeto a la legalidad y la libertad de crítica, que poco a poco se consolida en algunos de nuestros países (Vargas Llosa no nombró a Ecuador), debería ser un hecho incuestionable en sociedades y gobiernos avanzados como el de Estados Unidos. Pero con el acoso a Assange ya ni de eso estamos seguros. ¿Qué país dará ahora el buen ejemplo?

jueves, diciembre 02, 2010

La venida de Julian


Ya me estaba emocionando con la invitación del Gobierno ecuatoriano a Julian Assange, fundador y editor de Wikileaks. “Estamos abiertos a darle la residencia de Ecuador, sin ningún tipo de problema, sin ningún tipo de condicionamiento”, dijo el vicecanciller Kintto Lucas. El boletín de prensa de Cancillería indica además que Assange podría “realizar un trabajo investigativo y formar a la vez investigadores en Ecuador”. El Corcho Cordero y Patiño se sumaron a la invitación.

Ya me imaginaba esa escuela de investigadores, hackers y filtradores de información que Assange pondría en Ecuador. Con la venida de Assange, el Gobierno ya no tendría argumentos para atacar la libertad de prensa. No podrían por un lado validar su trabajo y, por otro, insultar y atacar a nuestros periodistas que investigan al Gobierno.

Pero por lo visto a Lucas, Patiño y Cordero se les chispoteó. Correa negó la invitación. Gran papelón mundial del Gobierno. Nos quedamos con las ganas de recibir a Julian, para que desde aquí revele verdades de los gobiernos del mundo, incluyendo el nuestro.

Claro que su trabajo en Ecuador se encontraría con varios inconvenientes. Si Assange filtrara información de nuestro Gobierno, seguramente el Presidente le diría lo que dijo sobre Fernando Balda cuando este difundió una grabación: “Han grabado, han espiado una reunión en el despacho del Presidente de la República. Eso es atentado a la seguridad nacional y este pobre hombre se va a ir preso…”.

Assange debe agradecer que Correa le haya quitado la invitación. No hubiera estado seguro en este país. Si aquí se insulta, desprecia y acusa a los periodistas que revelaron los negocios del hermano del Presidente con el Estado o al canal que dio a conocer los Pativideos, imaginen lo que le caería encima a Julian si revelase información desfavorable a nuestro Gobierno.

¿Qué dirían de Assange si filtrara información de diplomáticos venezolanos en lugar de gringos? Seguramente la invitación de Cancillería sería reemplazada por una enérgica condena contra este traidor y terrorista, por tener el descaro de violar la bolivariana soberanía de la hermana república de Venezuela.

Para Hillary Clinton, las filtraciones de los 250 mil documentos diplomáticos son “un ataque contra la comunidad internacional y Estados Unidos”. Exagera. Al final, los documentos revelan más chismografía social que secretos de Estado. El verdadero ataque a la comunidad internacional viene de las acciones de ciertos políticos, no de quienes los investigan. Hace bien en transparentar las relaciones internacionales y a los gobiernos. El de Estados Unidos o cualquier otro.

“Podemos ir en dos direcciones. Puede que lleguemos a un sistema en que haya una mayor fiscalización y acuerdos internacionales para suprimir la libertad de prensa o puede que vayamos a un nuevo estándar en que la gente espere y demande material que exponga más a los poderes; y un entorno comercial en que este tipo de exposición sea rentable; y un entorno legal en que esto esté protegido… Estamos en el cruce de caminos entre esos dos futuros… Con nuestras acciones de ahora determinamos el destino del entorno mediático internacional de los próximos años”, dijo Assange en una reciente entrevista con El País de España.

Hubiera sido bueno tener aquí a Julian.

jueves, noviembre 25, 2010

¿Nuevo comienzo?


Hace pocos días, el Gobernador del Guayas reclamaba que este Diario exageraba la cifra de secuestros express. Dijo que la información era “falsa, sesgada y que causa conmoción en la ciudadanía”. El PP, el nuevo diario del Gobierno que todos pagamos y pocos leen, también desmintió las cifras de EL UNIVERSO. Que no fueron 11 secuestros express en un día, solo 4. Con la misma historia me encontré en el noticiario de TC. El Gobierno y sus medios enfocados en atacar las noticias sobre la delincuencia, antes que a la delincuencia y sus causas.

El asesinato de un niño cambió todo. Se convirtió en una noticia imposible de controlar. Muere por “un reloj y un celular”, dijo Rómulo Barcos, su papá. Ahora sí, las autoridades prometen “profundizar” su lucha contra la delincuencia.

¿Hace falta que la muerte de un niño esté en todas las portadas y noticieros para que hagan algo?

En estos días hemos escuchado varias propuestas. Nebot pidió una reforma al Código Penal, para evitar que los reos de delitos graves salgan por la caducidad de la prisión preventiva. El Fiscal del Guayas indicó que la prohibición de portar armas no ha funcionado y debe revisarse. Otros dicen que los policías deben ser de la misma ciudad. Que la seguridad sea competencia municipal. Propuestas válidas, que ayudarían parcialmente con el problema. Dudo, en cambio, que poner visas a colombianos y peruanos, como propone Nebot, sirva de algo. Solo lograría aislarnos más.

Según Correa, las invasiones en Guayaquil son culpables de la delincuencia. “Si continúa todo esto: las invasiones y que la gente siga viviendo en condiciones precarias, ¿ustedes creen que pueda parar la delincuencia en este país, en esta ciudad al menos?… ¿Acaso este abandono es provocado por el Gobierno?, esto es responsabilidad del Municipio”, dijo Correa. La culpa es siempre de otros, nunca del Gobierno.

Bien que el Presidente quiera ponerle fin a las invasiones, pero ahí no está el origen del problema sino su consecuencia. El desempleo, la pobreza y la falta de educación y oportunidades de miles de personas, sumado a la ausencia de un verdadero plan de seguridad, nos tiene como estamos. Correa busca lavarse las manos, cuando el mismo Gobierno rechazó la participación del Municipio en la lucha contra la delincuencia. Cuando el mismo Gobierno ha sido incapaz de atraer inversiones y generar empleo, a pesar de su altísimo gasto público.

La generación de empleo es clave. Junto a eso, una educación de calidad manejada por maestros, no por gremios politiqueros, formará una sociedad menos violenta. Son soluciones a mediano plazo en las que deberíamos estar avanzando. Pero en ambos frentes, el Gobierno se queda para supletorio. En las de corto plazo ni hablar. ¿Cuál es el plan contra la delincuencia? ¿Cuáles son las acciones concretas?

“No entiendo las disputas, no entiendo los colores, no entiendo los partidos. Lo que sí sé es que si nos dividimos ganarán los malos”, dijo Rómulo Barcos.

¿Veremos un cambio de actitud en las autoridades? ¿Verán más allá de intereses políticos y electorales?

La politiquería ha estado por encima de nuestra seguridad demasiado tiempo. Necesitamos un nuevo comienzo.

jueves, noviembre 18, 2010

Aves de paso


Mientras espero mi vuelo a Quito en el aeropuerto de Guayaquil, me entero que la pugna por las aves ha terminado. La Fundación Aeroportuaria de Guayaquil y la Dirección de Aviación Civil han llegado a un acuerdo para trabajar juntos en el control de las aves del islote el Palmar, que significaban un riesgo para los aviones que llegan a este aeropuerto.

Antes de esta pugna, yo no tenía idea que todos esos pajaritos que se ven muy tranquilos en el islote del río Daule, podían poner en peligro mi vuelo estrellándose contra las turbinas del avión. Ahora, no puedo dejar de imaginar a esa inmensa población de aves conspirando para derribarnos en un masivo ataque suicida. (Parece que tantas cadenas del Gobierno me han llenado de teorías).

Me alegro que haya terminado esta nueva pelea entre el Gobierno central y un ente local guayaquileño. Molesta que se den estas acusaciones malintencionadas de autoridades centrales. Este enfrentamiento por un tema totalmente técnico y con obvia responsabilidad del ente gubernamental, nos rebajó nuevamente como sociedad.

Regreso a la sala de espera. Predominan los sacos y corbatas encorvados frente a sus laptops y celulares. Aquí la mayoría viajamos por trabajo. Tenemos suerte. En este país de desempleo y subempleo –que aunque las autoridades los separen en las estadísticas, son casi lo mismo– tener un trabajo es la excepción.

Los periódicos que aquí algunos ojean nos cuentan que a los casi cuatro años de Gobierno se aprueba el Código de la Producción. Esperemos que sirva para algo. Esperemos que realmente estimule la inversión y producción en este país. Pero en esto soy pesimista.

Dudo que sirva de mucho otro documento con una serie de leyes nuevas. De poco sirven leyes que ofrezcan estímulos y apoyo si el Gobierno inspira desconfianza. De nada sirve una kilométrica Constitución si al final se hace lo que deciden en Carondelet. Antes de invertir aquí, cualquiera considerará varios países cercanos mucho más seguros. ¿Por qué venir a Ecuador si Colombia y Perú me ofrecen más garantías y estabilidad? ¿De qué me sirve el Código de Producción si mañana me cambian las leyes y pasado mañana las vuelven a alterar?

Las inversiones no vendrán por un nuevo Código. Vendrán porque existen garantías, estabilidad, institucionalidad. ¿Tenemos algo de eso en esta nueva época ultrapresidencialista?

Hora de abordar. Cruzar los dedos para que a las aves no se les ocurra salir a pasear en grupo justo ahora.

Al final, queda la esperanza que son aves de paso. No las del islote. Esas seguirán más tiempo ahí hasta que las logren ahuyentar. Sino las del Gobierno. No estarán de largo. Disfrutarán por ahora las corbatas, la oficina, la secretaria, los cocteles, el carro, el chofer. Pero los ecuatorianos se darán cuenta, tarde o temprano, que necesitamos un cambio de equipo que ponga a este país en el mapa. Un Gobierno que sin necesidad de códigos, mil leyes, promesas y discursos, pueda desde el primer día generar la confianza necesaria para que otros pongan aquí su plata. Solo ahí hablaremos realmente de producción, trabajo y bienestar.

jueves, noviembre 11, 2010

Nuevas voces socialistas


Rafael Correa podría aprender mucho en su próxima reunión con José Mujica. Ojalá hablen de los medios, la prensa y esas cosas que tanto molestan a Correa.

Sería bueno que nuestro Presidente, tal vez queriendo ganarse la simpatía del ex guerrillero y hoy presidente de Uruguay, se queje de los medios ecuatorianos y le cuente cómo los enfrenta a diario. Le contaría que ha logrado, por ejemplo, deshacerse de los dos principales periodistas opositores en TV. Y cómo logró que los banqueros no puedan tener medios, pero que el Gobierno sí tenga varios bancos y cada vez más medios. Y cómo con la nueva ley controlará aún más a los canales de TV y diarios.

Mujica escucharía a Correa. Pero lo sorprendería diciéndole lo que hace poco dijo a la revista Veja de Brasil. Rafael, “la mejor ley de prensa es la que no existe”. Mira, Rafico, te doy un consejo, “cuando un gobierno se muestra más tolerante con la diversidad, ayuda a formar una prensa respetuosa, pero si opta por radicalizar sus políticas, se va todo al diablo”.

Imagino la cara de Correa. No comprendería cómo un revolucionario, ex guerrillero, promueve la libertad total para la prensa. No entendería por qué un socialista como Mujica no querría controlar a los medios, ponerlos en su lugar, mostrarles quién tiene el poder.

Pero Correa no se daría por vencido así nomás. Y cambiaría a otros temas que seguro compartiría con el líder uruguayo, a quien una vez calificó con admiración como “el Mandela sudamericano”. Le contaría, por ejemplo, de sus empresas socialistas, los nuevos canales y diarios “públicos”, los nuevos ministerios, y todo lo que su Gobierno –no el sector privado– maneja de forma altiva y soberana para el bien de los ecuatorianos. Pero Mujica replicaría con algo que también dijo en su entrevista: “la estatización es una solución abandonada, una receta perfecta para desarrollar una burocracia opresora”.

Correa entonces insistiría en los aciertos de su Gobierno, hablando del gran gasto social, los nuevos programas, y ese presupuesto generoso que en parte cubrirá con miles de dólares en préstamos chinos y de los afiliados del seguro social. Y Mujica continuaría: “equilibrio fiscal, mantener una economía austera y no jugar con la inflación” son factores “que ya no pueden estar en discusión ni por la izquierda ni por la derecha o el centro”. “El crecimiento económico es una condición sine qua non para la distribución de la riqueza”.

Correa no podría escuchar más al presidente uruguayo. No soportaría esas ideas salidas de un socialista. Mejor me voy donde mi colega economista Dilma Rousseff, la próxima presidenta brasilera del Partido de los Trabajadores. Con ella seguro nos entenderemos mejor. Pero Dilma lo recibiría diciéndole lo que ha dicho en su país: “Defiendo la total e irrestricta libertad de prensa… esa libertad es la única alternativa al silencio de las dictaduras”.

Desorientado por tanta blasfemia salida de colegas socialistas, Correa recurría a una tranquilizante dosis de eco autoritario y tercermundista. Viajaría a Venezuela, Argentina o Bolivia, para ahí sí despotricar contra la prensa y aprender nuevas estrategias para controlar la información.

Ojalá Correa escuche y aprenda de las nuevas voces socialistas. Suenan mejor.

jueves, noviembre 04, 2010

Bueno por conocer


Hay opositores y opositores. No todos tienen la misma legitimidad. Pero ante la falta de voces y líderes de oposición, vemos con tristeza cómo sobresalen y hasta se consideran como opciones válidas quienes menos nos convienen.

Me sorprendió y decepcionó mucho, por ejemplo, escuchar a Carlos Alberto Montaner, respetado periodista y escritor liberal cubano, presentar a Lucio Gutiérrez, en una charla del Instituto Interamericano por la Democracia en Miami, como “un demócrata a carta cabal”, “una de las opciones políticas más interesantes” y “una de las esperanzas de la reconquista democrática para Ecuador”.

El Gobierno ecuatoriano aprovechó las imágenes de esta charla en Miami para inventarse que ahí se conspiraba para dar un golpe de Estado. Montaner contestó muy bien la acusación y manipulación del Gobierno diciendo que “jamás en mi vida he visto que una conferencia abierta al público, convocada por una institución académica y auspiciada por una universidad muy reconocida, filmada y colocada en internet, junto a las fotos de los participantes, forma parte de una oscura conspiración. Esa es una reacción muy poco seria, paranoica, de quienes disfrutan el papel de víctimas y tienen la mala costumbre de alentar permanentemente la conmoción social”.

Montaner tiene ahí toda la razón. Pero en lo que sí está perdido es en su apreciación de Lucio Gutiérrez como demócrata. Olvida que Gutiérrez se dio a conocer justamente por liderar un golpe de Estado. Y luego como Presidente estuvo muy lejos de ser un demócrata ideal. Él mismo se autoproclamó “dictócrata” y en un acto de autoritarismo y acaparamiento de poderes –que Correa ya ha superado de largo– removió a la Corte Suprema de Justicia para rearmarla a su gusto.

Preocupa que en foros internacionales presenten a Gutiérrez como una alternativa seria y democrática para el Ecuador. O que encuentre apoyo en el país como un opositor válido. No podemos llegar a ese nivel de desesperación. Debemos encontrar una real alternativa democrática a este Gobierno.

Esa alternativa será una persona que represente lo opuesto a Rafael Correa. Alguien que sí entienda de economía y cómo hacerla andar. Que utilice el poder para servir, no para perseguir. Alguien que comprenda que el Gobierno está para protegernos y garantizar nuestra libertad, no para imponer su voluntad, decidir por nosotros y controlar nuestras vidas. Alguien respetuoso, conciliador, que sepa escuchar y una a los ecuatorianos, en lugar de confrontarlos. Que promueva al sector privado, no el despilfarro público, como motor de desarrollo y aliado en la lucha contra la pobreza. Alguien con experiencia generando empleo, liderando personas, administrando recursos. Alguien a quien no lo sorprenda ni le quede grande el poder.

En condiciones normales, Correa estuviera acabando su periodo presidencial. Estaríamos cercanos a las elecciones con un triste panorama en la oposición. ¿Lucio Gutiérrez? ¿Fabricio Correa? No, por favor. Podemos y debemos valorarnos más como país. Empujar nuevas voces y rostros de oposición que hoy están callados.

No se trata de apoyar a cualquier opositor. Cambiar un caudillo por otro no logra nada. Se trata de buscar un verdadero cambio para bien.

No nos sirve el malo conocido. Necesitamos el bueno por conocer.

jueves, octubre 28, 2010

Pedazo de majadero


Si usted es burócrata, policía, militar o tiene un puesto sobre el que Rafael Correa tenga injerencia directa, ya sabe lo que tiene que hacer: cerrar la boca. Ni se le ocurra decir lo que ya sabemos: que aquí no hubo secuestro ni intento de golpe de Estado. O se encontrará con una aclaración como la de este sábado: “Soy el Presidente de la República, pedazo de majadero. Tú eres mi subalterno y no puedes estar… tratando de hacer quedar como mentiroso a quien es tu jefe”.

Correa no acepta que contradigan sus teorías de conspiración, secuestro y golpe de Estado. Por eso dio la orden de que se separe del hospital y de la Policía Nacional al coronel César Carrión.

El ahora ex director del Hospital de la Policía dijo en una entrevista con la cadena CNN que la seguridad del Presidente nunca estuvo amenazada en su habitación del hospital, que estaba bien resguardado, que nadie lo tenía secuestrado. Suficiente para que Correa lo llame “mentiroso”, “conspirador”, “tipejo”, “mal policía”, “mal doctor de la República” y “pedazo de majadero”.

El mensaje es clarísimo. O aceptas la versión oficial de los hechos, o te conviertes en conspirador. Después del falso golpe de Estado, el Gobierno convierte a los opositores en conspiradores y potenciales terroristas. La persecución es descarada. O que lo cuente Mery Zamora, presidente de la UNE, a quien el Gobierno pretende encarcelar.

Correa dice que Zamora debe ser juzgada por poner en riesgo a nuestros jóvenes estudiantes al incitarlos a salir a las calles a protestar. Zamora, más allá del rechazo que pueda causar por sus posturas radicales, está en libertad de hacer oposición. Antes, cuando los revoltosos y lanza piedras de la UNE y MPD apoyaban al Gobierno, eran buenos revolucionarios. Ahora son conspiradores.

Así funciona esta falsa revolución. Mientras funcionarios comecheques se pasean tranquilamente, los opositores deben esconderse. Si lo de Zamora es por poner en riesgo a los jóvenes, que detengan entonces de inmediato a Ricardo Patiño. Nuestro “Canciller” fue el primero en poner varias vidas en riesgo al incitar a la gente a salir a dizque rescatar al Presidente del Hospital de la Policía.

Los numerosos medios gubernamentales y las incontables cadenas nacionales acentúan esta persecución política a opositores. ‘En Busca de la Verdad’, programa con nombre irónico, ha transmitido una serie de reportajes sobre los supuestos conspiradores detrás del “golpe”. Pura propaganda gubernamental y teorías de conspiración. Canales de ecuatorianos, que nosotros financiamos, atacando a los mismos ecuatorianos. Al menos el Gobierno no puede controlar la televisión internacional y el internet. ¿Se animarán los canales independientes a investigar a fondo lo ocurrido el 30 de septiembre?

Cuando el Presidente equipara oposición con conspiración, la democracia se vuelve ficción. No hay justicia en un país que persigue al que contradice al Gobierno. Correa olvida que él debe servir a los ecuatorianos, no servirse de ellos. Que su palabra no es la ley. Pretende que agachemos la cabeza ante su presencia. Que aceptemos cualquier cuento que nos venda.

Tal vez Correa logre intimidar a la oposición. Pero su actitud terminará destruyéndolo. Al final, él es su único conspirador.